Todos
estos días he andado en la calle, mirando, hablando, detallando, es un viaje
alucinado cualquier paseo a pie, para quien no lo vive es algo surreal, parece
una alucinación más de la imaginación calenturienta de tanto opositor, sin
embargo ni tirios ni troyanos pueden negar que la calle está desolada. Esta mañana
solamente he caminado no menos de treinta cuadras (no exagero) para buscar una
pastilla de jabón, de esos antibacteriales que para el calor tropical de mi
ciudad es perfecto para la higiene, sobre todo cuando perfumes y otras cosas de
la cosmética masculina son
exageradamente caras o simplemente no hay, al final jamás encontré el jabón,
solo habían pastillas de jabón azul para lavar ropa, nada más.
Andando
me tropecé con un supermercado adonde había leche en polvo, parecía una fiesta,
cuando llegué no había, en todos los
sitios por donde estuve tampoco había ni siquiera la leche de larga duración,
la cual por cierto hace días que no la veo, en otro supermercado había azúcar,
otra cola kilométrica de compradores desesperados. Pareciera una componenda, en
cada sitio grande o de mediano tamaño hay alguna cosa, pero en ningún caso, sumándolos
todos hay de todo, siempre son algunas cositas, por ejemplo, aceite comestible
solo vi en un solo sitio en toda la semana, por cierto, eso estimuló mi
autoestima. Resulta que iba con mi compra en una bolsa, al pasar una calle, dos
damas de muy buen ver parecían estarme mirando con inusitada atención, me
sonrieron al unísono, solo para preguntarme adonde había comprado el aceite y
si aún había, yo que me creía bonito puse los pies en tierra y con la misma sonrisa
les indiqué el local que tenía el mentado aceite.
En
horas de la tarde unos buenos amigos me invitaron a conversar, gente bastante
seria que anda preocupada con la situación, salimos y entre uno y otro café me
comentaban las noticias, alguien que estaba allí nos recomendó hacer acopio de
todo lo que podamos, desde granos, enlatados, arroz, harina (de la que sea) azúcar,
café y todo lo no perecedero pues al parecer la industria alimenticia está
colapsada, en principio porque nadie paga las deudas y desde las distribuidoras
internacionales nadie quiere despachar, por cierto se comenta que los Chinos
que no pelan una oferta, compraron el equivalente al cupo de trigo que usualmente
compra Venezuela, lo que podría suponer la desaparición del producto, sobre
todo del pan que como sabemos forma parte de la dieta del venezolano promedio.
Así
mismo otros rubros desparecerán, las medicinas son otro ejemplo que ya es
patente en todas las farmacias de este país. Dicen además que muchas
transnacionales como Heinz están ya sin suministros ni materia prima, las otras
empresas tienen igual condición, eso trae como consecuencia una mayor escasez
que a pesar de los esfuerzos del gobierno por negarla está allí.
A
todo eso le sumamos los saqueos metódicos y aparentemente apadrinados por la
guardia y la policía, pueden negarlo todo lo que quieran pero fotos,
testimonios y la realidad culpan de todo a los motorizados que aterrorizan
desde hace días todas las ciudades del país, mismos que dan muy mala fama a ese
“gremio” , lo increíble es que a todas horas se ven contingentes de verde,
tanquetas, patrullas, policías que parecen émulos de alguna especie de Rambo
tropical, pero unos cuantos motorizados aparecen a media noche y saquean un
gran supermercado, una carnicería, una panadería, de paso entran a saco a una
urbanización popular disparando a diestra y siniestra pero ni una patrulla se
aparece, es muy raro eso, y hoy nadie dice nada, todo lo sabemos por radio
bemba o por tuiter.
Todos
piden ayuda internacional, he oído no sin espanto como algunos abogan por una
invasión, otros se apuran a aplaudir a los cabrones cubanos, si, dije cabrones
pues un país que se jacta de tener las jineteras (prostitutas) más instruidas
del mundo, de boca de su presidente eterno, no tiene otro adjetivo calificativo
más que de CABRON en mayúsculas y negritas pues decirles alguna sutileza como
proxeneta sería una incongruencia.
La
paz tiene que ver con balas o mejor, con su ausencia, una situación exenta de toda
violencia, sin sobresaltos más allá de los naturales del vivir. Estos últimos días
he visto desde todas las esquinas como el gobierno y otros factores piden la
paz, pero en la praxis no la entregan, tienen a sus vándalos haciendo desmanes
en todos lados pero nadie le pone el cascabel al gato, como si fuera poco si te
molestas vas preso sin formula de juicio, te inculparan hasta de la crucifixión
de Jesús o del cáncer del eterno galáctico y la jaqueca del heredero, por tanto
y por si las moscas te golpearan hasta el autoestima para luego, sus acólitos decir
en las palestras que puedan que eso no pasa acá, no hay escasez, todo es
normal, solo la imaginación de los “escuálidos” hacen ver mal al país, eso
señores es falso.
Estamos
en un estado policial, invadidos por los países “amigos” con la complacencia de
los llamados a defender la patria, que al final o son muy cobardes o son tan
traidores como pienso, no hay ya que comer, si algo queda los distribuidores no
se arriesgaran a vender nada a los comercios por miedo a ser saqueados, los que
aun venden son a su vez asaltados por turbas amparadas por el estado, para
colofón, somos asaltados por bandas de matones pagados por un estado irresponsable,
solo con el fin de hacer cundir el
terror, es decir, estamos en un estado terrorista.
No
necesitamos ni cubanos, ni gringos, rusos, chinos ni ningún país extranjero que
con la excusa nos invada, nada de eso, creo que somos lo bastante bravos para
enfrentar todo o que venga, defendámonos, no permitamos que NADIE violente la
paz de nuestro hogar y mucho menos la de nuestra querida tierra, organicémonos para
repeler el vandalismo de estado, tengamos conciencia y compartamos lo que
tenemos a fin de no terminar de rodillas por hambre como ellos quieren, en fin,
defendámonos de la barbarie a ver si alguna vez podemos aspirar a la fulana paz
y no la del sepulcro como nos lo están vendiendo.
José Ramón Briceño, 2014
@jbdiwancomeback
1 comentario:
Yo le sigo pidiendo a DIOS que ilumine los corazones de esos hombres enceguecidos por la ambición de poder y de dinero, que la compasión los lleve a cambiar de rumbo en sus actitudes y comportamiento, que comprendan que solo los ciudadanos unidos en una meta común harán que Venezuela pueda ser reconstruida para salir adelante. Un abrazo a todos.
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