Ayúdame con un click

Mostrando las entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas

jueves, julio 02, 2026

Después del terremoto

 Hace muchos años que no salgo cámara en mano a registrar nada. Entre las distintas crisis, la pandemia, la cuarentena y los sueldos miserables, el asunto ha sido álgido; tanto como para pensar que, a estas alturas del partido, ya lo había vivido todo y nada me daba miedo. No me voy a extender en mis aventuras porque ya no tiene mucho sentido hacerlo; quizás lo único válido para comentar es que estos últimos cinco años de mi vida han sido tan duros como gratificantes. Con mucho trabajo, dedicación, angustias y ansiolíticos, mi esposa y yo hemos batallado día a día para ir saliendo de la espiral de indigencia a la que nos vimos sometidos por la dinámica económica nacional: una cuestión de disciplina, esfuerzo intelectual y resiliencia ante los imprevistos. Así estuvimos hasta el 3 de enero, cuando nos despertó una tanda de explosiones que, a pesar de estar a unos kilómetros, se sentían casi al frente del edificio; tanto como para pensar que no la íbamos a contar. Por «suerte», habíamos calculado los distintos escenarios imaginarios y, como lo esperábamos, no entramos en pánico e hicimos lo que teníamos previsto hacer: encerrarnos en el espacio más seguro del apartamento y esperar lo mejor; que si llegaba lo peor, al menos nos agarraría juntos como familia.

Por supuesto, fueron unas semanas de incertidumbre total, con la natural falta de comunicaciones claras en todos los niveles, pero como estábamos en pie y no nos pasó nada, pues seguimos con nuestra vida. Por suerte ambos somos profesionales y (afortunadamente) trabajo no nos ha faltado; pudimos sacarnos la niebla mental del susto y continuar con nuestras vidas hasta el 24 de junio del año 2026 a las seis de la tarde. Estábamos en proceso de cerrar el día de trabajo (trabajamos en remoto); mientras discutíamos sobre la cena, sonó la alarma de Google. Mientras nos mirábamos con desconcierto por la novedad, pensando que era algún tipo de estafa como tantas, el piso comenzó a moverse. Vivimos en un piso 15; por tanto, se sintió fortísimo el temblor. Solo atinamos a tomarnos de la mano, gritar y (creo que en el segundo 6 o 7), mientras pensábamos que el mundo se acababa para nosotros, solo atinaba a esperar el crujido del edificio con el que caeríamos, y hasta ahí no más; mi esposa luego me diría que solo rogaba que fuese rápido y que no doliese.

Cuando todo terminó, nos vestimos, tomamos a nuestra gata y bajamos los quince pisos por las escaleras para encontrarnos con el espectáculo de todos los vecinos en las áreas libres del urbanismo, especialmente lejos de donde pudiesen caer escombros en caso de que el edificio colapsara; fue la segunda vez en seis meses que pensé que no amanecería. Subimos a casa tres horas más tarde. Afuera no había señal de teléfono y en casa, a pesar del miedo, al menos había wifi para comunicarnos con todos los seres queridos que nos quedan en el país (la mayoría de la familia y amigos han migrado), además de comunicarnos con todos los que nos escribieron para saber de nosotros, por lo que estoy muy agradecido, por cierto.

No puedo quejarme de mi situación, aunque la indefensión sigue intacta (o peor, según se mire). No se nos cayó la casa, nadie murió en la familia, mantenemos la vida; pero debo confesar que desde el día de San Juan me cuesta hilar dos ideas juntas. No hay momento en el que no me asalte la imagen y el sonido del terremoto: la cara de horror de mi esposa, los gritos de los vecinos, la cacofonía de los platos, ollas, gabinetes, clósets y puertas sacudiéndose, además del bramido de la tierra; todo en un solo recuerdo demoledor que pasa como una apisonadora para forzarme a vivir entre el ruido y la furia, solo que con el miedo incrustado en el medio.

Lo que sucede en La Guaira y otras zonas del país parece sacado de una novela de horror al estilo de la Guerra Fría; de hecho, creo que cuando todo se asiente y comiencen los escritores a buscar argumentos para novelas de horror, estas historias serán parte de los argumentos, dejando en claro que la única diferencia entre la realidad y la ficción es que esta última tiene reglas; la realidad no, y para muestra están los políticos, los militares y los policías de este país, cuyo accionar deja pálido cualquier otro relato: todos ellos son buenas gentes hasta que les ordenan lo contrario.

Tengo una semana intentando escribir; poco a poco me obligo a trabajar, pues, a pesar de todo, toca seguir trabajando para poder comer. Aunque me preocupa el futuro, me resisto a la idea de hacer escenarios posibles: que sea lo que la providencia decida. Solo espero que la próxima vez que sienta que estoy por morir sea en serio y el universo deje de jugar conmigo esta suerte de obra macabra donde cada seis meses me hace asustarme al máximo. Ya tengo más de 50 años; no se supone que uno deba vivir de sobresalto en sobresalto. Yo, que ni siquiera me subo a una montaña rusa por pensar que no tiene sentido andar torturándose con sustos innecesarios... Además, ahora creo que ya nada me asusta. Amanecerá y veremos; vienen tiempos duros, pero somos mucho más duros que ellos.

José Ramón Briceño Diwan 02/07/2026




jueves, septiembre 30, 2021

La princesa desencantada

 

 “Toda verosimilitud no es más que una realidad en latencia”

Falke ,  Rafael Herrera Vegas

La princesa desencantada

El terror es un sentimiento tan desagradable como adictivo, hay límites aceptables, siempre y cuando el temor esté del lado de los sucesos imposibles, que sin embargo tienen visos de factibilidad pues pertenecen a lo que como humanos nos aterra, que no es más que lo desconocido, eso que nuestro yo Neanderthal aun teme que viva ahí en la oscuridad, donde caben todos los terrores invisibles de los que se alimentan las historias macabras, sin embargo la realidad  a veces juega feo a sus sufrientes víctimas , tal es el caso de la paciente número 13.134.567  quien según su documentación se llama Virginia Pérez , en febrero del segundo año de la peste cumpliría treinta y cinco años, encerrada en el pabellón psiquiátrico el insigne Sanatorio Santa Catalina , quien en realidad se llama Casa de Reposo Santa Catalina pero todo el mundo sabe que es un sanatorio para locos no furiosos que tienen modos para costeárselo.  

Corría el año 2000, Virginia, con quince años, vivía entre campañas de lencería, trajes de baño y con contratos firmados para ser la protagonista de comerciales para cigarrillos o cervezas apenas cumpliese los 18 años de ley, cosa que hizo justo al cumplirlos tres años más tarde, hasta se tiñó el cabello para ser la muy erótica Catira Regional por lo que su figura adornó las carreteras del país durante varios años, fueron tiempos de gimnasios, fiestas, spa, viajes, New York, Milán, Margarita, Aruba, hasta chica Bond fue y eso la hizo inmortal musa debido a 5 segundos de cameo hasta que otra la eclipsó, se hizo actriz , su problema comenzó alrededor del 2010, ya la carrera en declive , a los treinta años no podía ser la misma imagen fresca de siempre, como actriz se lo debía todo a su figura despampanante, era metro setenta de sensualidad pura , tenía un grave problema, solo sabía ser hermosa, si su locura se hubiese retrasado unos años hoy sería una youtuber sexy con su espacio en Only Fans donde admiradores podrían ver su anatomía desnuda aportando unas cuantas criptomonedas, total ahora es estaría al alcance de todos aquellos que se masturbaban con su foto , volvería a ser un éxito pues de seguro habría escándalo mediático que empujaría su cuenta hasta la estratosfera, lástima que no alcanzó a la mercadotecnia de la carne aséptica que tanto éxito tiene en el segundo año de esta peste.

A los treinta años el cuerpo cambia, así mismo la fisionomía por lo que mantenerse en la línea costaba el doble de esfuerzo, la depresión por su situación inevitable, el mercado había hablado, no había espacio para ella dentro de sus círculos publicitarios, por suerte había destinado una parte importante de su ingreso a distintos fondos de inversiones en el mundo, aunque luego de la crisis global del 2008 solo se habían salvado las inversiones en oro, sin embargo estas habían sido montos conservadores pues su asesor aseguraba que el rendimiento de los bienes raíces en Miami estaría vigente por muchos años más, sin embargo la crisis golpeó precisamente al mercado inmobiliario , perdió buena parte de su fortuna en un mal movimiento por parte de la firma de inversiones que vendió toda su participación por apenas un décimo de su valor, según para reducir los costos, control de daños decía el esterilizado banquero en su español mayamero, todo fue en caída libre hasta que apareció Herbalife.

Virginia, en un acto de desesperación, hizo maletas y se fue una temporada para Los Roques, aunque muy costoso  ella intuía que quizás ahí pudiera encontrar el apoyo necesario para relanzar su carrera , la única oferta que había recibido fue de parte de un par de publicaciones especializadas en porno de maduras , por supuesto se había negado, sin embargo la despensa vacía y la cuenta corriente agonizando tenían altas probabilidades de hacer que la modelo perdiese el pudor y se lanzara de lleno a ser una pornstar dispuesta a todo, total , las películas no son más que puestas en escena de algo que ella hacia  por gusto, si además pagaba bien pues bienvenido sea. Antes de claudicar gastó sus últimos seiscientos dólares en pagar una semana todo incluido en un hotel de aquella isla donde se dedicaría a seducir a cualquier productor, dueño de revista, magnate del porno o fabricante de trajes de baño con el fin de relanzar su carrera antes que los años se lo terminen de llevar todo.

Virginia vivía a base de proteínas y vegetales bajos en grasa, cero harinas ni bebidas cuyo contenido de azúcar atentase contra sus cinco mil calorías al día, lo que constituía un  verdadero tormento ya que sufría una adicción casi yonki al chocolate, aunque una vez al mes claudicaba y se comía una barra de 200 gramos no era suficiente para su adicción, mientras otros tienen sueños eróticos, ella nadaba en piscinas de chocolate, la fábrica de Wily Wonka era su filme preferido, seguramente esas noches soñaba con tener sexo con veinte umpa lumpas mientras comía todas las variedades de chocolate, sin embargo al volver a la realidad lloraba en silencio por la obligación de evitar el chocolate , fue tanto su esfuerzo que terminó por ser alérgica al cacao como efecto colateral de su rechazo , esa alergia sumaba puntos a su desesperación.

Desde hacía poco había descubierto las pastillas con receta, su última conquista le hacia las prescripciones, así había encontrado sosiego  al menos por el tiempo que duró la relación, el medico la abandono por una modelo diez años más joven luego de seis meses de intensa relación , la decisión la tomó una tarde de abril, luego de un reencuentro entre las mises del año 2000, una velada llena de mentiras blancas y vidas primorosas, todos los oropeles validos de las presentes ya que solo pudieron asistir las que no tenían compromisos previos así que hubo una reunión llena de señoras conversando sobre los hermosos y fundamentosos genios que tienen por hijos, maridos incomparables, viajes imaginarios unos y rutinarios otros , en fin, todas las mentiras que se dicen entre amigas forzadas por las circunstancias. Aquella tarde se había sentido sola en el mundo, no había hijo, marido, viajes de placer, ni siquiera algo realmente relevante que contar en su vida, intuyó el principio del fin.

La primera noche que pasó en la posada de Los Roques se encontró con una amiga de juventud, antigua aprendiz de modelo que abandonó prontamente la carrera tras la billetera de un cirujano plástico que murió en el lecho matrimonial bajo extrañas circunstancias , la historia publica fue que le dio un infarto, ciertamente fue así, solo que fue provocado por ingerir Viagra repotenciado con cocaína y champaña en algún lupanar de lujo, Evelin se lo contó a Virginia con el mismo tono cínico de quien habla de un extraño , estaban en proceso de divorcio y dormían en la misma habitación mientras jugaban un pulso a ver quién se iba primero de casa, hace rato que no tenían sexo y el señor no escondía sus aventuras galantes como parte estructurada de su campaña para hacerla huir, así que la muerte del hombre al principio fue providencial, hubo jaleo de tribunales por la extraña cadena de circunstancias que llevaron a la muerte a su ex marido, sin embargo al final nadie puedo demostrar mala fe de su parte, el hombre era un patán y su misma necedad lo mató, como último acto de maldad para con su mujer fue haberlos dejado casi en la inopia , no habían ahorros ni fondos de inversión, apenas unas cuentas bancarias con el dinero exacto para pasar un mes, algunas propiedades como el bufete que a falta de abogados dispuestos a asumir las causas que llevaba el muerto, hubo que cerrar y vender el local por lo que les dieran a fin de cubrir demandas e impuestos sucesorales, la viuda tuvo que buscar trabajo, asunto altamente infructuoso para quien solo había aprendido a ser la perfecta ama de casa cuya mayor habilidad era la de mantenerse tanto o más buena de lo que se veía a los veinte años, cuya biblioteca estaba exclusivamente centrada en métodos de ejercicios, manuales dietéticos , historia del maquillaje y una inmensa colección de novelas de Barbara Cartland , fácil podía ser un erudito del romanticismo contemporáneo en la novela rosa, lástima (suspiraba) que apenas se había graduado de bachiller , sospechaba que su título se lo debía a su reinado de las ferias en su natal Guanayen , ser bella no era requisito para ningún empleo que publicasen en los periódicos locales , tuvo un par de sustos por postularse a ofertas cuyo requisito básico era la belleza y su disposición a ganar tres mil dólares mensuales con casa y comida garantizada,  en el primero la hicieron pasar a una oficina , el fulano que la recibió le pidió desnudarse frente a él, decía que  debía probar su trabajo antes de contratarla, cayó en cuenta y salió en desbandada, el segundo fue al responder por un aviso que reclutaba “Damas de compañía” , pensaba que era para acompañar viejitas en sus troterias diarias en cambio se encontró con que tendría que atender viejitos en otros tramites menos pudendos, el felatio a desconocidos no le provocaba, también corrió despavorida.

El resto está en este enlace 


Become a Patron!