viernes, octubre 13, 2017

Los Zombis existen



Siempre me he preguntado por cual razón son tan famosas las películas, series y animados sobre zombis, hay una manía global con esos seres, es complicado entenderlo al menos para mi, la luz se hizo una tarde mientras estaba hablando con varios amigos , caí en cuenta que el mundo está lleno de zombis cuya vida se les va de 8 a seis de la tarde, de lunes a sábado, con la rutina normal de trabajar, comer, ver televisión, tomar un trago el sábado por la noche, hacer las diligencias o no hacer nada los domingos y repetir adnauseaum el ciclo hasta que las fuerzas le alcancen.

Es increíble como el mundo está cada día más lleno de gente cuya nulidad parece ser la norma socialmente aceptada, siguiendo esa línea de pensamiento podría inferir que la fama de los fulanos zombis se debe a un fenómeno de identificación de los humanos para con esas criaturas, la identificación es total. Contrario a lo que uno piensa, que los héroes son las divas del momento, al final son los “malos” quienes capitalizan la atención pues aun sin querer todos (las mayorías) se sienten identificadas por su actuar diario, en eso tienen que ver mucho los adelantos en materia comunicacional, nadie lee, muy pocos escriben aunque parezcan muchos hay que estar claros en que diez o quince mil personas no son absolutamente nada contra loas más de siete billones de humanos que pueblan el planeta, la muerte de la cultura tal como la conocemos ha llegado.
Quienes piensen que hablo tonterías , pregunte entre sus vecinos quienes leen algo más allá de Facebook, cuantos hacen alguna actividad más allá de las descritas como norma urbana, que además no incluya disco o bar, quienes piensan más allá del día de mañana, se inmiscuyen en otros asuntos o tienen ideas propias que no sean influenciadas por redes sociales. Eso lo saben los partidos políticos, los comerciantes, en fin todo el tinglado económico global está montado en la posibilidad de que el planeta sea algo más parecido a una película de zombis donde nadie piense más que en la tontería mediática, la rutina de la nada por la supervivencia, el cero pensamiento en función de la critica y la manía total de los humanos por ser iguales gritando su (ilógica) “rebeldía” por ser diferentes pero conforman tribus inmensas de gente igual que solo comparte su interés por alguna nimiedad, ojo de ahí no escapan los fanáticos religiosos, deportivos, televisivos y hasta los de algún genero musical, tengo la impresión de que solo son zombis de distinta estampa pero igual desarrollo neuronal.

Walking Dead es en realidad una metáfora del mundo actual, la diferencia está en que los humanos penan el canibalismo, sin embargo se hacen fanáticos de su nada y son felices así, persiguiendo la quimera de su inutilidad haciendo apologías de lo que consideran normal, mirando por sobre el hombro a quienes no piensan como ellos, eso por supuesto ha minado hasta el ámbito cultural.

Por años he evitado ser devorado por alguno, creo que mi crisis existencial y económica se debe a la negativa por convertirme en otro zombi más, miro a mi alrededor y veo gente siendo feliz aun cuando la infelicidad los está matando, no es un fenómeno venezolano pues lo he visto de cerca por toda Latinoamérica (creo que si alguna vez voy a Europa también lo veré), los últimos dos mil años han ido conformando este universo de zombis, solo espero encontrar alguna isla donde evitarlos para no formar parte de la trama de este planeta llamado tierra y que los genios del marketing global han satirizado en una teleserie con ganancias estratosféricas , donde todos se ven pero nadie se identifica (quiero creer que por pudor y no por idiotez), espero que mis lectores puedan dar las coordenadas que de alguna manera huiré y les contaré.
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José Ramón Briceño
@jbdiwancomeback


lunes, octubre 09, 2017

Es momento de cambio

Desde que el chavismo hizo aparición en la palestra venezolana he sido opositor, no recuerdo alguna vez que hubiese estado de acuerdo con alguna medida, ni siquiera cuando fue la última ocasión en que vi el futuro promisorio con el gobierno este en el poder, de hecho hasta cuando laboré en instituciones del gobierno jamás oculté mi antipatía con la ideología chapista, las diversas formas del fanatismo que todos deben exhibir pues de otra la realidad los patea en el estomago, a los que perdieron los escrúpulos por la chequera me dan más asco y he tenido la oportunidad de decirlo en voz alta, claro, esa actitud nunca me ha granjeado amistados dentro del chavismo, muy al contrario, siempre me ven como el “enemigo” , por aquello de la forma poco disimulada en la que expreso mi incomodidad y cuando me discuten me agrada mucho más deshacer sus fantasías con ejemplos concretos sobre  el tamaño y la forma de las burradas que apoyan .

En otro orden de ideas, alguna vez hice militancia opositora, sobre todo cuando decidí que desde mi casa, yo solo, jamás iba a cambiar nada así que comencé escribiendo en este blog y luego poco a poco fui relacionándome con la movida política local y regional. Para aquellos años hasta tenia una novia que era muy fanática opositora, iba a las marchas, hacia pancartas, se maquillaba y se volvía parte de aquella extraña fauna de inconformes que en vez de hacer algo, son felices disfrazándose para hacerse ver, igual eso terminaba siempre en alguna discusión monumental pues la señora no entendía como yo siendo opositor, me negaba a disfrazarme de nada no me agradaba mezclarme en las fulanas marchas, la parte más impresionante era que ella no creía que siendo opositor confeso, con muchos artículos publicados aquí y allá, hasta con una base de seguidores importante, me negaba reiteradamente a participar en ninguna de esas actividades, ni seguía de cerca de los divos del momento.

Los sucesos de los ultimos dos años me han dejado un muy amargo sabor en la garganta, la verdad he decidido no creer más en las promesas de los partidos de oposición, mucho menos creer en las del gobierno que tienen aun menos crédito que las opositoras (y vaya que la oposición vende mentiras), como no veo alternativa posible, me he puesto en contacto con algunos amigos, por el momento solo tenemos algunos sitios en las redes y cero dinero para hacer nada, sin embargo tengo la esperanza de que crezcamos hasta lograr una comunidad lo bastante grande como para poder tener el peso especifico decisivo en la toma de decisiones por parte del gobierno que tengamos, la búsqueda es solo la de colocar al país otra vez en la ruta del primer mundo, dejar este sublumpen en el que nos han condenado tirios y troyanos.

Basta de quejas, es momento de tomar posición, espero que todos quieran colaborar con nosotros para lograr nuestra meta, los invito a visitar nuestro blog (https://mrnven.blogspot.com/2017/10/quienes-somos.html) y nuestras redes están a la orden al igual que los espacios que tenemos , próximamente tendremos algunos eventos para ir recopilando ideas de la gente inteligente que vive dentro y fuera de nuestras fronteras con meta a tener plan que ofrecer y no seguir haciendo los castillos en el aire que nos han prometido, es hora de comenzar a cambiar las cosas.


sábado, septiembre 09, 2017

Breve historia de un demonio travesti

Breve historia del demonio travesti
Cierta vez veía con mi hija una supuesta película de terror, llena de los clichés comunes y que en realidad daba más risa que miedo, luego de finalizar el filme hacer las burlas correspondientes y hasta señalas los fallos de producción con la respectiva protesta de la niña pues según ella eso daba miedo. Terminada la sesión hubo cena, en ese momento aproveché para explicar las razones por las cuales ese tipo de películas no debería dar miedo y de paso aprovechar para hacer parte de la tarea de papá, explicar con detalle las cosas que están mal entendidas gracias a la ignorancia colectiva por la cual viven las grandes empresas del entretenimiento, donde la parte más grave es que la información está al alcance de la mano, no hablo de reptilianos, ovnis, conspiraciones globales ni manipulación extraterrestre, son cosas simples como que la cruz invertida no es un símbolo satánico ni mucho menos, de hecho en el vaticano mismo hay un altar venerado por todos los cristianos , presidido por una cruz invertida que resulta ser el último suplicio del apóstol Pedro, San Pedro, por tanto es un símbolo sagrado que los matarifes de Hollywood, los curas de pueblo, los “satánicos idiotas” y toda la cultura pop han convertido en otra cosa muy diferente, por cierto esa explicación en especial hube de demostrarla con videos (mi economía jamás me ha permitido ir al vaticano) ya que la niña estudió toda su escuela en un colegio católico donde hasta las muy doctas monjas se santiguaban ante la sola mención de la cruz invertida, cosas de este fin de milenio que suponemos lleno de ciencia pero aun repleto de supersticiones hasta en quienes no deberían tenerlas.

El cuento era que en la tal película, un demonio acechaba a una familia, haciendo énfasis en una niña de trece años como objeto de su posesión, suceden las cosas esperadas como corresponde y al final aparece el mentado demonio disfrazado de monja, con aspecto horroroso, colmillos, dientes al que luego de ser exorcizado salieron cuernos, patas de carnero y cola, lo esperado también. La niña le tiene fobia a la oscuridad, cosa que aún no hemos podido combatir a pesar de todo y como conozco su sensibilidad, para bajarle un poco a su nerviosismo inventé la historia de que el tal demonio vive en una dimensión donde el sexo no es determinante pues los entes espirituales no saben de eso, el pobre ser transdimensional sufrió bulying por todos ya que él siempre quiso ser niña, sus padres le regañaban, en la escuela lo golpeaban , hasta que descubrió esta dimensión donde a todos nos importa mucho el asunto sexual, en una primera visita a la tierra se sintió mal pues su cuerpo físico era muy feo, en cambio las mujeres son bellas, por eso se propuso tener un cuerpo de niña , para cultivarlo y terminar siendo la más bella, el hábito de monja con el que se ,mostraba no pretendía insultar, solo tapar sus imperfecciones demoniacas. Como irse a otra dimensión es mal visto en casa nunca preguntó que pasaba así que no sabía cuánto daño hacía, si lastimo a los humanos era solo para defenderse pues en realidad quería ese cuerpo para ser una hermosa mujer y no el horroroso demonio obligado a ser malvado.

Mi hija se quedó en silencio, procesando la información, con sus escasos doce años que tenía para el momento, dijo no sin sorpresa que viéndolo así había cierta lógica, al final solo era el cuento de un pobre demonio travesti, todo es cuestión de perspectiva. Se le iluminó la mirada cuando cayó en cuenta sobre lo de la cruz invertida y yo completé diciendo que esos actores hacían esas películas para aprovecharse de la ignorancia religiosa de la gente pues con las normas del genero bastaba además ninguno era cristiano, todos son judíos que por tanto no creen en nada de lo que actúan.

Ha pasado un rato desde aquella discusión, el único reclamo me lo hizo la madre de la niña días más tarde pues la muchachita le hizo un discurso sobre el significado de los símbolos erróneamente utilizados en tales bodrios dizque demoniacos , lo que en principio espantó a toda la familia pero que luego aceptaron como errores comunes. Todo esto viene a colación pues he visto como últimamente nadie parece hacer ejercicios de reflexión sobre lo que ven, oyen o leen en internet, la credulidad está llegando a niveles alarmantes así como esta ignorancia elegantemente tecnificada en la cual vivimos en Latinoamérica.

Tengo la firme creencia de que si estudiásemos un poquito sobre nuestras creencias, si las cruzáramos con toda la información disponible sin encerrarnos en ideas fijas ni preconcebidas, el mundo seria un sitio más amable con todos, quizás hasta descubramos que todo es una mentira ampliamente documentada que nos han vendido como maldad y que al final los malos somos nosotros, uno nunca sabe.
José Ramón Briceño, 2017
@jbdiwancomeback







domingo, agosto 27, 2017

Xenofobia y venezolanos

Desde hace rato leo en todas las redes sociales, prensa digital y grupos en internet sobre la xenofobia que se cierne sobre mis paisanos en toda Latinoamérica. Cada nueva información está invariablemente comentada por muchos en contra y otros tantos a favor de ese pavoroso asunto de odiar de gratis al prójimo, de hecho he oído también a paisanos hablando pestes de su gentilicio llegando incluso al extremo de hablar a la perfección el dialecto local a fin de pasar desapercibidos para evitar el maltrato por parte de los nacionales del sitio donde viven.

El tema da para todo, sin embargo aún no he leído en ninguna parte propuestas para minimizar el efecto de la xenofobia, análisis certeros ni siquiera someros sobre las causas del mal comportamiento de algunos de los paisanos que están regados por todos lados pues seamos claros, los venezolanos han huido hasta donde han podido para buscar mejoras en la calidad de vida. Entre la multitud que cruza las fronteras hay de todo, desde profesionales hartos de mal vivir, malvivientes buscando ganar más a fuerza de lo que sea, trabajadores humildes que se deslumbran npor el espejismo de un sueldo mínimo que traducido a Bolivares son millones allá pero que en otra tierra es como en todas partes, el sueldo mínimo es ínfimo y apenas alcanza para medio vivir con un extremado esfuerzo , sobre todo en las clases menos educadas hay la creencia que con solo salir de Venezuela se acomoda la situación personal para formar parte de la sociedad que te recibe, craso error que pagan con sus vidas en algunos casos y en otros los obligan a sobrevivir a la mala pues como si fuese poco, ante la tristeza venezolana muchos se van sin documentos y otros tantos lo hacen con documentos pero las normativas locales limitan la regularización migratoria volviendo títulos y experiencias recuerdos lejanos y si tienen suerte serán parte de los millones de subpagados que sobreviven al borde de la miseria.

La xenofobia tiene muchas caras y casi todas las he visto, desde el que te maltrata apenas oyéndote hablar, el que te estafa con supuestos empleos que a su vez son otra estafa pero que en tu condición de trabajador ilegal es imposible denunciar, a su vez esa condición de subpagado hace que muchos empresarios inescrupulosos contraten mano de obra barata antes que los nacionales quienes (acertadamente) se quejan de que les quitan el trabajo. En el caso de los malvivientes, de esos no se puede hablar mucho sin embargo el país que los recibe debería cuando menos solicitar antecedentes penales o tomarse el tiempo aunque sea de googlear al aspirante para privarle la entrada si posee antecedentes penales, de los pobres de solemnidad que se vienen sin documentos tampoco pues la ley es la ley, pero eso no es excusa para apelar a malas conductas para sobrevivir. El último caso, el de los profesionales que cruzaron la frontera con ganas de trabajar tampoco escapan a ser subpagados en empleos donde malgastan sus habilidades, sin embargo muchos hasta agradecen pues fuera hay oportunidad de comer tres veces al día aunque no de sueños de American Dream.

Las causas de la xenofobia van desde una natural animadversión a la vulgaridad de muchos compatriotas que aún no se sacan el chip del barrio donde vivían en Venezuela , a los malvivientes que andan estafando a diestra y siniestra que además roban en las calles, como ya dije líneas arriba por que los empresarios inescrupulosos ofrecen muy bajos sueldos que quien tiene hambre y desamparo lo toma pues de otra la solución es volver a su tierra o morir de hambre en tierra extraña, por último los profesionales que tienen la suerte de estar legales y que por su superioridad académica logran cargos (igual subpagados si lo comparan con sus iguales locales)  llevándose por encima a muchos locales que aspiran al mismo puesto de trabajo, si a todo eso le sumamos la ridiculez y el amarillismo de muchos medios de comunicación hay por supuesto el caldo de cultivo para que te odien por tu pasaporte sin saber ni siquiera si eres mala o buena gente, el gentilicio te condena de una vez.

Soluciones hay muchas, desde que el país receptor pida antecedentes penales a todos aquellos que pretendan pasar hasta organizar a las fundaciones de acogida para que levanten un petitorio a los gobiernos para agilizar visas humanitarias a los que las soliciten, incluyendo claro programas de formación en áreas laborales para los extranjeros que deseen tomarlos. Hay países que ya están tomando medidas en ese sentido y se aplauden sin embargo hay otros donde las medidas humanitarias parecen no tener impacto real en la cantidad descomunal de emigrantes venezolanos que se cuelan por las fronteras permeables de cientos de maneras aparte de la legal. Para mitigar la xenofobia los paisanos deberían hacer sus propios medios de comunicación, solicitar a fundaciones que a su vez demanden mesura a los medios pues francamente están haciendo fiestas semánticas para avivar el asunto xenofóbico solo por tener más visitas en sus notas a su vez hacer presión por todos los medios posibles para que los gobiernos de los países que reciben a los emigrantes relajen un poco las medidas para permitir que los emigrantes puedan regularizar su situación legal , solo así podrán dejar de ser parias para comenzar a ser parte productiva del país que los acoge incluyendo la generación de impuestos y la colaboración plena con la sociedad, a los molestes pues nada, esos “amigos” deben ser deportados sin mucho ruido, no es posible que ninguna nación reciba gentes con prontuarios policiales, pero la inmensa mayoría no tiene ni siquiera un paseo en patrulla policial, son gentes de bien que escapan del hambre pues en Venezuela hasta quien tiene trabajo pasa hambre.

Otra cosa, ya basta de dar lástima diciendo lo miserables que nos sentimos por estar pobres y desamparados en tierra extraña, toca ponerse los pantalones, ofrecer soluciones y por sobre todas las cosas, dejar de dar razones para que los locales nos odien, muy al contrario hagamos causa común para que nuestro gentilicio sea bien recibido, organicemos a los profesionales y los que tienen oficios para que den instrucción a quienes no a fin de capacitar para el trabajo, denunciemos de manera organizada el maltrato laboral, la estafa y la segregación que es un derecho humano contemplado por todas las naciones que comprenden las convenciones internacionales, vetemos a los medios amarillistas y seamos solidarios con el que lo merece.
José Ramón Briceño , 2017
@jbdiwancomeback


jueves, agosto 24, 2017

Crónica de mi paso por Calcuta

Crónicas de mi paso por Calcuta (Cúcuta , Colombia, agosto del 2017)
Desde que me hice adulto he laborado en dos cosas, la docencia y la fotografía, la primera es mi profesión y la segunda el oficio que en verdad me ha dado de comer durante toda mi adultez. Haber estado en tantos sitios, conocido tanta gente, dar clases o ser reportero tanto en espacios de alto poder adquisitivo como en barriadas miserables me hizo pensar durante mucho tiempo que lo había visto todo, es más, hasta fracasar en diversos intentos de emigración que me han hecho rodar muchos más kilómetros de los que alguna vez imaginé no me habían preparado para las diversas tragedias que presencié una noche en Cúcuta

Esa noche que pasé durmiendo en el terminal de esa ciudad colombiana entendí a formas cabal las razones por las cuales en el resto de Latinoamérica los nuevos parias somos los venezolanos. El asunto es que últimamente no emigran, huyen y entre esa barahúnda de exiliados económicos y políticos cunde la pobreza, los hay que emigran solo con lo puesto , sin un céntimo para comer ni papeles para legalizar , ese asunto obliga a muchos hasta a robar para ganarse la vida o cuando menos la comida del día, también hay mujeres que se prostituyen por unas cuantas monedas, yo vi una muy linda muchacha ofreciendo sus servicios en los alrededores del terminal de autobuses de Cúcuta  por veinte mil pesos colombianos lo que equivale a comprar cuatro cajas de cigarrillos baratos y viéndolo bien esa mujer hubiese podido pedir más y seguro encontraba quien le pagase sin embargo me figuro que estaba desesperada. En ese mismo sitio conocí a varios compatriotas que estaban en la misma indigencia, uno de ellos estaba esperando que saliese un bus hacia Bogotá, su historia es similar a la de muchos con el añadido de que se iba sin más que algo de equipaje, el pasaje de bus y dinero si acaso para pagar un almuerzo, él contaba que había dejado esposa e hijo en alguna ciudad del llano venezolano , que lo habían despedido de su empleo y gastó la liquidación integra en un mercado comprado en la frontera y que mandó a casa con un familiar que lo acompañaba, el joven se iba a la aventura a buscar la manera de vivir.

No es que yo anduviese en mejores condiciones o con más dinero pero cuando menos al día siguiente dormiría bajo techo en casa de mi hermana menor y sabia que comería algo caliente , el amigo ni idea de cuando volvería a comer completo. Mientras hablábamos tomando un tinto se acercó un hombre también joven a avisar que a una cuadra, en una plaza cercana estaban dando comida a los venezolanos. Por razones que no van al caso casi volé pues no había comido y hasta el dia siguiente no tendría fondos para eso así que ese nuevo amigo y yo salimos lo más rápido que nos permitían los respectivos equipajes hasta la plaza en cuestión, allí estaban no menos de ciento cincuenta personas de todas las estampas posibles imagino que la diáspora no tiene rango social específico, sin embargo todos estaban hermanados por la pobreza pues la diferencia de cambio entre el peso y el bolívar es abismal (mientras esto escribo está a 0,20 pesos por bolívar y las minúsculas son por su valor). Luego de hacer un par de filas para obtener un sándwich de jamón y queso con su respectiva bebida noté que habían policías escoltando otra fila donde daban unos tamales muy parecidos a hallacas aunque con otro relleno, los agentes sacaban de la fila a los colombianos que siendo tan pobres como los compatriotas moradores de la plaza también aspiraban una cena gratis pero los uniformados no lo permitieron.

Imagino que por mi estampa de recién llegado enseguida otros compatriotas se acercaron a conversar, en especial fueron dos mujeres, una de ellas con dos niñas y esposo, la otra estaba sola. La primera dijo que tenía poco más de un mes allá, que en principio dormía en la acera junto al esposo quien además es Colombiano pero que por alguna razón no podía dar la nacionalidad a la señora y sus hijas, recién llegada pedía limosnas en los autobuses pero comentaba que para ese instante había comprado una cava y vendía agua en la misma plaza perro en horario diurno, había además conseguido alojamiento en alquiler en una barriada cercana, la comida regalada les ahorraba bastante. La otra señora , cuya vestimenta gritaba su pobreza , contaba que en Venezuela habían quedado tres hijos y un esposo, ella se había aventurado buscando mejores condiciones de vida , aunque no aspiraba empleo fijo por aquello de que en ese caso el tiempo no sería tanto a fin de visitar a la familia , al preguntarle por su vivienda me dijo que hasta hacia unos días dormía en las calles pero que alguien le había dado alojamiento y que al día siguiente iría a la casa materna para traerse a la hija mayor (9 años) con quien se dedicaría a “vender” dulces en las unidades de transporte colectivo ya que usualmente le reportaba cuando menos 50 mil pesos al día, mucho más de lo que conseguiría en un empleo formal en ambos lados de la frontera.

Luego de ver aquella comunidad donde la indigencia no solo vestía harapos pues también vi, (aunque no hablé con ellos) gente bien vestida y con estampa de profesionales universitarios de todas las edades, me volví al terminal a terminar de pasar la noche que con el estómago lleno siempre se hace más amable la banqueta que en suerte me tocaría. En efecto me apropie de un banco en el andén del terminal, allí dormían otros tantos compatriotas en espera de la unidad que los sacase de allí al día siguiente, el cansancio pudo más que la cautela pues tenía más de 24 horas viajando entre autobuses y caminatas, tuve un coma profundo hasta la seis de la mañana cuando volví a la vida, en una pieza y con la maleta aun a mis pies.

Salí a buscar un tinto ya que tenía aun algo de dinero con que pagar el cigarro y el café reglamentario de cada mañana, le compré a un señor a la puerta del terminal donde un compatriota cuyo acento de barriada caraqueña denotaba su origen (así como la vestimenta) , se acercó buscando conversa , ya me sentía Forrest Gump hablando en la banqueta aunque en este caso era el borde de una maceta , el señor habló de su casa, de hijos y de supuestas promesas de empleo , ahí me enteré que alguna ONG les daba desayuno caliente. Fui hasta el sitio del reparto (la misma plaza de la noche anterior) y ahí escuche de que vivían, algunos caminaban buscando empleos a destajo, los que tenían oficio se reunían para visitar las construcciones , los que no pues buscaban desde vender pasajes en el terminal hasta limpiar carros en los autolavados donde el trabajo es brutal pero pagaban lo suficiente para reunir, los menos aseguraban hacer cualquier cosa que les permitiese pagar un sitio donde guardar la maleta y la ducha del día, aunque varios aseguraban ducharse en el rio donde aprovechaban de lavar ropa. La queja normal era sobre los robos que se hacían unos a otros, las miserias ni compartidas son llevaderas entre ellos.

En el mismo sitio de la frontera donde volví esa mañana a sellar mi pasaporte pues pedían como requisito indispensable un pasaje de ida para poder hacer el trámite, vi filas largas de gentes esperando turno para que los soldados del ejército les regalasen agua, fruta y alguna chuchería  mientras cincuenta metros más allá varios negocios hacían ruido anunciando ventas de productos que hace rato no se ven en los anaqueles de Venezuela, allí también había mucho compatriota haciendo compras para volver, seguro habrían desde vendedores informales hasta amas de casa que reunían de alguna manera para asumir el descomunal costo de hacer compras del lado colombiano, hay de todo pero a precios locales son astronómicos por lo desfavorable del cambio. Cucuta ya parece una Calcuta latinoamericana donde en vez de Coolis hay venezolanos, en otra ocasión hablaré de como sobreviven en Bucaramanga mis compatriotas, el éxodo tiene muchas historias de horror.
José Ramón Briceño, 2017

@jbdiwancomeback