miércoles, enero 18, 2017

Reflexión obligada

Morir es un acto natural, por mucho que nos disguste o entristezca la idea igual todos terminaremos algún día muertos, el ciclo de la naturaleza no se detiene. Al final el problema no es morir pues todos legaremos a eso, el asunto es como, cuando y de que manera toca irse de este mundo, Venezuela al parecer se ha vuelto una suerte de sucursal menor de la muerte.

Digo menor pues hay zonas como Siria donde la guerra hace estragos más fuertes y  morirse es la cosa más factible del mundo, en Venezuela también sin embargo a diferencia de Siria, aún no hay bombardeos masivos ni intereses encontrados entre potencias que tranquen el juego, pero ante la miseria los intereses se hacen más ambiciosos, el hampa se une en sindicatos y hasta los entes gubernamentales son parte activa en todo ese entarimado de maldades que terminan con la vida de 28 mil compatriotas al año, una suma barbárica solo imaginable en tiempos de guerra y que nadie más que los que hemos vivido allá entendemos a cabalidad ya que conocemos de cerca el miedo, las balas, los hospitales y hasta el hambre muy de cerca, sabemos que toca a veces como una vez al día para estirar lo poco que tenemos de comer, sabemos lo que es pasear por el centro de alguna ciudad buscando ofertas para organizar cuando menos una comida fuerte al día y saber que tu sueldo no te va a alcanzar para mucho más que eso, rogando que nadie se enferme para no terminar más estresados de lo común, sabiendo además que cualquier cosa que hagas debe ser resuelto antes que caiga la noche ya que al amparo de la oscuridad se multiplican las posibilidades de que te conviertas en un número más de las estadísticas, bien sea por que tienes o porque no tienes y al malviviente le da bronca que no tengas nada que quitarte.

Todas las mañanas enciendo mi computadora para testear que ninguno de mis seres queridos ha sido tocado por la maldad imperante en aquella tierra, en la búsqueda me tropiezo con cosas espantosas, desde linchamientos, decapitaciones, amenazas públicas de grupos armados que piden un dinero a cambio de no secuestrar a alguien si acaso no matar a algún familiar, muertos por falta de medicinas, peticiones desesperadas de tal o cual fármaco importante para vivir, una inflación que en verdad supera toda mi capacidad de asombro y lo peor es un gobierno que se empeña en mentiras que solo ellos creen mientras los demás están muriendo por varias causas que van desde enfermedades, malnutrición, miedo y depresión pues nadie que viva de esa manera puede salir indemne de tal catástrofe .
Pensando el asunto me preocupa que al parecer a nadie interesa nada en Venezuela pues la capacidad de asombro pasó hace rato el umbral del espanto logrando que la gente vea de lo más normal tropezarse un muerto en la acera, como si de un bulto de basura se tratase. Hace algunos años, el gobierno tan sabido en artimañas para librarse de responsabilidades eliminó del código orgánico procesal penal el artículo que se refiere a la “notitia criminis” que no es más que la obligación por parte de la fiscalía de investigar cualquier delito denunciado por los medios, he ahí la razón por la cual la prensa se desgañita denunciando y nunca pasa nada.

Ahora bien, la queja en nada ayuda, toca comenzar a buscar soluciones, la más simple seria proponer un holocausto de balas y muertos por doquier, desde bombardear las cárceles con todo y presos hasta pasar por el paredón al tren ministerial junto con el poder judicial, sin embargo ya sabemos que no se puede a menos claro que recibamos ayuda con armas, tropas y municiones para quemar el país por los cuatro costados sin que se salve nadie para luego reconstruirlo todo como nos merecemos. La otra opción menos cruenta sería la de separar el país en dos partes, una república del sur donde la democracia y la honestidad sean los valores que se propugnen desde todas las palestras, donde el futuro sea lo que queremos y la otra mitad se la regalamos a los animalejos rojos para que hagan con ella lo que les de la gana.

Ejemplos sobran en el mundo, sería una medida salomónica que nos ahorraría horrores , hambre y el desespero de todos los días, sé que muchos exiliados volveríamos a trabajar por una nueva república donde nuestras familias puedan volver a tener futuro, seria duro , pero les cuento que luego de irme de mi país cualquier cosa me parece menos ruda pues antes de huir conocí de cerca todas las miserias de ser un mendigo con sueldo profesional y en el exterior he conocido la cara fea del miedo, ese mismo de no tener más que lo que cargo en mi maleta y confiar en que mi único capital (mi cerebro) acá me dé lo suficiente para salvar a mi familia que quedó allá.

Sería interesante conocer las opiniones de quienes también andan hartos como yo, organizar un movimiento secesionista que nos permita lograr el futuro que la peste roja nos niega y que a pesar de lo duro que pueda parecer, comenzar de cero no siempre es tan malo, quizás así nos quitemos el estigma de vivir pensando que vivir es un ejercicio de supervivencia.
José Ramón Briceño, 2017
@jbdiwancomeback



lunes, enero 16, 2017

Resumen curricular del autor de este blog

Situaciones desesperadas requieren soluciones en consonancia, la verdad tengo poco tiempo andando en tierras del sur , específicamente en Uruguay, como es normal he inundado cuanto sitio web hay de esos que ofrecen empleo pero nada, tengo un mes postulando hasta como obrero pero nada aparece, he decidido publicar el resumen que tiene mi sitio de Linkedin a ver si tengo más suerte, si alguno de mis lectores sabe algo o puede darme una mano le estaré muy agradecido,el buen Karma jamás sobre. 

Jose Briceño 
Fotografo, escritor, blogger, profesor de literatura y Excelentisimo Embajador de la Palabra en Venezuela
Extracto Profesor de Lengua y Literatura ejerciendo como docente de Fotografía (mi oficio desde hace 20 años), fotógrafo documentalista con ciertas aptitudes artísticas, lector voraz, escritor aficionado, periodista por vocación y blogero por gusto, en búsqueda de nuevas oportunidades donde quiera que se presenten Experiencia Editor en jefe en Blogs varios enero de 2012 - Actualidad (5 años 1 mes) Generar contenidos, ubicar anunciantes y promocionar mis blogs por todos los medios posibles Jefe en Jbdiwan octubre de 2012 - Actualidad (4 años 4 meses) Fotos, clases, corrección de textos, freelancer, escribidor Profesor titular de la cátedra de fotografía en Escuela de artes visuales "Rafael Monasterios" marzo de 2014 - noviembre de 2016 (2 años 9 meses) Dicto la cátedra de fotografía de una escuela de artes visuales Coordinador de prensa y medios en Aragua en Red marzo de 2014 - septiembre de 2014 (7 meses) Coordinar las ruedas de prensa, escribir las notas de prensa, realizar las convocatorias a los medios, establecer parametros para establecer los canales de comunicación entre la institución y los medios de comunicación impresos, televisivos y electrónicos Columnista de opinión en Diario El Este abril de 2013 - febrero de 2014 (11 meses) Publicar una columna semanal donde el tema gire alrededor de el acontecer político de Venezuela Profesor de Periodismo Fotográfico y Fotografía Publicitaria en Universidad Bicentenaria de Aragua septiembre de 2012 - junio de 2013 (10 meses) Docente por horas dictando la cátedra de Periodismo Fotográfico y Fotografía publicitaria en la escuela de Comunicación Social de la UBA Jefe de la Gerencia de Relaciones Interinstitucionales de OCSA en Oficina de coordinacion ysupervision agricola OCSA Página2 febrero de 2011 - enero de 2012 (1 año) Direccion de las coordinaciones de prensa, relaciones públicas y educación fotógrafo/Profesor de Lengua y Literatura en jbdiwan julio de 1996 - marzo de 2011 (14 años 9 meses) Mi propia firma, la cual manejo a titulo personal, aqui me ocupo de hacer fotografias para distintos medios web e impresos, asì como algunos encargos menos notorios de clientes particulares.
Como profesor no hay mucho que contar excepto que disfruto de la literatura y me ofende lo poco que pagan. Fotógrafo e investigador del área cultural en Instituto de integración social Aragua mayo de 2005 - enero de 2009 (3 años 9 meses) Realización de registro fotográfico documental de las tradiciones sagradas y paganas del estado, así como el levantamiento de información para la producción y posterior edición de un calendario. Experiencia de voluntariado Coordinador de prensa en Aragua en Red marzo de 2014 - Actualidad Coordinación y organización de las ruedas de prensa con miembros activos de la sociedad civil organizada Idiomas Español (Competencia bilingüe o nativa) Inglés (Competencia básica profesional) Organizaciones Aragua en Red Coordinador de prensa marzo de 2014 a Actualidad Proyectos Manual de fotografía febrero de 2011 a Actualidad Miembros:Jose Briceño Un corpus teórico práctico sobre técnicas fotográficas, así como un espacio para la reflexión sobre temas relativos al oficio de la imagen

Opiniones desde esta esquina del tercer mundo enero de 2005 a Actualidad Miembros: Jose Briceño Un espacio donde combino mis opiniones personales sobre el acontecer político y económico de mi país en conjunto con mis ejercicios narrativos, al final toca hacer algo.

Gabriel García Marquez. Muchos libros, una obra noviembre de 2016 a Actualidad Miembros:Jose Briceño Texto que analiza desde varios angulos la relación entre ficción y realidad contenida en la obra del Nobel colombiano Publicaciones Administrador-escritor Opiniones de esta esquina del tercer mundo 1 de enero de 2005 Autores: Jose Briceño Esapacio personal para mis opiniones sobre el acontecer nacional, además de vitrina para algunos de mis trabajos fotográficos y ejercicios narrativos.

  • Un deicidio transformado en parricidio Interference Channel 23 de julio de 2015 Autores: Jose Briceño Articulo crítico sobre el origen del coronel Aureliano Buendía que intenta desmontar la teoría de Don Mario Vargas llosa en su tesis doctoral


  • La muerte del Camarada Lenin Interference Channel 8 de febrero de 2015 Autores: Jose Briceño Cuento de ficción basado en una realidad latinoamericana


  • La Ley Correo cultural 23 de julio de 2015 Autores: Jose Briceño Relato de ficción


  • La fotografía venezolana está más cerca de la propaganda que del arte Diario de Caracas 20 de julio de 2015 Autores: Jose Briceño Articulo periodístico que critica la vaciedad de los grupos fotográficos patrocinados por el gobierno Creadores visuales de Venezuela


  • IARTES 9 de septiembre de 2012 Entrevista realizada por el equipo de investigación del Ministerio de cultura de Venezuela sobre mi obra como artista visual


  • Legalización, primer paso para la evolución Junta Nacional de Drogas del Gobierno de Uruguay 27 de agosto de 2013 Autores: Jose Briceño Página4 Disertación alrededor de los pros y los contras de la legalización de la Marihuana


  • Crónica de los días difíciles Diario El Universal, Venezuela 9 de marzo de 2014 Autores: Jose Briceño Articulo dedicado a mi trabajo, publicado por el periodista Juan Antonio Gonzalez en el mencionado diario nacional, luego de los sucesos violentos en el país durante las manifestaciones en contra del gobierno


  • Relatos detrás del espejo Lulu.com 6 de septiembre de 2015


  • Cursos Magister en Literatura Latinoamericana, Literatura UPEL Literatura Latinoamericana Inglés instrumental fotografo/Profesor de Lengua y Literatura jbdiwan Fotografía, corporativa, retrato, modas 15 Aptitudes y conocimientos Blogs Escritura Blogging Fotografia Fotografía Retoque digital Spanish Photoshop Periodismo Travel Photography Español Social Media Página5 Public Relations Redes sociales Online Advertising SEO Web 2.0 PowerPoint Microsoft Office AL Marketing Strategy Edición Escritura creativa Optimización en buscadores Mercadotecnia en medios sociales Inglés Publicidad Editorial periodístico Fotografía digital Comunicaciones de marketing Literatura Fotos Arte Multimedia Marketing digital Liderazgo de equipos Editoriales Docencia universitaria Revistas Edición de textos Negociación Investigación y desarrollo Docencia Administración y dirección de empresas Comunicaciones empresariales Marketing en Internet Journalism Art Relaciones públicas Advertising.

Reconocimientos y premios Bienal Nacional de Fotógrafía Alcaldía de Girardot diciembre de 2006 Galardon Bienal donde se muestra y se premia el trabajo de los artistas de la fotografía de todo el país.  Premio Regional de fotografía de la Universidad de Carabobo Dirección de cultura de la facultad de ciencias de la salud de la Universidad de Carabobo agosto de 2002 Salón Regional de carácter temático donde los fotógrafos de los estados centrales mostraban y competían con un trabajo fotográfico. Premío de periodismo educativo UPEL Universidad Pedagógica Experimental Libertador noviembre de 2010 Premio de carácter investigativo donde se compite con un portafolio documental cuyo giro temático se centre en el campus universitario y cuya premiación consiste en una beca de maestría o de doctorado en la institución Embajador de la palabra Fundación César Egido Serrano diciembre de 2014 Distinción otorgada a quienes escriben y difunden las letras por su labor y calidad escritural. 2da Bienal Fundación "Héctor García" marzo de 2015 Participante en la Bienal internacional de fotografía.

Educación UPEL Magister en Literatura Latinoamericana, Literatura, 2011 - 2013 Nota: 9.6
Universidad Pedagógica Experimental Libertador profesor de Lengua y Literatura castellana, lengua y Literatura, 2005 - 2010.

Actividades y grupos: Organización de eventos relacionados con fotografía además de participar como ponente en foros y conferencias dentro del claustro universitario, tambien fuì como representante de la universidad a dictar conferencias en dos simposios nacionales de literatura venezolana. Intereses Fotografía y literatura.


domingo, enero 15, 2017

En busca de un mundo perfecto (capitulo 10)

Siguen las aventuras de Hugo en Roma, el noveno capitulo que espero les guste lo suficiente como para comprarlo en Amazon con este link
10
Mi familia paterna se mudó de la capital a principio de los años cincuenta, terminó en mi ciudad natal casi que por accidente, el abuelo, un calavera a todas luces, no pagaba los alquileres y se desentendía de los caseros, haciendo que un día cualquiera mi abuela se quedara en la calle con siete hijos menores, gracias a los favores de algunos familiares del abuelo localizó una casa que podían pagar, organizó la mudanza y se vinieron cuan gitanos, nadie sabía a ciencia cierta de que vivirían, pero mi abuela, acostumbrada a las penurias organizó la cosa de tal manera que todos estaban seguros que sobrevivirían, claro, por el presupuesto inicial primero estuvieron en una casa terriblemente fea, con techo de zinc y habitaciones colectivas, una para las niñas, otra para los niños y la de la abuela, el abuelo aun no aparecía, allí vivieron por un año, al tiempo ubicaron otra casa, a tres cuadras de distancia, con cuatro habitaciones, dos baños, un patio enorme, por un poco menos de la mitad del alquiler que ya pagaban, se mudaron sin preguntar mucho, la supervivencia mandaba.
Esa casa aún existe, está detrás del zoológico de la ciudad, ese mismo que fue construido como patio de juegos del dictador andino quien escogió esa zona como su residencia, por cierto mi bisabuelo paterno bajó de las montañas gracias a algunos tíos y primos que pelearon en la guerra  junto a aquel andino.
Llegó el día de la mudanza, mi padre que para esa época contaba diez años junto con un primo de igual edad, fue el primero que llegó a la casa, llevaba en una carretilla  los  enseres menos voluminosos de la familia, cuenta mi viejo, que al llegar a la casa, escucharon a través de la puerta el ruido de niños jugando adentro, les sorprendió la cosa pero por ser una época donde los muchachos andaban de su cuenta, pensaron que eran algunos vecinos jugando, cuando acercaron la oreja a la puerta para oír mejor a ver si reconocían alguna voz, golpearon desde adentro dejando sordos a ambos, acto seguido llegó mi abuela, quien  era de carácter muy fuerte, dio gritos, impartió ordenes terminantes y no quiso escuchar nada de muertos ni aparecidos, eso era superficial, lo importante era la mudanza.
Así se instalaron en esa nueva casa, se organizaron de manera similar, la diferencia más marcada entre la casa anterior y esta era que la habitación sobrante le tocaba al hijo mayor, que para ese tiempo estudiaba agronomía en la universidad, mientras esperaba la posibilidad de ingresar a medicina en otra facultad de esa misma institución pues no había encontrado cupo.
Esa semana comenzaron a escuchar cosas extrañas, sin embargo con los estragos de toda mudanza, la abuela los dejaba extenuados entre remodelaciones, amateur como diríamos hoy día, los que pudieron trabajar pronto se lanzaron a la calle para aportar algo a la economía precaria de la casa, los otros pues colaboraban en la titánica labor de volver habitable un espacio que llevaba no menos de quince años abandonado, pronto descubrieron la razón de lo barato del alquiler y del abandono de esa casa.
Para no hacer tan largo el cuento, te puedo decir que por las noches habían tres fenómenos más o menos fijos, al filo de la madrugada, un caballo se oía caminar por la calle, se detenía frente a la casa y acto seguido, se podía escuchar a un jinete desmontar, este parecía tener una prótesis pues el paso era irregular, sus pisadas se escuchaban como si tuviese una pata de palo como la de los piratas de la televisión, llegaba hasta la puerta del jardín, sonaba como si la abriese y pasara adentro, las primeras veces se alarmaron, encendieron luces, sacaron las escobas como si de armas se tratase, pero no había nada, todo estaba igual, la puerta trancada con un candado gigante seguía fijada por las cadenas que la abuela le había puesto, cuentan que al final se acostumbraron  al fenómeno, aunque parezca sorprendente mi abuela decía que lo mejor era que nadie los visitaba pues tenían miedo de la casa embrujada, eso lo consideraba bueno porque en tiempos de crisis económica extrema tener invitados era todo un lujo complicado.  Allí vivieron algunos años más, hasta que la economía familiar permitió una nueva mudanza.
Algunas noches se veía un resplandor en el patio, como de fogatas encendidas, ese resplandor venía acompañado del sonido de tropa, bufidos de hombres, ordenes de mando, carreras, como de un ejercicio de castigo, esos tan comunes en los cuarteles, ilógicos como todos los inventos de los militares, hace pocos años unos estudiantes desenterraron armas y municiones del siglo XIX en esos terrenos.
La familia estaba aterrorizada con eso, pero igual había cosas más importantes a las que hacerle frente,  comer era prioridad, los fantasmas, según palabras de mi muy piadosa abuelita, se podían ir a la mierda, decía a quien quisiera escucharla.
Al final cayeron en cuenta que era el traspatio de su casa formaba pate del cuartel donde la guardia personal del general Gómez hacia vida, algunos vecinos viejos les contaron de muchos crímenes cometidos a la sombra del poder a principios del siglo pasado.
Una mañana hasta los vecinos amanecieron en la calle, durante  la madrugada se oyeron los lamentos de una mujer, intercalados por gritos en otro idioma, cuya intensidad denotaban un alto nivel  de dolor y de rabia, el fenómeno duró cuatro horas más o menos,  los vecinos salieron  a la calle, solo para darse cuenta que el tal sonido al parecer no tenía ninguna fuente visible, las señoras sin que nadie los organizase se arrodillaron a rezar por las almas en pena,  los más valientes hombres de la zona salieron armados con machetes, dispuestos a brincar la cerca del zoológico y buscar el origen de los gritos que  tenían los nervios de punta a todos en la cuadra.
Con el alboroto salió  el guardián del zoológico, con su uniforme de policía sin insignias, sus deslustradas botas altas y barba por lo menos  de dos días, tranquilizó a todos, la explicación que dio era que ese día se cumplían treinta años de la muerte de Eva, una señora alemana que vino junto con su esposo, un oficial que hacía de instructor en la escuela de aviación militar, lo trajo el general en persona para que adiestrase a los nuevos pilotos, una noche como esta treinta años atrás, el hombre  encontró a su esposa en la cama con otro, el amante huyó por una ventana y el cornudo, en medio de su natural rabia, mató a su esposa a patadas.
Cuando los otros militares llegaron alarmados por los gritos nada se pudo hacer, el general ordenó que devolvieran al asesino a su país de origen, del militar no se supo más, pero en cada aniversario, el alma de la mujer aun pena por los jardines del zoológico, imagino que la mudanza de los nuevos logró que los gritos se intensificaran esta noche.
 El guardia pidió a los vecinos volver a sus casas que nada se podía hacer ya, hoy, más de cincuenta años después todavía los viejos hablan de esa madrugada, en que un espanto los despertó a todos.
Ese día la familia en pleno comenzó a hacer planes de mudanza.
Ese fue el último año en que vivieron allí, una noche, sintieron un pájaro caminar por el techo, lo espantaron, cuentan que las alas hacían un alboroto inmenso, como si el pájaro en cuestión fuese un gigante que graznaba, mi abuelo, que había logrado en virtud de su posición como padre de los niños, que la abuela le permitiese pasar la noche en el sofá, le daba con la escoba al techo, el ¿animal? Se molestaba, alzaba vuelo solo para caer unos metros más allá, en eso estuvieron un rato, hasta que mi abuela se hartó, gritó una sarta de palabrotas que no sorprendieron a nadie, le ofreció sal a los que estuviese en el techo, eso alzó vuelo, graznó un par de veces como aceptando el trato  para no volver, cuenta mi padre que al día siguiente pusieron un kilo de sal en el techo y jamás se supo más del fenómeno. El abuelo no volvió a dormir allí, pero nunca reconoció que le daba miedo la casa, él era un hombre de su tiempo, el valor no se discutía, su escepticismo ya era reconocido por todos lo que lo conocieron, sin embargo creo que esa noche descubrió que no era tan escéptico, tampoco volvió a recriminar a sus hijos cuando le contaban las historias, había sido protagonista de una y esperaba no volver a serlo jamás.
Uno de los eventos insolitos sucedió una semana de abril, antes de las vacaciones escolares, mi tío, el hermano mayor de mi papá, estaba estudiando en la acera de la casa, eran otros tiempos y los estudiantes para no molestar se reunían bajo los postes de luz a estudiar, el hampa era casi inexistente, para esos años Las Delicias eran un campo, no el caos de hoy día.
 Bien, el tipo cuenta que a media noche vio una hermosa mujer paseándose por la calle, supuestamente muy bella y él, soltero siempre a la caza de un par de bonitas piernas , le soltó un piropo, ella le sonrió, él se levantó de su silla, soltó el libro, y la persiguió como en trance -cuenta-  , cuando volvió en sí, estaba en medio del patio de la escuela cercana, la mujer desapareció por un puerta cerrada, el volvió corriendo, recogió todo para terminar en la habitación materna contando el evento.
 Mi abuela que lo conocía le prestó una colchoneta y el joven amaneció allí, nunca más estudió de noche, cuando menos no en su casa, buscó la manera y se mudó a la capital donde hizo hasta de buhonero para graduarse de médico, nunca volvió a esa ciudad más que de vacaciones, con toda la familia y en plan de fiesta.
Una semana después, en plenas vacaciones por el asueto de semana santa, estaban primos, amigos y tíos en el patio haciendo una parrilla, cuando se acabaron los cigarrillos, reclutaron a los más jóvenes de la casa para ir a comprarlos, eran apenas las ocho de la noche pero las luces de la calle estaban apagadas, por lo menos los primeros postes antes de llegar a la avenida, justo los del perímetro del parque zoológico, los niños que para la época eran mi padre y su hermano menor, montaron sendas bicicletas y fueron por el recado, el camino de ida fue normal, ambos niños asustados, fueron lo más rápido que le permitieron sus piernas, así se evitaban el paso lento por la oscuridad del sitio que ellos pensaban era el origen de los horrores.
Compraron lo encargado en una fuente de soda que estaba frente a la jaula del elefante pero al otro lado de la calle, se devolvieron.
Mi papá dijo estar cansado, así que bajaron de las bicicletas para ir caminando, cuentan que cuando pasaron junto a la cerca, pero del lado de la calle, escucharon como si alguien pasara un palo por entre los barrotes, pensaron que era algún amigo jugándoles una broma y se acercaron a investigar, no vieron a nadie, pero igual pensaron que se había ido corriendo quien hiciera tal cosa, seguidamente oyeron unos ladridos, levantaron la mirada y se encontraron con  unas sombras bajo lo que quedaba de un árbol quemado,  eran de un perro muy grande, con las fauces abiertas, como en actitud de espera, a su lado o sobre él, la sombra figuraba a un hombre colgado del cuello que se mecía al viento, ambos  corrieron, dejando las bicicletas tiradas en la calle, cuentan quienes los vieron llegar, que los niños llegaron con el miedo dibujado en sus rostros, el más pequeño lloraba abrazando a su mamá y el otro pues se conformaba con su silencio hasta que el susto le permitió hablar, mi abuela  pidió a los más grandes ir a recoger las bicicletas, no se habló más del asunto, pero tampoco volvieron a salir por las noches a menos que alguien los llevase en carro.
Mientras pensaba en algunos argumentos más convincentes pedí al camarero otro té frio, Rodrigo dice que los relatos le parecen bastante interesantes, pero son cuentos de terceros que bien pueden ser historias para asustar  a los niños, sonreí  y le dije que solo es el prólogo antes de pasar a contar lo otro, mis experiencias, la verdad son muchas las historias de las casas embrujadas adonde he vivido.
Mientras voy desgranando los cuentos me ataca una certeza que comparto con Ramiro, ahora que lo pienso en frio pareciera todo un guion como si el destino fue el que organizó todo para que en la adultez rozara la locura, como un largo prefacio que confirme mi tesis de que el mundo es un circo y los humanos sus payasos.
Trae el camarero la bebida, Ramiro que ha pedido un trago también es servido. Enciendo un cigarrillo y vuelvo a mi conversa.
Cuando tenía quince años nos mudamos a una urbanización al sur de la ciudad, muy clase media, alejada de todo el circuito citadino, después de la siete de la noche encontrar un taxi era un milagro, por tanto los jóvenes se trataban entre si y se conocían por lo menos de vista, eran años buenos, todavía el hampa no era tan pavorosa como hoy día, tuve la suerte de poder salir a mi antojo, la verdad no lo hacía mucho, mi pre adolescencia estuvo signada por un sobrepeso excesivo del cual todos se burlaban, lo que me volvió un tipo algo retraído, solo pendiente de  mis libros, recién mudado, una tarde en que volvía del liceo, mi abuela paterna, quien hizo las veces de mi mamá,  pide que vaya a comprar algunas cosas que faltaban para la cena, dejé sobre mi cama la camisa del uniforme, salí a hacer el encargo y al volver a mi habitación estaban los lápices flotando a la mitad del cuarto, me asustó la cosa pero pensé que era el cansancio que me hizo ver cosas extrañas donde no había nada, hasta allí el asunto.
Una noche en que llovía a cantaros estábamos todos viendo televisión en la sala, no recuerdo muy bien que mirábamos, no había cable en esa época, de repente sonó un escándalo en la cocina, todos nos miramos y nos levantamos a ver, uno de los gabinetes se había rodado solo, estaba pegado a la pared pero cuando vimos se había separado como cuarenta y cinco centímetros, las puertas y gavetas abiertas, su contenido regado por la cocina, hasta la cesta de papas y cebollas se vació cayendo algunas en la sempiterna jarra de café, mi abuela tomó cartas en el asunto, recogió todo y recomendó a los habitantes retirarse a dormir, no había más nada que hacer, otra vez lo que fuera estaba entre nosotros, un tío que dice ser una especie de médium dijo que habían duendes en la casa, los demás que somos escépticos lo tildamos de loco y nos forjamos una teoría igual de loca pero más terrenal que otra cosa, no explicó nada pero nos calmó el ánimo a todos.
Eran los tiempos de la primera gran devaluación, el negocio familiar comenzó a hacer aguas, todos tuvimos que trabajar, a mí solamente me lo permitían en vacaciones, mi mamá se empeñó en que fuese un universitario divorciado de las cosas de la familia, decía que era muy inteligente, aunque la verdad pienso que ella estaba clara en que era diferente a todos, ellos también me rechazaban un poco, nadie podía entender por qué odiaba los deportes, no seguía ni el béisbol local, al contrario de ellos que se desvivían por los juegos, no me agradaban los burdeles, tampoco la música popular, nunca pude mantener una conversa decente con nadie de mi familia, solo con mi viejo que aceptaba mis excentricidades como cosa natural y hoy día somos muy cercanos.
Habían unos vecinos, ambos hermanos son hijos de una antigua amiga de mi padre, por esa razón yo frecuentaba esa casa con  regularidad, la señora de la casa trabajaba bastante, lo que permitió a esos dos hermanos hacer lo que les viniera en gana, la hermana menor tenía para ese tiempo unos trece años, el mayor, catorce, yo tenía quince, también estaba un vecino hoy militar al que le perdí la pista hace un rato, el noviecito de la muchachita, también para la época ese tenia quince años y otro aspirante a novio de la muchacha que terminó por hacerse amigo de la casa .
La curiosidad infantil es una cosa muy seria, cuando les conté lo que había pasado en mi casa, me propusieron jugar a la ouija pero una variante más artesanal y al alcance de quienes solo tienen para la merienda escolar, como buen descreído les tomé la palabra, nos hicimos de una biblia vieja, robada de alguna biblioteca familiar, un listón rojo y una tijera grande, se supone que si pones la tijera abierta en medio de la biblia, lo atas todo con el listón rojo, entre dos  toman los extremos de la tijera con la yema de los dedos índices de ambas manos, le puedes preguntas cosas, si gira a la derecha la respuesta es afirmativa, a la izquierda, negativa.
Así preguntábamos tonterías típicas de adolescentes, una tarde en que yo estaba en clases, al volver me encontré con la joven, estaba acompañada de algunos vecinos con cara de susto, me contaron que se pusieron a practicar con el nuevo descubrimiento hasta que la biblia se les soltó de las manos, dando vueltas en el aire, todos salieron corriendo hasta la acera en espera de que llegase algún adulto ya que el miedo no los dejaba entrar.
Aunque no era adulto, mi descreimiento pesaba más, así que pasé a la casa, efectivamente estaba el libro con la tijera y el listón en el piso, lo recogí, deshice el nudo, desarmé eso y no pasó más nada, me fui, tenía hambre.
Era un lunes, el viernes siguiente nos juntamos de nuevo, hablamos del tema, estábamos, los hermanos con sus respectivas parejas, el vecino del frente y yo, conversábamos sobre boberas , sentados en la mesa del comedor, yo estaba justo frente a la ventana, al filo de la media noche comenzó un ruido muy raro en la calle, todos pensamos que era el padre del vecino quien, hacia dos semanas, volviendo de una fiesta explotó los cauchos de su carro al estrellarse contra una acera, no existían teléfonos celulares en aquellos años , así que el señor volvió a su casa rodando en los rines sin cauchos, al día siguiente una grúa le cobró cara la gracia, así que el primer pensamiento lógico era que el señor había vuelto a tener otro accidente.
Al asomarme no vi nada, solo el ruido, cuando el ruido se hizo muy fuerte, mis contertulios gritaron para asustar a las mujeres (dijeron luego, aunque sospecho que tenían tanto o más miedo que ellas) , mientras eso pasaba, vi flotar por la calle una gran mancha, parecía un mantel, de tono anacarado con destellos de colores, como las conchas de las almejas por su cara interna, esa cosa flotó un segundo al frente de la casa, subió al mismo nivel de la puerta de madera, entre la casa y la calle habían como dos metros de diferencia pues la casa estaba construida como en una terraza, lo que haya sido flotó y se metió a la casa, la calle volvió al silencio normal de las primeras horas de la madrugada de un lunes.
El hermano mayor de esa casa, llevó a su novia a dormir, ella vivía en una casa vecina, los demás nos quedamos esperando que volviera por que la hermana menor no se quería quedar sola, ambos hermanos me dieron el encargo de cerrar la casa, al noviecito de la niña le prestaron una bicicleta pues él vivía a unas diez cuadras de distancia, en una urbanización vecina, yo pues me iba caminando ya que estaba viviendo a una manzana de distancia, los habitantes de la casa se encerraron a dormir con su mamá, tranqué las puertas, lance la llave por una ventana, grite lo que hacía para que supieran donde buscar la llave cuando se levantasen  al día siguiente, tranqué la reja y nos pusimos en camino, entre el susto y la sorpresa, cuando habíamos caminado unos diez metros, tras un árbol, en el jardín delantero de la casa, salieron unas voces de burla, se adivinaban unas sombras, me devolví para reclamarles ya que pensaba que los dueños de esa casa nos jugaban una broma, no había nadie, las sombras se reían, nosotros corrimos, el muchacho en bicicleta debe haber pesado como cuarenta kilos, era muy flaco, yo por el contrario pesaba más de cien, el muchacho al no verme correr tras él me gritaba, hasta que se dio cuenta que iba al frente, desaforado, hasta llegar a mi casa donde entré sin despedirme y fui directo a la habitación de mi abuela, ella me vio, se levantó, hizo un té de manzanilla para bajar mis nervios, escucho mi historia y asintió, para luego confirmar que esa casa estaba encantada.
La casa de mis amigos era originalmente de una familia que mi abuela conocía, de hecho el negocio se concretó gracias a sus diligencias, ahí caí en cuenta de que entre mi madre y mi abuela había una guerra silenciosa, no es normal que la suegra le consiga casa a una ex amante de tu esposo, ella (imagino) lo tenía como una batalla ganada.
La abuela, esa noche me contó que en esa casa antes vivía una señora amiga de ella, era muy viejita, seguro ya ha de estar muerta, me dijo que la señora en cuestión le tenía pánico a la casa y se negaba en redondo a quedarse sola allí, de hecho esa fue la razón de la mudanza de la familia en pleno, el hijo que vivía con su familia y la viejita tuvieron un susto mayúsculo cuando encontraron a la señora desmayada en la puerta de su habitación, decía haber visto una joven rubia de vestido azul paseándose por el pasillo, a las ocho de la mañana, no era ni de madrugada, esa misma semana mandaron a la señora de viaje y gestionaron la mudanza, le alquilaron la casa a la familia que en esos días la habitaba.
 Ahora entendía que lo visto y oído esa noche no era parte de mi imaginación y me fui a dormir.
Ahora que lo pensó, lo más raro de todo es que nadie más oyó ni vio nada esa noche, todavía recuerdo el estruendo como de cien cadenas que se arrastraban, la cosa blanca que flotó, los susurros y risas de las sombras en el jardín, pero ni la señora que dormía se despertó con el alboroto, ningún vecino metiche comentó nada, eso pone la experiencia en otra perspectiva, más pavorosa aun.
 Esos hermanos aun los frecuento vía redes sociales, la joven es hoy día, más de veinte años después, una excelente diseñadora gráfica, el hermano mayor, quien por esos días, a los 14 años tuvo su primer hijo, hoy es abuelo reticente ahora es tarotista, espiritista, mentalista y hasta adivino, con línea 800 y cuatro divorcios en su historial, creo que a partir de vivir en esa casa todos se llevaron una parte de esa aura sobrenatural, cada vez que paso frente a ella me provoca detenerme y tocar la puerta, pero no me atrevo ya que uno no sabe con qué se puede encontrar.



sábado, enero 14, 2017

Cuando la ficción es superada por la realidad

Cuando era niño la televisión en Venezuela estaba circunscrita a cuatro canales, por tanto las opciones de entretenimiento estaban limitadas a lo que esas televisoras pusieran al aire. En mi casa había un solo televisor cuyos horarios de uso estaban definidos por la programación, así los niños teníamos tres horas de caricaturas al día, los adultos tenían las telenovelas y los noticieros, la familia en pleno veía la tele, por tanto recuerdo haber sido “obligado” a ver más de una telenovela junto a mi abuela quien prefería tenerme cerca a no saber qué estaba haciendo pues era un niño bastante intranquilo, sobre todo porque era un niño que vivía entre adultos sin más amigos que los de la escuela.

Entre tantas telenovelas de aquellos años (principios de los ochenta creo) hubo una en especial que nos mantuvo en vilo, se llamaba “Estefanía” y narraba las desventuras de una mujer inmersa en la resistencia contra una dictadura, era un drama con ribetes históricos pues estaba encuadrada en la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez cuya caída había tenido lugar varias decenas de años atrás y de la cual muchos cercanos tenían aun recuerdos frescos de haber sufrido alguno de los rigores de la temida Seguridad Nacional que no estaba con muchos detalles para apresar a nadie y muchos menos para torturar a sus presos a fin de obtener información sobre enemigos reales o imaginarios.
Por supuesto eso para mi imaginación infantil era un shock total cuyo resultado fue el de automáticamente tenerle grima a los militares y policías a quienes asociaba inmediatamente con aquellas escenas de dolor e injusticia que proyectaba nuestro televisor de blanco y negro cuya presencia regentaba la sala familiar.

Ahora más de treinta años después puedo asegurar que cualquier cosa que viere en aquella telenovela se queda corta,  Venezuela no solo es víctima de las torturas más crueles, la policía, los militares y los políticos son delincuentes de alto vuelo, los presos conforman un sindicato del crimen que deja pálido a cualquier personaje de la TV que a usted se le pueda ocurrir ya que además de malos son socios de todos los niveles del poder gubernamental. Volviendo a la telenovela aquella, había un personaje cuya maldad se le salía por los poros, era un tipo que siempre aparecía bien vestido, traje muy elegante, flor en el ojal, peinado con gomina, cigarrillo con boquilla que aparentaba ser de nacar, de habla modulada sin estridencias pero con un aura de maldad difícil de ocultar, el actor representaba al jefe de la policía política de la época, un tipo llamado Pedro Estrada quien llevó la tortura y la muerte en los presidios venezolanos a extremos de refinamiento tales que todos le temían , tengo la certeza de que hasta sus jefes le tenían miedo pues al final de aquel gobierno ese policía no solo dirigía en persona los interrogatorios, también era el principal censor de los medios de comunicación y mantenía una red de espionaje internacional digna de la CIA o la KGB.

Ahora entre los muchos males, no conformes con estar ligados a cuanta porquería nacional e internacional ligada al tráfico de drogas se pueda pensar, también tenemos a un emulo de Pedro Estrada pero con nombre árabe y dicen que nacionalidad también, a diferencia de aquel otro policía este es (como si fuese poco) vicepresidente cuyo poder va más allá de lo que cualquier bárbaro de esos pueda haber soñado, con el mal sino de que es parte de las mafias carcelarias, el tráfico de drogas y hasta del terrorismo internacional pero con inmunidad parlamentaria y todas las ventajas de la tecnología para tener dominados a los habitantes de mi país.

Si no fuese tan trágico podría ser motivo de chiste, lo que siempre pensamos que era una exageración típica de la mente calenturienta de los guionistas  y que jamás se repetiría en un país cuyas instituciones democráticas a pesar de todos los defectos , estaban sólidamente cimentadas en un entarimado legal que no permitía  que tales desafueros se repitiesen en la historia, ahora, en pleno siglo XXI no solo se repiten si no que se magnifican por intermedio de un estado de terror que abarca todos los estratos socio económicos con una virulencia que hasta este momento solo pensaba posible en el terreno de la ficción pero que la realidad ha traído con más fuerza de la que nunca pudimos imaginar.

Solo resta rezar para que al igual que en aquella telenovela, exista un nucleo armado de resistencia que acabe con todos los culpables de tales desgracias pero que al igual que esa realidad tenga el coraje de ejercer sin culpabilidad todas las acciones necesarias a fin de que mi país vuelva a ser un hogar para todos los venezolanos, no esa cárcel tropical que ahora es.
José Ramón Briceño, 2017
@jbdiwancomeback






jueves, enero 12, 2017

En busca de un mundo perfecto (capitulo 9)

Seguimos con las aventuras del profesor Hugo , invitandolos a escaparse un rato de la arida realidad para refugiarnos un rato en una ficción posible

9
Mientras pagaba el taxi busqué con la mirada, no fuera a ser que la tal cita fuese un invento de mi mente alterada, Ramiro saludó desde la terraza donde se tomaba un café con leche, se levantó y fue a mi encuentro , tomamos asiento , pedí un té frio grande para hidratarme luego de la resaca, encendí un cigarrillo, para preguntar a boca jarro, ¿Cuál era la razón de su curiosidad si él mismo ya sabía desde antes la razón de las dudas?, ¿si su doctorado en teología no lo había preparado para restañar las dudas teosóficas? , mal va la cosa, pues si yo, un simple mortal que jamás navegó entre las páginas de los santos y demás productos de la imaginación religiosa, me he dado cuenta, aun antes de tomar en serio el asunto este de demostrar su falsedad, ustedes que tienen años en eso han de verse la cara más a menudo con tanta cosa extraña, no sé, quisiera su respuesta antes de darte mis conclusiones preliminares, sin profundizar mucho ya que se me ha ocurrido que usted me haga de guía a ver si refuerzo mis argumentos.
Bueno, dijo  Ramiro, mientras tomba un sorbo de café, el asunto  es el siguiente, yo me crie entra las faldas de mi vieja hasta que tuve edad y tamaño para escurrir el bulto, entre mi mamá, mi abuela junto a algunas tías de ellas, pasábamos tiempo revisando libros o folletines religiosos, visitando al cura de la parroquia.
En los lugares a los que íbamos de viaje en las vacaciones terminábamos haciendo peregrinación, usted, profesor, entenderá que para un niño de apenas unos años es la grandilocuencia llena del tono extremadamente serio en que basaban su vida me parecía pavoroso y a la vez atrayente, creía con todo mi ser que ese libro que llamamos biblia encerraba la verdad, además de la clave para la vida eterna, en mi casa no existía la posibilidad de dudar, por lo general cualquier asomo de pregunta era correspondido con una bofetada o en el mejor de los casos con castigos, mi padre nunca estaba cerca, mis hermanos tampoco, así que tocaba creerse el asunto.
Desde pequeño me prepararon para el sacerdocio, mi mamá, aspirante a beata desde muy joven, albergaba el sueño de un hijo con sotana que le allanase el camino al cielo, junto con mi abuela tramaron la cosa, así que desde la escuela, el liceo hasta el seminario solo fueron variaciones de un mismo tema en el asunto de mi crianza, sin embargo creo que tan piadosas señoras olvidaron el detalle de las hormonas, que al final me obligaron a buscar otras preguntas más allá de las respuestas de sueños húmedos, manos sudorosas, pensamientos poco píos ante los senos turgentes de la virgen que estaba en la pared de la sala, mi juventud fue una mezcla extraña, donde me sentía un bicho raro, lleno de culpa por mis pensamientos carnales, sintiéndome incómodo con una posición sexual ajena a los devaneos con que mis compañeros de seminario se calentaban mutuamente las camas, me obligué a llevar mi cruz en silencio, esas preguntas sobre celibato bondad y castidad me ponían a pensar en ese dios como un castrador de oficio en vez del padre amoroso que debía ser, la verdad, hasta que me lo encontré a usted, estaba buscando la manera de evitar pensar cómo encarar el abandono de la sotana.
Sin embargo, más allá del tema que nos compete, creo que la iglesia comete muy buenas acciones, regalamos un poco de cariño a los necesitados, muchas familias pobres tienen algo de comer gracias a la labor de bastante gente realmente piadosa, apoyamos infinidad de causas, tenemos escuelas, comedores populares, clínicas, hospitales, además claro, de dar un apoyo necesario, así sea de dudosa veracidad, a todos los desesperados y desesperanzados que caminan por las calles del mundo.
También es cierto que entre tanta bondad no es extraño el desvío de muchos de los curas y feligreses, hay sacerdotes que violan niños, niñas y hasta las mulas aplican, otros roban, los menos trafican drogas, amasan fortunas, poder político, todo pleno de la más espantosa hipocresía de una comunidad llena de mojigatos, bañados en el aroma de la corrupción decadente tan propia de las mentes mediocres, perdón, me puse intenso, es que me molesta todo eso, sobre todo que nadie levante la voz , es terrible, algo se hace pero lo siento poco y lento.
Todavía no conozco sus argumentos, pero por su seriedad creo que deben ser bastante contundentes, lo invito a que me cuente algunas cosas para poder comenzar a ver cómo ayudarlo en su cruzada.
Comencemos por lo obvio (acoté) , siempre me ha sorprendido la estampa terrible del cristo en la cruz, esas imágenes que parecen respirar, exudan dolor, muerte y sangre, lo que falta es ver un balde bajo las cruces recibiendo la sangre que mana de las heridas, es un espectáculo terrible de ver , lo peor, es que eso está en todas partes y  que muchos la llevan prendida al cuello con una cadena, siempre me da que pensar, alguna vez creo haberlo preguntado en casa y nunca obtuve una respuesta coherente.
Hace unos años, un martes santo, estéril como domingo extendido, veía un documental, en el hablaban unos señores muy serios de la manera en que el imperio Romano absorbió la religión cristiana, abandonó su panteón poli teístico y mutó en otro imperio que ya va para dos mil años , allí hice mi primera teoría que años después vería como cierta, poco original pero en mi ignorancia creía haber descubierto el santo grial de verdad, como estaba recién casado fue ese martes en casa de los suegros viendo documentales, perdiendo la paciencia para no dormirme junto al pobre suegro, quien soportaba con el estoicismo de la costumbre el tedio de aquella bochornosa tarde.
Mi idea era que la cruz realmente era una suerte de icono de guerra, una especie de talismán que identificaba a los copartidarios, cuando los Romanos hartos de pelear en los dominios extranjeros, deciden, por motivos políticos, apropiarse los símbolos de la rebelión y modificaron sus tradiciones para terminar adaptando una religión que en principio fue más cercana a la filosofía en un compendio de leyes que regulaban, apresaban, mataban no solo los cuerpos, también los cerebros de sus ciudadanos.
 El sueño dorado de todo gobernante, gente dócil a quien dirigir además de complacientes con todas las medidas que exigiera la implantación de una creencia disfrazada de verdad absoluta. Imagino que ese sincretismo judaico, cristiano, musulmán y hasta africano fue una mezcla exitosa en esos tiempos donde el conocimiento era para los elegidos, la gente rara vez leía pues era más importante vivir que ilustrarse, lo que resultó en oficio de ricos, quienes podían darse el lujo de leer, estudiar, viajar, escribir, pensar y hasta matar sin tener que pasar por el incómodo momento de ganarse la vida, como el resto de los mortales sin suerte ni dinero.
Esta idea me tiene atormentado, me sentía burlado, sin embargo, por ser el menor de mis problemas lo dejé de lado, todavía pensaba en el “qué dirán”.
Después de esa tarde, la idea cada día fue tomando más forma, gracias a mi auto exilio a la habitación de abajo, tuve tiempo para ser ocioso en internet, comencé a leer algunas cosas sobre filosofía oriental, armé una carpeta en mi computadora con el fin de recabar material. Luego me interesé en saber algunas cosas sobre demonología, siempre me ha llamado la atención el tratamiento del tema, fíjate, todos niegan su existencia, nadie asume que le atrae el tema del mal, pero cada año hacen cientos de películas malas o buenas sobre posesiones, todas las religiones hablan del mal, sin embargo, la historia que me han contado sobre el origen divino de satanás se contradice.
Dicen que era un Ángel llamado Luzbel, quien un día, harto de dios se alzó y montó negocio aparte, solo le veo un detalle a la cosa, se supone que el dios padre todo lo sabe, todo lo ve, el presente, futuro y pasado son una sola cosa según su gracia divina, ¿Cómo no pudo desarticular a una banda de facinerosos anarquistas? , la respuesta está en la naturaleza humana, el mal y el bien son conceptos puramente humanos, dependen del poder, siempre es el poder el que corrompe al alma o como quiera que se llame esa parte espiritual que pervive cuando el cuerpo deja de hacerlo, al no tener una explicación para ese detalle, a las “autoridades” religiosas se les ocurrió escurrir el bulto e inventarse otro culpable, muy accesible por cierto, según la mitología popular cualquiera puede hacer un pacto con el diablo, cambiar el alma por beneficios en la tierra solo para entregarla al morir y sufrir indecibles tormentos en el infierno.
 Pero invocar a dios para hacer pactos con él es cosa casi que imposible, simplemente toca rezar mucho, apretar los dientes, aguantar y confiar en que la gracia divina se ocupe por su parte, la contesta vendrá con acciones, nada de esperar respuestas ni compromisos, ese es un muy mal detalle de su parte.
Ajá, dijo Ramiro, ¿Cómo estás seguro de que hay un mundo espiritual como tú mismo lo has llamado?.

Simple amigo, a través de los años he sido testigo de varios eventos sobrenaturales y mi familia en pleno ha tenido experiencias, lo que los hace veraces es que ninguno de los miembros del clan paterno hacen gala de fanatismo alguno, cuentan sus historias con miedo pero sin alarma, mi abuela los enseñó a temer a los vivos que hacen daño, no a los muertos o lo que sea, ya que solamente muestran algo, cuyo propósito es el de asustar nomás, pero nada grave a fin de cuentas.
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