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jueves, marzo 31, 2016

Desorden público un martes por la tarde




Ayer por la tarde, mi cedula se arrastró por el lodazal de la nostalgia, eso de hacer comparaciones entre hoy y el ayer es un asunto rudo, no solo por la natural añoranza de la juventud y sus maravillas, también está este otro feo asunto de la pobreza generalizada. Cada tarde, al llegar a casa se hace complicado no desesperarse pensando cuanto toca estirar la quincena, esa eterna duda entre comer o pagar las obligaciones ineludibles, asunto que nos hace perder el sueño a muchos compatriotas. Mientras buscaba entretenerme un poco me dio por escuchar la música de cuando era un fulano más del montón, no es que ahora no lo sea, es que ahora ser adulto trae consigo cuestiones a las que no se les puede sacar el cuerpo, además de un cumulo de frustraciones normales de quien aspira y no puede.

Desde la adolescencia soy fan de “Desorden público”, ya olvide a cuantos conciertos fui, bailé, conocí gente, conquiste novias, unas fugaces y muy pocas que aún recuerdo, tenía cabello, kilos menos y lo mejor, ninguna preocupación por el futuro que me parecía una cosa lejana que se iría resolviendo con el tiempo. Esta tarde me dado de frente con la realidad de que ya llegó y la verdad no se parece mucho al que me imaginaba en aquellos tiempos, la mayoría de las cosas que no han pasado, seguramente fueron por culpa mía, las otras escapan al control pero quizás lo que más molesta es que ahora estamos en manos de la providencia sobre eso del futuro pues depende de una economía cuya lógica ilógica no entiendo, de unos factores difíciles de prever y mucho menos de evitar sin cometer el pecado y la pendejada de hacerse matar mientras los responsables son felices con cerros de dólares a sus pies. 

Por fortuna jamás milité en la izquierda ni caí en el lugar común de las baladas melosas de los cubanos aquellos que mentaban “nueva trova”, siempre fui un rebelde con causa, seguramente por eso terminé con un repertorio de gustos bastante exótico para la época, la parte mala es que la verdad nunca supe muy bien lo que estaba de moda .Desorden público hacía (o hace pues ya le perdí la pista) música de protesta, con buen ritmo y letras que desnudaban lo que por aquellos años ochenta y principios de los noventa pasaba en las calles de mi país, llegado el nuevo milenio por un rato hicieron sonrisas con el gobierno y los saque de mi play list por asunto de mi avanzada intolerancia política a todo lo que apeste a chavismo lo que sea que tenga algo de la izquierda estúpida de estos tiempos. En el caso de hoy, oír las letras de aquellos años parece que las hubiesen escrito hace una semana y no hace más de veinte años, lo que me hace pensar con tristeza que el gran problema del país no es el país en sí, ni los gobernantes, es la gente misma que no ha cambiado sus hábitos desde siempre.

Se puede escuchar unos versos “Y los niños infelices, con la barriga llena de lombrices, se preguntan dónde escondieron el vaso de leche que nos prometieron”, “manipulan la información y mantienen atrasada la educación por eso es que reprimen a los estudiantes”, en fin toda la canción parece sacada del acontecer de este momento histórico y no de los años noventa.

También me hacen pensar en tanto idiota de izquierda que habla de la cuarta república como el reinado del terror de las persecuciones políticas, hoy día no me imagino a ningún cantante ni grupo que exhiba real rebeldía cantando cosas así sin sufrir la censura automática del gobierno y sus esbirros, acusaciones de ser de la CIA, apátridas o cualquier basura del libreto sociópata/suciolista del repertorio roboilusionario. Los adultos cuarentones que anduvimos de farra por aquellos años en que éramos felices y nos quejábamos, que ahora somos felices solo por algunos minutos cada quince días, que soñamos con hacer maletas para nunca más volver o quizás hasta un holocausto de balas, plomo y sangre para encontrar lo que queremos como futuro para nuestros hijos, harán un gesto de asentimiento con este post, los que no los conocen les recomiendo buscar en youtube esa música, escuchen sus letras y revivamos el espíritu de aquellos años, por aquello de la rebeldía que al parecer ha desaparecido en estos tiempos.

Por lo pronto seguiré “Buscando algo en el caribe”, la diferencia es que en aquellos años no lo sabía, ahora lo sé.
José Ramón Briceño 2016
@jbdiwancomeback
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