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lunes, mayo 05, 2014

Andando en bus


Hace unos  meses se me dañaron los audífonos de mi reproductor portátil, desde esa vez, el aparato está eternamente conectado a un par de cornetas de mi PC y es lo único que medio adorna las mañanas con música, lo único malo de eso es que me veo obligado a oír las conversaciones estúpidas, sin el aliciente de desconectarme del universo entero rock´roll mediante. Esta tarde, por ejemplo, iba en un bus camino a mi trabajo, se sientan a mi lado dos señoras, una de ellas con por lo menos quince kilos de más y todos agolpados en sus posaderas, razón por la cual iba yo empotrado entre el costado de la dama y la ventana del bus, ambas señoras de más de cuarenta iban conversando muy alegres, mientras se acomodaban solo sonreían, inmediatamente después parloteaban de cualquier cosa, hasta que la dama que me tenia emparedado dijo de manera muy audible, “fulana, menos mal que a la reunión llego sutana, esa si sabe mucho, fíjate como dejó sin argumentos a los sifrinitos escuálidos esos, les recordó que los gringos también tienen violencia, bandas organizadas, muertos a granel, peor que en Venezuela, que maravilla, ella es profesora de la Carabobo”.

En ese momento me acordé de los consejos de mi amiga que es monja budista y como el bus tenia aire acondicionado, me concentré en el frio que salía por los conductos y miré el contraste con las aceras incendiadas del calor de las dos de la tarde, aunque debo confesar que me mordí los labios para no gritarle cuatro vainas a las señoras, no es muy elegante gritarle a las desconocidas, por muy brutas que me parezcan , las formas toca mantenerlas por un asunto de educación, así los otros no te reconozcan la delicadeza.
Vale tener ideas, al final, todos tenemos cerebro y por ende es obligatorio crecer con alguna corriente de pensamiento, inteligencia no es igual a conocimiento, puedes leerte toda una biblioteca, conocer hasta cuantos pelos tiene en la cola un murciélago de Birmania en periodo de apareamiento, sin embargo, paralelamente puedes más bruto que perro enamorado. Tal es el caso de las damas que les hablo, ellas estaban muy contentas porque alguien, en alguna parte, donde se daba una discusión “puso en su sitio a los sifrinitos”, ahora digo yo, si ellas fuesen realmente inteligentes, pensarían que, ciertamente en estados unidos hay millones de locos, fanáticos a montón, asesinos en serie, racistas de todos los colores, religiones de todos los tópicos posibles y hasta en algunos estados es legal fumarse toda la marihuana posible y hasta los médicos la recetan para el estrés, es verdad que por allá nada es perfecto, sin embargo si comparamos su violencia con la nuestra, ellos son muchachitos de pecho, cualquier malandro capitalino le daría la vuelta a esos de allá, ningún gringo tiene la cuarta parte del adiestramiento de guerra que acá tenemos todos, es más, con todo y sus locos ellos no tienen jamás la cuarta parte de los problemas sociales y económicos que por acá sufrimos.

Lástima que si de verdad habían “sifrinos escuálidos” en esa reunión, ninguno se levantó y esgrimió algún argumento de peso, no es muy complicado, si comenzamos por la tasa inflacionaria, el desempleo, el desabastecimiento, las políticas crediticias, la inexistente devaluación y pare usted de contar las diferencias abismales entre nuestro caótico país y la jaula inmensa de locos bajo control que tienen en el norte de este continente. La indigestión por lo vacío de los argumentos fascistoides de los de la otra orilla me asqueo tanto que recién ahora me entero que no había almorzado ni desayunado.

La verdad no soy proyanky, me aburre lo metódico de los tipos, donde hasta para pasar coleo en un mac frito cualquiera hay un manual de procedimientos, eso sin contar lo absurdo de muchas de sus leyes locales, hay estado donde no puedes fumar en la acera y si por casualidad tu mujer te aburre con su cantaleta anti tabaco (como he visto a muchas y no es mi caso afortunadamente), estás frito, eso es solo un ejemplo. Aunque en honor a la verdad me gusta mi país, me encanta que cuando hace frio nadie se congela, vivo a una hora del mar, tengo en el camino una selva húmeda, al sur del país hay una inmensa selva con ríos como mares, gasolina ultrabarata, pero aparte de eso, tengo inflación desmesurada, escasez casi total, un sueldo que a fuerza de tigres extras puedo más o menos balancear, ahora hasta una piche hamburguesa de macdonalds es un lujo, vajar en el país un riesgo pues el hampa campea por todos lados, camina por las calles o subirse a un bus o taxi es un asunto de heroísmo, tener un teléfono celular “inteligente” raya en el masoquismo pues lo puedes perder a manos de cualquiera en cualquier momento y de paso toca agradecer que no te maten. Por tanto y muy a mi pesar deberíamos parecernos aunque sea en lo económico a los gringos, lo demás es paja seca.

Desde mañana haré un esfuerzo en pro de mi salud mental y compraré audífonos nuevos, dejaré de oír las sandeces de tanto pelafustán como yo pero que a fuerza de costumbre piensa que la miseria es un logro re(in)volucionario, terminar con ulcera gástrica por morderse los insultos ha de ser terrible y peor aún sin plata ni medicinas para tratarlo, saludos desde mi esquina.
José Ramón Briceño, 2014
@jbdiwancomeback





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