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jueves, noviembre 23, 2017

Educación en Revolución

Este año podría asegurar que ha sido un asunto terrorífico pues no solo he tenido que volver luego de un triste periplo por Latinoamérica que  me devolvió a Venezuela con muchos kilos menos de los que me fui, comprobando de paso que ya estoy viejo para algunos trotes e inventos ya que laboralmente luego de los 40 hay muy pocos trabajos posibles, eso sin contar con la xenofobia ni los líos que trae estar acostumbrado a empleos profesionales que siendo muy buenos en realidad para el emigrante pobre (in extremis)  pueden matarlo de hambre lejos de tu tierra. Por otra parte entre ventas por necesidad y robos he perdido todo mi equipo de trabajo (Pc, Cámara y movil) que como sabemos en Venezuela son cosas casi imposibles de comprar ya que significa trabajar los próximos 20 años sin gastar un céntimo solo para lograr reunir algo con lo que comprar alguna de esas cosas. Lo que ha obligado a ejercer como profesor de castellano para tener algún sueldo con el que vivir.

Jamás había dado clases a alumnos de educación básica, todo lo sabía a través de los  colegas quienes relataban sus historias de horror sobre la vida de un maestro de liceo, lo espantoso de cómo el estado declara muy campante que todos los alumnos deben aprobar las materias así no sepan ni tan siquiera escribir, de cómo otros colegas tienen un nivel cultural aun menor que el de los alumnos , van a trabajar asustados de que en cualquier momento un alumno (quizás un familiar o amigo de este) pueda esperarte fuera del aula para hacerte pagar el cero que te atreviste a ponerle o de cómo todo eso condena a la gran mayoría de los venezolanos al sótano de la historia gracias a una política educativa cuyo mayor logro ha sido convertir las escuelas y liceos de mi país en inmensas fabricas de ignorancia que en pocos años nos aíslan un poco más  del universo global en el que vivimos.

Tengo apenas un mes trabajando en un liceo, ahora he constatado que todo lo que aseguran los colegas es cierto, tengo alumnos en primer año de bachillerato que no saben leer ni escribir, hay otros que escriben como niños de tercer grado y cuyo conocimiento del mundo global no va más allá de la canción de moda. Como en todas partes la adolescencia que es un estado de minusvalía mental por el que todos pasamos, presupone un estado de rebeldía total, lo diferente es que ese estado de rebeldía termina siendo uno de apatía  desafiante cuyo desenlace podría ser trágico pues ese adolescente que sabe que lo que diga o haga en el aula será aceptado sin consecuencias reales, un joven que de antemano tiene conocimiento de que la institución obligará al docente a aprobar la materia (con la nota minima pero aprobado) como para atreverse a cualquier cosa sin que exista manera alguna de poner coto a la situación, no tiene futuro alguno en la lógica consecuencia de la educación, ser universitario.

Lo peor es haber constatado de primera mano (reprimenda mediante) que debía aprobar a los jóvenes  pues la ley obliga a eso, que las estadísticas no pueden verse afectadas por el rendimiento estudiantil, que tocaba regalar horas de trabajo para “lograr” que esos alumnos cuyo único merito es asistir a clases  (e interrumpirlas en desmedro de los verdaderos y muy pocos interesados) para aprobarles el lapso antes que las instancias legales obliguen a la escuela a hacerlo ya que la política oficial es que ningún alumno repita el curso.

Ahora la pregunta ¿Quién es el culpable de que eso suceda? , creo que son varios, en primer lugar los colegas cuya autoestima es tan baja que se han transformado en gente cuya única razón de vivir es la quincena trágica que no alcanza ni para comer completo, que parecen haber dejado olvidada la inteligencia escondiéndose tras la persecución de la subsistencia, que olvidaron hace rato que pueden exigir como gremio ser mejor tratados, que esa actitud de zombis asalariados hace tanto daño al país como los políticos imbéciles , en el caso de los simpatizantes del estado son tan idiotas como para justificar su miseria intelectual, espiritual y anímica  tras una supuesta vocación que colabora a tener ese aparato educativo en el subsuelo.

Como no soy políticamente correcto solo diré que el futuro pinta negro, que la cacareada revolución ha aislado a nuestro país hasta la involución casi total, solo tengo la esperanza de encontrar mi salida personal , con mucha angustia doy por perdida la batalla en contra de la ignorancia, este tiempo pasado en el aula me ha demostrado que al estado le interesa tener ciudadanos ignorantes , que mis colegas me desagradan pues no puedo entender en que momento se volvieron pusilánimes a quienes la vida se les va tras la quincena, ojalá algunos me lean y se molesten, cuando menos así sabré que algo dejé.
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José Ramón Briceño 2017
@jbdiwancomeback
  



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