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sábado, diciembre 17, 2016

Crónicas desde la resistencia

Esto lo escribí hace rato y lo publiqué en otro blog, sin embargo ante tanto locura en Venezuela toca un respiro y buscar algo de entretenimiento para no morir de un infarto.

Esta mañana el mundo amaneció diferente, no sé qué es, se siente algo raro en el  aire, está como enrarecido, el autobusero me sonrió, los vendedores ambulantes que antaño se montaban en los autobuses ahora ponen una cestica en la parada del centro y se paran junto a un cuartel, no hay evangélicos a las puertas del centro comercial con su aura de bonhomía y sus panfletos de tigres besándose con corderitos, claro, de watch tower. Algo pasa, estoy camino a mi nuevo empleo, de repente se oscurece el cielo y desde un relámpago fulgurante se oye una voz que dice, mi hijo ya está entre ustedes, mosca con una vaina que los quemo a toditos, nada de crucifixiones, si nada le pasa algunos conocerán la gracia divina, del susto me desmayé.


Desperté en el hospital, en una habitación limpia, con aire acondicionado, televisión por cable y hasta teléfono a un lado de la cama, mientras volteo a buscar de donde sale ese espantoso timbre, lo descubrí, era de parte de mi hija que llamó preocupada pues un muy amable señor le comunicó que venía de parte del hospital a notificar que yo estaba en observación, solo tenía un shock producto del impacto cataclismo de la llegada del nuevo mesías, sin embargo me tenían en observación solo por precaución. Lloramos ambos de alegría y todo estuvo bien hasta que mi bebé me recomendó muy seriamente rezar 15 avemarias y seis padresnuesntros para hacerme perdonar la última mentada de madre que pronuncié en voz alta antes de desmayarme, además claro recomendarme que era de muy mal gusto bucear señoritas que podrían ser mis hijas, que dejara de pensar cómo hacerle propuestas indecentes a las enfermeras, un mal vicio este de andar imaginándome cualquier cosa.

A todas muy sorprendido le pregunto, ¿Cómo sabes tú esa vaina?, ella me responde no sin antes regañarme por usar la palabrota, que en este nuevo orden cualquier pensamiento impuro, soez, mal intencionado y lujurioso, era retransmitido telepáticamente a todos los seres queridos del sexo femenino y en el caso de las mujeres era al revés, la verdad yo no sentía nada de eso, seguro fue que la cosa mágica del asalto celestial en la invasión me pasó por encima cuando estaba desmayado y me salvé.

Mientras descansaba y tomaba mi celular para llamar a  mi novia, pero no existía servicio, pregunté a una enfermera y me comentó que ahora todos era marca Celestialringtones, ya no habían otras operadoras y además mi modelo era digital de vaina, lo que lo hacía un poco más arcaico e inservible.

Salí a dar un paseo por el pasillo del hospital mientras esperaba que una enfermera me trajese mi ropa de la lavandería, miro por la ventana y veo mis montañas, la avenida, el parque y hasta el estacionamiento, sin buhoneros ni gente vendiendo empanadas fritas en aceite de camión, era el norte de mi ciudad, mis montañas queridas y según esa mirada estaba en el hospital central de Maracay, caramba, algo pasó y no me di cuenta, en la habitación de al lado estaba una hermosa señorita quien al parecer le ponían sus primeras prótesis cosméticas y había una suerte de tribu de muchachas de unos 21 diría yo, como salidas de un calendario Playboy, en ese momento, mientras comienzan a salir imágenes poco pudorosas de lo que se podría hacer, siento un golpe eléctrico en la nuca y se me apaga la luz de nuevo.

Despierto algo adolorido y una amable abuelita me da una pastilla y un jugo, estoy en un sitio con barrotes, sonaba en el ambiente la tercera estación de Vivaldi, a volumen muy suave, relajante pues, tocan la puerta de lo que ya me doy cuenta es una celda, pasa un centurión, de faldita y demás, en vez de lanza portaba una garrocha eléctrica y en la otra mano una Tablet que consultaba constantemente, se presenta y dice ser del cuerpo de la compañía de Jesús, la guardia de honor del mesías quien requería de mi presencia de inmediato.

Allí me montan en una cava policial, tenía aire acondicionado, asientos de gobelino francés y más Vivaldi aunque me comentaban que preferían a Mozart, salimos del hospital hasta el nuevo palacio presidencial, ese estaba en la cima del Henry Pittier, en plena selva húmeda, podría jurar que era la estación biológica pero limpia y con muchos animalitos en todos lados, al parecer había una fiesta y en el jardín entre faisanes, pavos reales, ardillas, un oso palmero, unas cuantas serpientes, venados y un par de tigres a cada lado de los músicos que tocaban unas piezas de Bizet excelentemente orquestada, eran un octeto de cuerdas y vientos. Había mucha gente de Smoking, mujeres hermosísimas y otras no tanto pero de igual manera acordes con el paisaje, en ese momento el centurión ese de la faldita blanca me dio un lepe, por pensar de manera lujuriosa de una dama de vestido azul, piernas de infarto y un escote trasero que se le perdía en la espalda con pecas y todo, bella pues.

Seguimos caminando y nos recibió otro pero de librea y peluca, que me conminó a acompañarlo por unos pasillos que parecían sacados de una pesadilla de Liberace cuando durmió con Truman Capote, todo impoluto y de un lujo difícil de esperar, buena, al fin me dejaron frente a una puerta y desde adentro una voz me invitó a entrar.

Era una oficina gigantesca, con techo de vidrio y una verdadera selva tropical adentro pero con clima de montaña, en un escritorio de oro con incrustaciones de algo que parecían ser diamantes engastados en monturas de platino, estaba sentado un señor joven. Diría yo de unos 35 años, rubio, en forma, vestía un traje blanco sin corbata y calzaba unas sandalias que aparentaban ser rusticas, pero muy disimuladamente se podía leer Nike Air. Se presentó como Jesús de Nazareth, presidente vitalicio y eterno de Venezuela, al ver el sarcasmo dibujado en mi mirada, me reprendió y me aseguró que él era el Mesías, sin embargo yo era el único en este país que por algún misterio divino no me encontraba bajo el encantamiento del dios padre para arreglar un poco la cosa por acá.

Me hizo sentar en un pupitre, muy cómodo, pero pupitre al fin y me dijo que mi penitencia era escuchar su historia pues sabía que apenas llegase a mi casa la escribiría, que era un vicio muy arraigado en mí, gracias a esa dispensa podría fumar, tomar café y todos los caprichos que me provocase, total, solo no hay chance de cometer fechorías y si por telepatía mi novia e hija se enteran ahí la cosa se complica.

 La planificación de la invasión comenzó un mes atrás, cuando en el despacho de relaciones públicas del cielo, seccional Suramérica, capitulo Venezuela, había un desastre de relaciones públicas, los evangélicos de pare de sufrir se fueron del país porque el diezmo de sus acólitos no alcanzaba para las prostitutas del señor obispo., la cosa pintaba mal, pero peor les dejaba eso del “tiempo de dios es perfecto” frase que todos repudiaban y con él a la santísima   benevolencia celestial, eso no podía ser, acto seguido y por órdenes superiores se organizó una reunión de santos locales con el alto gobierno del éter, analizaron las ultimas cuatrocientas noventa y tres millones de suplicas de los últimos tres años, revisaron los miles de dibujitos, letreritos, foticos y cosas que rodaban por Facebook y twitter de temas católicos y las respuestas debajo de cada posteo era infame para la política celestial, se discutió la posibilidad de un tsunami que acabase con la plaga de venezolanos pero San Silvestre abogó por la vida de los animalitos, San Gerónimo trazó un plan de contingencia para la evacuación de la fauna, igualmente San Silvestre se molestó por los arbolitos, ahí José Gragorio lo secundó y se acordó del Avila y las montañas de sus andes natales, ante tal suplica de un santo que al parecer es el más venerado y de paso con don de gentes, Jesús puso a la orden su ejército y le planteó el plan de invasión a la comunidad del santoral local y a su mamá quien también es reverenciada por muchos de estos lados.

Dios padre, recordando lo mal que lo pasó su hijo la última vez que anduvo por la tierra, decide darle una ayudita con sus supermega poderes, arregló todo lo que estaba mal en el país, desapareció la contaminación, las drogas, el alcohol, botó a todos los infieles que no eran católicos le puso un grillete cerebral a todos los venezolanos para que por esa interconexión no les diera por volver a joder, desapareció todas las armas y hasta las blancas, reformó las leyes y solo se permitía el consumo de marihuana en horario extra laboral (en honor a Jesús quien fue el inventor real de la mentada yerba) , limpió calles y avenidas, en fin, Venezuela se transformó en un ala pobre del paraíso, todo en una noche, yo no lo supe pues estaba desmayado e inmune por alguna maligna razón.
Jesús llegó a Venezuela, resolvió el asunto de la presidencia, se trajo como ministro de defensa y gobernabilidad al arcángel Gabriel y para todo lo demás una pléyade de altos oficiales, para educación se trajo del cielo a Aristóteles, finanzas a otro Aristóteles pero Onassis a quien tuvo que pedirlo en préstamo del limbo pues era un real hijo de puta pero muy buen negociante, ese servía para reflotar la industria nacional y abrir nuevos mercados sin matar al país, otros más que ahora no van al caso, el asunto malo es que muy a pesar de la bondad divina, una cláusula que se inventó el dios padre fue la del libre albedrio y ya por el monte andaba satanás jodiendo el parque, las almas estaban inquietas pues les hacía falta de eso que les quitaron en nombre de la paz celestial.

Me siguió contando cosas y los prodigios fueron tantos y tan increíbles que terminaron por aburrirme, acto seguido me acordé de cuando estaba casado y mi esposa se ponía intensa, fijaba la mirada justo entre los ojos de ella y así pensaba que le estaba haciendo caso, cuando la verdad pensaba en la teoría aristotélica del cielo o en las piernas de la secretaria de la oficina del jefe. Así pasaban las horas, como tenía el cerebro en blanco el hombre pensaba que yo tenía pensamientos beatos, que es igual a no pensar mucho.

Se despidió no sin antes decir que esta noche dormiría con Mesalina a quien su pana satanás le prestó un rato como agradecimiento por dejarle pasar unos kilos de cripin por la frontera con Colombia, aunque estabo prohibida la yerba alterada el presidente sentía una debilidad por ella, pero en su caso, el origen divino de su genética lo hacía inmune a sus perversos efectos, pero los humanos no.

El mismo transporte me trajo hasta la escalera de mi casa, donde me esperaba mi gato, y una calle igual pero diferente, sin motos, smog, salsa erótica, vallenatos ni malandros jugando basketbol, todo muy limpio y blanco, eran como las dos de la madrugada y habían niños jugando al escondite en plena calle, todos muy felices, sanos, desaparecieron los gordos y las viejas feas. Muy rara la cosa. A la mañana siguiente no me pude contener y fui al supermercado, todo era barato, había leche en 900 presentaciones, mantequilla, margarina, cervezas a granel, carne, azúcar, café descafeinado por toneladas (guacala), carnes, pollos, corderos gorditos y tiernos, gansos, faisanes. La sección de delicatesen era celestial, a precios de cielo para pobres, hice mercado, casi por gula, como los niños, me cobraron un 95% de descuento por mi carnet de cronista presidencial, sin embargo a los demás se los daban por lástima y los más orgullosos vociferaban que querían pagar todo completo y si no lo querían donaban la diferencia a los pobres, así mismo el centro comercial era otra cosa, de vuelta, mareado por la impresión pare en la bodega de la cuadra, por primera vez olía bien, la señora era amable, me sonrió, coño, me sonrió, parecía un minisúper lo que antaño era un monumento a la miseria y la desidia, caramba, la cosa pintaba bien, aunque no sé por qué sentía un malestar en el pecho, algo no me cuadraba, con todo y que la señora me regaló tres cajas de mis cigarros preferidos, de los que nunca antes había venido la muy malvada.

Bueno, una vez en mi casa mezclé el café descafeinado con unos paquetes de verdad que había en mi despensa por aquello de la escasez y me hice algo parecido al café que siempre me había tomado, encendí un cigarro y me relajé, acto seguido un profesor de mi universidad, muy buen amigo y compañero de tertulias y vodkas, quería hablar conmigo, extrañamente tenía un sombrero de ala ancha, de medio lado y zapatillas para ir volado, además lentes oscuros que me dijo eran para que nadie viera hacia donde iba su mirada. El sombrero ocultaba una gruesa capa de papel aluminio, era según él, la única manera de escapar a la supervisión telepática, me hizo uno en una gorra de béisbol que me puse y nos dispusimos a tomar un poco de vodka barato que tenía por acá, al tercer trago se dio cuenta que era inmune al encanto celestial, se rio , carcajeo y celebró, solo para luego ponerse triste y contar que estaba esperando la muerte pues vivir de manera tan perfecta lo estaba matando en vida, el de la carcajada fui yo, le dije, pana ero ¿tú no eras súper religioso?, a lo que me respondió, que virtud sin fiesta, tragos y amigos no tenía sentido, ahí fue que me di cuenta de lo que fallaba, no tenía panas a la mano, todos andaban en otras cosas, muy sanos, rectos, sabios, aburridos, menos mi pana profesor de historia.

Entre vodka y vodka me comentó de una red secreta de bebedores y conversadores clandestinos, además aceptan fumadores y tomadores de café, que a mí me quedaría perfecta por mi cualidad multi vicios legales, así tomé el camino de la insurgencia anticelestial, me pasé a la clandestinidad, adonde espero pronto traerme a mi gente amada para lograr hacer de Venezuela lo que antaño fue, solo que sin malandros regeton, vallenato y demás cosas odiosas de aquellos tiempos.

  José Briceño 2014

 @jbdiwan

miércoles, diciembre 14, 2016

Mensaje para los venezolanos en el exterior

Tengo poco menos de un mes fuera de Venezuela, si leyeron mis post anteriores podrán darse una idea de cómo logré salir de allá y también de donde fui a parar. Los detalles (por el momento) no importan mucho, hoy voy a salir un poco de la crónica de mi viaje para decir algunas cosas que toca contar, más que todo para sacármelas de adentro pues son una astilla encajada en una costilla que casi no me deja respirar. Quiero hablar de la comunidad inmigrante, sigo viendo como son de indiferentes hacia su propio país, como no se organizan para ayudar con más efectividad a todos los otros que vienen detrás. Aunque se  de antemano que mucha de esa negativa nace de la experiencia avasalladora que significa estar solo en tierra extraña y de las muchas cosas negativas que bastantes de mis compatriotas se aprovechan de la buena fe de muchos para terminar abusando, eso al final crea (inevitablemente) una suerte de alergia a la solidaridad.

No hablo de hacer donaciones de comida, ropa o medicinas, mi punto va más enfocado en hacer redes de empleo, apoyo legal, difusión de las distintas expresiones del conocimiento que poseen nuestros compatriotas. Nada de cosas folclóricas (aunque también podría pensarse) , también hay artistas de muchas disciplinas, científicos, médicos y vaya usted a saber toda la cantidad de profesiones posibles que tienen mucho que dar al mundo pero que por su condición de emigrantes son excluidos de los siempre reducidos círculos intelectuales de cada país. Esta reflexión nace de una conversa que tuve acá con una exiliada quien me dijo muy taxativamente que Venezuela era un país sin cultura y que precisamente en eso estibaba su gran problema, en una ignorancia generalizada que mata poco a poco el país.

Para serles sinceros perdí los estribos, me molestó mucho su afirmación ya que si bien es cierto que un altísimo porcentaje de la población venezolana está contagiada con el voraz virus de la ranchificación mental que la “revolución” ha inoculado con toda la posible mala fe en pos de sus deseos políticos, también es cierto que si yo, un mortal cualquiera, sin mayores posibilidades económicas ni plataforma que obligue a buscar mucho, conozco por lo menos a cincuenta valiosos compatriotas , si multiplicamos solo la décima parte de esa cuenta por todos los emigrantes regados por el mundo, la ecuación da como resultado un abultado número a quienes vale la pena ayudar a fin de lavar nuestra cara a nivel internacional, sin hablar de las potencialidades que genera organizar un grupo que funja de voceros entre los exiliados y el país que les de acogida, junto a ello va también una plataforma de lucha política que abra los ojos a la comunidad internacional sobre las penurias que sufren los venezolanos todos los días, las colas, la escasez, el hambre, la hiperinflación, la pobreza generalizada que la fulana “revolución” ha implantado como forma de vida , esa misma de la que todos escapamos como bien podemos, unos con más fortuna que otros pero al final todos huimos con el mismo fin, sobrevivir y ayudar a nuestros seres queridos que quedaron atrapados allá.

Lo que más me da bronca (donde estoy) es la cara de incredulidad de muchos que me preguntan por cual razón me fui, tengo la impresión de que muchos creen que exagero solo para darme aires de victima pues está fuera de su marco referencial toda la tragedia que vivimos allá, además, la propaganda oficial hace ver a los opositores como gente sin escrúpulos y a los emigrantes como personas de mala fe que buscan abusar de los países que les den cobijo, no es casual ver la política de exclusión y xenofobia que hay andando en varias naciones suramericanas, tampoco sería extraño descubrir que tras esas muestras exista alguna relación con personajes oscuros al servicio del gobierno nacional, la verdad a estas alturas del partido ya creo que todo es posible así la elucubración parezca una novela de espías, sabemos que la gentuza “bolivariana” es capaz de cualquier bajeza para que sus deseos se cumplan .

Desde mi esquina propongo que los emigrantes seamos más unidos, establezcamos redes, de ser posible (si existiere la manera de financiarlo) algunos medios de comunicación digitales o físicos desde donde exponer los valores de nuestros compatriotas así como fuentes de empleo, establecer fundaciones para asesorías gratuitas a todos los migrantes y quien quita hasta lograr hacer hostales donde alojar a quienes no tengan donde vivir con el compromiso de dejarlo cuando logren su estabilidad amén de colaborar con quienes les dan cobijo. Como actividades suplementarias también organizar foros, conferencias, conversatorios, ruedas de prensa y hasta manifestaciones para lograr la atención internacional sobre el caso venezolano. En este último punto vale también acotar  que hay muchos colegas profesores dictando clases en distintas universidades, más allá de un compromiso político debería ser uno moral el denunciar los atropellos y las barbaridades que ya son lo cotidiano en Venezuela.

Como exiliado también me siento en la obligación de participar, aunque mis limitaciones económicas son muchas por lo menos está este blog a la disposición de quien quiera colaborar en esta iniciativa, si ya existen cosas similares pueden invitarme a participar que con gusto lo haré y si lo que quieren es que les explique con más detenimiento mi idea por favor escríbanme por acá que con gusto les responderé. Como dijo un poeta, aunque me fui nunca me alejé, sigo con el corazón en mi patria y quiero volver algún día, muchos tenemos ese mismo deseo así que toca trabajar en función de ello.


P.E: si por casualidad alguien sabe de un empleo en Uruguay también me puede contar que con gusto acudiré al llamado, he huido sin fondos y la necesidad está tocando la puerta con furia.
José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback


jueves, diciembre 08, 2016

Relato de mi exilio (parte III)

Salí de Boa Vista a las nueve de la mañana, iba emocionado, otro tramo pero ahora con la incógnita de que haría, allá tenía traductor y acompañante de confianza, después de subir al bus estaría de mi cuenta, la verdad maltrataba tanto ese idioma que hoy siento vergüenza por tal afrenta, aunque es más que mi inglés de aeropuerto, da mucha pena con los brasileros ya que maltratar un idioma me parece un pecado capital. Mi amigo de Boa Vista me llevó a terminal donde abordé un Bus de la línea Eucatur , por cierto nunca se alegren mucho del cuento de wifi gratis ,eso funciona nada más en las ciudades y una vez en la carretera todo se pierde, un plus es que las unidades son cómodas , no tienen música ambiental y el aire acondicionado no es una maldición gitana como en Venezuela, por tanto el viaje no es ni tan amargo.

En el camino hubo varias cosas que me sorprendieron, primero en el autobús hay agua mineral a discreción, de esa que viene en envases pequeños y están en una nevera a disposición de quien quiera, otra fue que en Brasil el café de termo es una maravilla, la verdad es que los amigos lo toman más o menos amargo pero con azúcar y es barato tomar café de termo en cualquier sitio de Brasil pues las paradas fueron desde fondas arrabaleras hasta restaurantes de esos que venden la comida por peso, un robo total por cierto, como todos esos sitios donde te venden comida lista pero por peso, un nuevo fenómeno que descubrí. En ese viaje además fue donde conté en otro post nos bajó la policía a tres prostitutas y a mí, una vez superado el trauma de la detención momentánea seguimos la marcha por una carretera recta que parecía no tener fin, de hecho fueron poco más de 12 horas de camino recto, sin curvas, acaso algunas pendientes pero igual una recta que aburría no más ver por la ventana ya que parecía moverse como en una banda sin fin.

Más allá de la imagen que yo tenía de los autobuses de lujo que solo hacen paradas en la via para comer, este además también tenía pasajeros que se bajaban en sitios que sorprendían. Caída la noche, un señor con toda la estampa de vivir en el campo solicitó al chofer que lo dejase en medio de la nada, en serio, me asomé por la ventana y no se veía ni una sola luz , en otras condiciones quizás me hubiese parecido aterrador el asunto de un autobús estacionado en el medio de la nada pero como estaba en otro país supuse que allá el hampa no era como en Venezuela donde no atracan aviones porque les es muy complicado meter paracaídas de contrabando en el equipaje de mano. Una hora más tarde se bajó una señora con tres niños, iguales condiciones de nada a cada lado de la carretera, sin embargo esta vez la señora obligó al chofer a hacer varias paradas hasta que estuvo segura de estar en la parada correcta, ahí si habían unas casas y la fue a recibir un hombre con tipo físico indígena y acompañado de cuatro perros, seguramente serian la versión brasilera del anillo de seguridad en la selva.

Llegué a Manaos casi a las diez de la noche, con una maleta a rastras y la intención de dormir en el terminal de autobuses, por cierto si hacen ese viaje de Boa Vista a Manaos háganlo de noche que si les dará tiempo de abordar el vuelo de las diez, apenas hay diez minutos desde el terminal hasta ese gigantesco aeropuerto (para ser de provincia) y los taxistas están tan locos como los venezolanos. Por precaución viajé de día, el terminal de autobuses de Manaos es pequeño, si bien es cierto que hay varios hoteles alrededor no estaba muy seguro de que mi presupuesto alcanzase para dar un lujo similar y por lo general los aeropuertos son los sitios más seguros en casi cualquier parte si piensas en eso de dormir en la calle .

El taxista me cobró 50 Reais que equivalen como a 17 dólares que es todo un robo, en principio quería cobrarme 65 pero regatee y aun así creo que salí perdiendo, el caso es que me llevó hasta el sitio donde iba, ahí busqué algo de comer y me apropie de un par de sillas donde mal dormí desde las dos de la mañana hasta la siete cuando me desentumecí y pude caminar hasta el baño para lavarme un poco, a falta de ducha bien se puede uno medio enjuagar con un lavamanos ,la parte incomoda en cazar el chorro con esas llaves automáticas pero algo se hizo.

Desayuné lo más barato que encontré y abordé un avión que me llevaría por la mitad de Brasil haciendo cuatro escalas en aeropuertos tan exóticos como uno que dejaba a los pasajeros en medio de La pista hasta el de Porto Alegre que es pequeño y milagrosamente con unos funcionarios muy amables. Por un retraso de la aerolínea hubo que cambiar de avión y mi equipaje no había llegado, tocó quedarse unas tres horas más a esperar el próximo lote de maletas donde vino lo que quedaba de la mía, cosa que causó  no pocas miradas de lastima por parte del personal que vio lo maltratada y rota que llegó la pobre.

Otro taxi , esta vez hasta la Rodoviaria (así llaman al terminal), este si es mucho más grande, organizado y limpio que había visto en nunca, caminé como pude con mi maleta hasta que encontré un restaurante que abría toda la noche, allí me arrellané a fumar y tomar café hasta que el sueño llegó, me levanté de esa silla pues la señora del restaurante dejó muy claro que nada de dormir ahí, caminé hasta un andén del terminal , puse la maleta a mis pies  y el morral con mi cámara y PC a un lado, caí en un coma profundo por tres horas más o menos, cuando abrí los ojos eran la seis de la mañana, el terminal comenzaba a cobrar vida. Sin embargo la boletería comenzaba a la siete de la mañana, era imperativo para mi salir ese mismo día pues el permiso de estadía en Brasil se vencía y eso de pagar multa no entraba en presupuesto.

La empresa de autobuses que yo había encontrado en internet no tenía salidas diurnas ´pero el vendedor muy amablemente me recomendó que comprase en otra empresa que si salía ese mismo día, total ahora serian apenas siete horas más de carretera y no pagaría la multa. Como ya les conté hacia una semana atrás había botado mi teléfono celular (como lo añoro en estos instantes) así que fue una bendición que la empresa donde compré pasaje tenía una sala de espera VIP con Wifi gratis o pc´s a disposición de quien necesitase conectarse, lo hice , saque mi portátil y terminé de establecer la logística de mi llegada.

Llegué a la frontera con Uruguay, a un sitio llamado El Chui a las nueve de la noche, allí me esperaba mi anfitriona y benefactora por estos días mientras encuentro empleo, además de arreglar mi situación migratoria, debo admitir que el sitio donde estoy que se llama Punta del Diablo, es una belleza pero no hay mucho empleo para señores mayores de 40 años y esta estampa de huido, sin embargo busco otras opciones, no creo que el universo después de ponérmelo (más o menos) fácil para irme de mi país a buscar mejoras económicas que alcancen a los seres amados que dejé allá, vaya a echarme la gran vaina de seguir haciéndome pobre, desdichado y sin ansiolíticos para soportar la miseria, seguro me voy a sorprender pronto con el empleo soñado, con el sueldo también soñado para darme y darle a todo aquel que quiero, la mano que merece desde esta nueva esquina del tercer mundo por el tiempo que me toque quedarme por esta esquina.
José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback







lunes, diciembre 05, 2016

El camino del exilio (parte 2)


En un post anterior conté algunas de las cosas que me sorprendieron en el camino, hoy voy a contar como comenzó todo este periplo hasta Uruguay. Debo acotar que a veces las desgracias ajenas se transforman en bendiciones que permiten ciertos lujos. Un par de semanas antes de la fecha fijada para mi salida, la abuela de mi hija tuvo un accidente que si bien en una persona joven no reviste mayor problema, a una abuela promedio la puede hasta matar, la señora estaba hospitalizada y mi hija (quien vive con su madre y la abuela) estaba sola ya sentía como abandono eso de que nadie la esperase al volver de la escuela, la ayudase en las tareas, la despertase para el ritual matutino antes de ir a clases, en fin todo aquello que forma parte del día a día con los hijos.

Una tarde que fui de visita a verla, su madre me propuso quedarme allí esa semana para cuidar de mi hija, para ser sincero solo me hizo falta hacer fanfarria pues antes de partir quería para mucho tiempo con ella evitando el tema de la despedida por lo dolorosos que son esos episodios. En fin, pasé una semana haciendo las veces de padre amo de casa, pasando tiempo con mi hija, fuimos al cine, comimos lo que quisimos, hicimos tarea, la llevé a la escuela, le hice desayunos, almuerzos y cenas. Debo admitir que fui feliz esa semana (como todo el tiempo que paso con ella), hasta que llegó el momento de partir, simplemente nos despedimos como si fuésemos a vernos el próximo fin de semana, un abrazo, muchas bendiciones y algunas lágrimas que me tragué por el natural desconcierto de no saber a ciencia cierta cuando la volveré a ver.

Eso fue un domingo por la mañana, de ahí salí a la casa paterna a buscar la maleta que tenía lista, debo contar que la casa donde vivía estaba a cien kilómetros de mi hija, por suerte ya había hecho la maleta a grandes rasgos, me había desecho de recuerdos y de las cosas que no cabían ya que debía pesar menos de 25 kilos para no pagar sobrepeso en el caso de tomar algún avión pues los fondos eran (y son) escasos. El lunes temprano me desperté, cerré la maleta y entregue las llaves a mi madrastra no sin antes avisarle que le legaba mi ventilador a control remoto que si bien a simple vista no parece la gran cosa, en Venezuela son carísimos además la crisis apenas permite mal comer, mucho menos esos pequeños lujos que se compraban hace algunos años y que ahora son casi imposibles para quien solo vive de sueldo básico y pensión de ancianidad.
Como ese barrio donde vivía era un tanto particular, el transporte público siempre es un caos , además que por peligroso no pasaban taxis, así que con maleta y todo terminé de pasajero en la parte trasera de una pick up que cobró un pasaje excesivo hasta el terminal de Los Teques ,donde abordé un autobús hasta mi ciudad natal donde sería más fácil la travesía.

Por primera vez mi familia me acompañó al terminal de buses desde donde saldría mi primer tramo, hubo abrazos, lagrimas, bendiciones, despedidas y tristeza porque todos sabemos que pasará un rato antes de vernos, el cariño es una vaina seria que le agua la fiesta al más pintado, sobre todo cuando hay distancia de por medio. Fueron mis tres tías que han fungido de hadas madrinas durante toda mi vida, como toda ocasión de ese tenor, hubo unos abrazos más dolidos que otros, en especial el de mi tía Irene con quien tengo una triple filiación ya que es mi tía, mi madrina de bautizo y además madrina de mi hija sin contar que hizo por muchos años las veces de madre adoptiva en franca colaboración con mi abuela además de mi viejo quien hizo todo el acopio de entereza que pudo pero cuya aura lloraba la pena de separarnos, ellos saben que volveré pero que no será muy pronto, de mi hija me había despedido el día antes, si ella me lo pedía capaz y no salía .

Hay una línea de autobuses que te lleva directo desde Puerto Ordaz hasta Boa vista, por una cuestión pragmática preferí tomar la ruta larga, además en Puerto Ordaz un desgraciado chofer de autobús rompió mi maleta pues al sacarla del maletero le arrancó una de las ruedas lo que obligaba a cargarla en vilo y caminar las ocho cuadras hasta el sitio donde tomaría el bus para Boa Vista no era recomendable, en principio porque en esa ciudad las cuadras son kilométricas pero a eso toca sumarle un calor infernal, dejé de lado el plan original y compré pasaje hasta Santa Elena de Uairen.

Un detalle, en el autobús hasta Puerto Ordaz boté mi teléfono móvil (la verdad no sé si fui robado pero otro evento me da razones para pensarlo) así que tomé la decisión más interesante, dejé mi equipaje guardado previo pago en la misma oficina que me vendió el pasaje y caminé varias cuadras hasta un centro comercial cercano donde alquilé una máquina , usando las redes sociales recuperé varios números telefónicos , la verdad pretendía pasar un rato en ese centro comercial pero entre los precios exorbitantes de todo lo que allí vendían y el ambiente musical navideño que mezclaba gaitas con canciones en inglés para hacer una mixtura infernal entre nueva york y el Zulia pero a muchos kilómetros de distancia y con cuarenta grados a la sombra no me hizo ninguna gracias, razón por la cual volví al terminal que si bien es bastante feo como todos, por lo menos no existía ese ambiente musical que quizás por mi ánimo resultaba repulsivo.

Hice llamadas, coordine logística gracias a mi ex que por un misterio del universo nos tratamos con bastante camaradería y ella desde su Watsapp hizo la conexión necesaria con mi amigo en Boa Vista. La espera en el terminal fue larga y ya para la siete de la noche abordé un autobús que me llevaría hasta la frontera, la verdad con poco dinero se hace la travesía hasta esa frontera pues en los dos pasajes desde Maracay hasta Santa Elena apenas gasté 10 mil bolívares. En ese bus conocí gente interesante como una hermosa profesora de la UCV que iba en camino a un congreso en Boa Vista sobre un asunto de género, a mi lado se sentó un fulano local que me contaba cómo era la vida en la frontera y de cómo estaba haciendo planes para generar más ingresos, además de como su esposa ha decidido vender empanadas para abandonar su cargo de maestra ya que eso no alcanza ni para el pasaje al trabajo, el rebusque de vender pimpinas de gasolina a 700 bolívares el litro y que compran al gobierno por un bolívar, a menos claro que negocien directo con el dueño de la bomba quien les suministra el combustible en 300 bolívares el litro cuando por eso paga a bolívar cada litro, haciendo una ganancia descomunal por todas partes y él no se podía quedar atrás , vende eso, hace de taxista y según hasta compra en Brasil y revende donde sea y como en frontera cualquier cosa es posible la verdad creo que hay mucho de cierto en su cuento.
La conversa languideció y me quedé dormido sin embargo al rato me desperté con frio, solo para darme cuenta que mi chaqueta, la cual tenía puesta por encima la usaba un fulano en la fila de atrás, quien imagino que me la quitó en medio del sueño esperando que no me diese cuenta, me desperté y se la quité sin mucha delicadeza, aprovechando mi tamaño para amedrentar un poco al abusador, no hubo más contratiempos, solo que los fulanos bajaron corriendo del bus como para evitar preguntas.

Al bajar en Santa Elena y luego de la requisa tomé un taxi hasta un punto de encuentro pactado de antemano con mi amigo, con la sorpresa de que en todo el pueblo solo hay un teléfono público que sirve , desde ahí hice varias llamadas para concretar logística. Al bajar en el centro del pueblo me quedé de piedra, primero no vendían mi marca preferida de cigarros en ningún lado (comenzamos muy mal), en segundo había de todo en los anaqueles, cosas que ya daba por olvidadas volví a verlas en cantidades bárbaras, sin colas ni guardia nacional repartiendo números pero a precios de bachaqueo, me explicaron que todo era de Brasil y allá pagaban el Reais a precio de dólar negro imagino que por eso en ningún lado había punto de venta, todo era en efectivo ya que del otro lado de la frontera cambias Reais a dólares sin mayor problema. Parecía un universo paralelo donde la gente andaba con maletas de billetes de a cien bolívares como si de chuchería se tratase, en todas las cajas registradoras de supermercado hay máquinas para contar billetes, todo es muy caro pero hay, en cambio hasta el día anterior no había encontrado toallas sanitarias para mi hija en todo Maracay, sin embargo en otra parte del país no falta nada, un incentivo más para tenerle bronca al gobierno desgraciado que mantiene en la miseria al resto del país por una excusa tan barata y mal oliente como el tal socialismo.

Mientras me tuve que conformar con una caja de cigarros que si bien son muy famosos en Venezuela, saben terrible, pero a falta de pan toca fumar lo que se encuentre. La cola pasó por mí a mediodía, el dueño del carro andaba buscando maneras de cargar gasolina de este lado de la frontera pero ya había pasado la cola de los extranjeros que compran combustible , solo estaba la cola (diez cuadras) de los residentes que iban a poner combustible, mi amigo muy contrariado decide comprar en el mercado negro, hizo la transacción con unos fulanos que andaban en motos y quienes nos hicieron pasar a la trastienda de una casa , el fulano llamó por teléfono y al instante aparecieron tres motos con dos pasajeros cada una donde uno de ellos cargaba una garrafa de diez litros de gasolina pues mi amigo solo pudo comprar veinte litros que fueron treinta mil bolívares, sentí que había presenciado una transacción por drogas pues todo fue rápido, silencioso, escondido y caro, cosas que se leen y no se creen pero al verlas entiendo muchas cosas.

Luego de las vueltas de rigor haciendo compras para la casa de mi amigo nos fuimos a tomar carretera, el primer punto de control fue para sellar mi salida del país, los funcionarios fueron bastante amables, me preguntaron un par de cosas y me dejaron ir, un par de kilómetros más adelante está el puesto de la policía brasileña, allí bajé de nuevo con mi pasaporte junto a mi certificado de vacunación (en internet hacen énfasis en la vacuna de la fiebre amarilla que me hizo parir para conseguirla) , el funcionario tomó mi pasaporte e hizo a un lado el fulano cartón de la fiebre amarilla, me preguntó un par de cosas que no entendí y me expidió un permiso de residencia por siete días, nada de los noventa días como turista que seguro es por la gran cantidad de venezolanos que se cuelan, además te cobran una gran multa si te pasas la fecha de estadía en su país sin permiso.

La travesía por la carretera hasta Boa Vista es espectacular, son dos horas y media más o menos, esa noche el cielo estaba estrellado y debo admitir que pocas veces he visto tantas estrellas juntas en un cielo tan limpio. Fuimos conversando todo el camino, entramos a la ciudad a descansar en la casa que mi amigo comparte con su esposa, su madre (la de él) y sus tres hijos y quienes me acogieron por unos días en su casa a pesar de las estrecheces normales de unos recién emigrados como ellos, desde mis paginas quede constancia de mi agradecimiento, sobre todo por la ayuda para proseguir mi viaje.



José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback









viernes, diciembre 02, 2016

Desde esta otra esquina (mi exilio, parte I)


Me he mudado de esquina, ahora más hacia el sur, me fui por tierra y un trecho por aire, fue un asunto emocionante, desde que comencé a planteármelo , tres fronteras diferentes , dos países más, unas culturas diferentes en cada caso , ver en Brasil que hacen publicidad para alcohol y cigarrillos, cervezas hasta en la farmacia, todo muy pulcro, organizado, desde en la más humilde bodega hasta el lujoso sitio igualmente impolutos, un tercer mundo con visos de primero donde se nota la diferencia en contraste con el caos venezolano.

Pero no todo es tan bueno, ahí por primera vez me sentí tratado con desdén y antipatía por los nacionales, como si eso no fuese poco, los mismos venezolanos se tratan mal entre sí, incluyendo algunos que se niegan a hablar español. Por ejemplo, escuche a un fulano decir, muy orgulloso que no jamás se sintió venezolano  solo por tener un abuelo europeo, la cosa me dio asco en verdad, vale, no somos la gran cosota que se diga pero que un tipo tan musiú como yo , me diga que no se siente parte del país que lo vio nacer porque el de sus abuelos estaba en una crisis de hambre o de guerra cuando aquel abuelo se mudó hasta mi país natal, me pareció de  alarmar ya que seguro hay muchos como ése personaje que no aportan nada más que mala vibra por su condición introxenobica y una ignorancia vil pues el tipo a la primera oportunidad se identificó como profesor de matemáticas egresado de una universidad nacional , es de suponer que un título universitario debe darte un proceso de pensamiento que te permita ejercer la inteligencia no diciendo tamañas idioteces como esa de negar su gentilicio .Sin tocar el tema de la bronca entre unos y otros todo el tiempo, total, tenemos muy mala fama por múltiples razones aunque en mínimo numero pues me niego a pensar que todos los emigrantes son así.

Me entristece saber que los compatriotas se tratan mal entre sí, casi tanto como enterarme de malvivientes con mi mismo pasaporte que andan por ahí abusando de la buena fe local, por las malas condiciones por las que a todos nos sacó del país, como de la envidia manifiesta entre unos y otros ya que (sospecho) que todos se miden por un asunto de mala costumbre  por creerse más por lo que hacen y no por lo que son, la verdad no entiendo. Si hubiesen más inteligentes debería existir aunque sea un restaurante para venezolanos , así como hacen otras comunidades cuyos clubs funcionara , además, como centros de negocios y hasta espacios que terminarían como  potenciales instituciones que pudieren mejorar las condiciones de los compatriotas con ganas de trabajar y aportar cosas buenas para el país que los acoge sin la necesidad de olvidar el propio, eso me encantaría en verdad, de seguro en esta última etapa de diáspora , los que nos vamos y hemos conocido el hambre a pesar de tener empleo formal con supuesto sueldo  de profesional especialista, así que es una tragedia común donde no te puedes traer a todos tus seres queridos por razones económicas, conocen más de cerca la destrucción nacional, quizás ellos puedan ser luego más comprensivos y colaboradores con esos tantos que vienen atrás y como si fuese poco, lavar la cara a la mala percepción de nosotros como gentilicio en exilio gracias a otras actividades culturales, deportivas , artísticas o científicas entre instituciones educativas , comerciales o empresariales  de cuyo intercambio nazca otra mirada a nuestros connacionales en el exilio, lo contrario, eso que vi en Brasil no me agradó, lo peor es quizás solo una manifestación de un fenómeno global.

Estar divididos ha sido nuestro gran pecado nacional, a pesar de toda la buena gente venezolana que he conocido en mi vida, de lo cual me siento orgulloso  de ser sus compatriotas , al salir por Maiquetía parecen sufrir algún tipo de lesión cerebral que los convierte en seres tan negativos. Pero estoy generalizando mucho, debo admitir que también me han tratado muy bien en otros sitios, un buen amigo venezolano me prestó toda su ayuda, desde hospedarme en su casa hasta nacionales que me prestaron apoyo con la compra de pasajes en las distintas ocasiones, desde una intrincada ruta aérea a un excelente precio que me ahorró 60 horas menos de carretera hasta un humilde pasaje de bus en algún remoto rincón brasilero.

Sin embargo y aunque prefiero pensar otras cosas , ya cuando tomé el bus desde Boa Vista , en un punto de control pidiendo documentos a los pasajeros , la policía me ordena bajar para mostrarles mi equipaje , la parte que levanta sospechas es que solo nos detuvieron a tres mujeres con toda la estampa de compartir oficio de magdalenas en alguna calle y a mí, es decir, a mí y a tres putas nos bajaron para revisarnos documentos, esa cosa de mezclar a uno, todavía no sé si pensar que ellos creían que o era el proxeneta de las mujeres o me nivelaron en el mismo aroma de legalidad que también cumplen las sospechosas de usar su vagina como materia prima para su sustento, asunto siempre mal visto por las razones morales universales, sostengo que me pararon por estar sorprendidos de mi condición legal y mis intenciones manifiestas solo de ir de paso. El joven policía militar me solicita abra la maleta que ya con cierta lástima por su estado físico (el de la maleta) , al mirar su contenido me preguntó en portuñol que había ahí, le dije que ropa, documentos y zapatos, se encontró mi trípode ,preguntándome si yo era fotógrafo y cual equipo  usaba, le contesté y mostré mi humilde D5100 , ahí mismo estaba el envoltorio de mi título universitario hecho de cartón con botellas de agua mineral (un detalle de mi padre cuya sutileza raya en lo extravagante) , le explico mi grado de profesor de lengua y literatura mientras pensaba como justificar un par de cajas de alprazolam que me traje para ayudar con el estrés. El oficial abandonó la requisa con una sonrisa de conmiseración, me invitó a cerrar la maleta con una par de palmadas por la espalda como disculpa por haberme bajado junto a las tres mujeres de oficio cuestionable como sospechoso de pertenecer al bajo mundo que al final resultó un fulano de los más honorable en títulos y oficio.

Igual cosa me sucedió con un guardia nacional en Santa Elena de Uairen , quien al ver mi evidente esfuerzo al cargar en vilo una maleta muy pesada  sin un minuto de perdida me mandó a requisar con un sargento de muy amarga cara quien me hizo un par de preguntas y me solicita abrir mi maleta, mientras reviso con cierto nerviosismo mi billetera pensando que había botado mi cedula se me caen dos carnets, uno de profesor de la escuela de arte de Maracay y otro de profesor de la UBA en Venezuela, el guardia al ver los documentos y esperando que le esgrimiese alguna credencial policial que le hiciera la vida más amarga de lo que ya pinta su cara (por aquello del rango y sus monstruosidades), al yo explicarle que eran de mis dos trabajos, el hombre cerró la maleta, pidió disculpas y me dejó ir , supo de inmediato que un profesor no tendría nada de valor y mucho menos capital, lo más seguro es que ambos terminen llorando y el profesor le martille un par de cajas de cigarros , cuando no el almuerzo para ahorrase una comida en el viaje, creo que hasta se espantó. Eso da una idea, en el primer caso de cuanto somos respetados los docentes en el extranjero y de que tan poco nos valoran como profesionales en nuestro país, que los matraqueros nos consideran perdida de tiempo.

Esta  ranchificación mental que ha sufrido mi nación desde que los vivos, valiéndose de una retórica tan falsa como trasnochada han capitalizado el resentimiento entre la clase educada y la clase “obrera” en Venezuela ,logrando como primer y único gran logro revolucionario es retrotraer a la economía haciendo un país cuyos valores educativos iban delante del nombre , a otro donde es mal visto ser de verbo más elegante o menos grosero que el de sus propios líderes , sin mencionar el hecho  que el 98% de la población nacional navega ya en el maloliente pantano de la pobreza miserable que les habían prometido como el mar de la felicidad. Por tanto va perdiendo por mucho la academia y con ello un país ignorante es precisamente el germen de su propia destrucción.

En fin , el resto de Brasil lo vi desde la ventana de un bus, otra parte desde el cielo en cuatro vuelos que tomé en un solo día, en una noche durmiendo en un aeropuerto y donde (muy orgulloso) compré tiempo de internet con el dinero que me ha dado la venta de mis libros ya que es un momento especial, descubrir que algunos te compran tus libros y de paso ese dinero lo puedo usar sin tener que molestar a nadie , todavía tengo la esperanza de que algún día se lo suficiente no para pequeños lujos mínimos si no para vivir de mi esfuerzo intelectual, sería una maravilla terminar como Bukowsky quien después de vivir tanta miseria terminó sorprendido en su vejez por unas comodidades que solo soñaba en su juventud.

Por el momento son algunas cosas que he visto, aún faltan otras por digerir, solo quería notificar que mi esquina se ha mudado, ahora está en Uruguay comenzando una aventura que va con aires suaves pues estoy recién llegado con más expectativas que realidades pero donde tengo la firme esperanza de mejorar mi situación económica y la de mis seres queridos será una pronta realidad, además claro de algunos sueños que quedan por cumplir.
Desde hoy puedes donar 
José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback

El amigo Venezolano que me recibió en su casa, mientras estuve en Boa Vista

Rio Branco, Boa Vista

Boa Vista








domingo, noviembre 06, 2016

Venezuela, entre la depresión y la locura


Hace unos años, cuando por fin se corrió la noticia de que el galáctico tenía cáncer, yo trabajaba en una dependencia gubernamental con un cargo ornamental gracias a las intrigas de aquel infierno pequeño, como yo era un jefe más para muy pocos indios, por lo general drenaba la frustración del día de trabajo con algunas cervezas al salir de la oficina. Esa tarde no fue la excepción pues era el anuncio de que en poco tiempo terminaríamos desempleados (cosa que sucedió pero para los otros yo renuncié por hastío) al salir de la oficina me fui con unos compañeros a beber y uno de ellos, profesor universitario con cátedra fija y además especialista en historia, muy buen amigo pero su único gran defecto fue su creencia casi religiosa en “el proceso” además de ser fanático de cientos de teorías conspirativas cada cual más imaginativa que la otra. A la onceava cerveza me dijo, muy sereno y con cara de sobrado “no se preocupe jefe ni se alegre, los presidentes del mundo tienen una clínica secreta donde curan el cáncer, el comandante sobrevivirá, este es otro alarde electorero”, como estaba más que achispado no aguanté la risa y le solté una imprecación de grueso calibre que por la calidad del bar a nadie importó, por supuesto la historia es otra y hasta ese momento caí en cuenta de tanto loco suelto con estampa de cuerdo que anda por esas calles, eso fue hace varios años.

Para esos cuerdos que no lo son tanto me he creado una categoría que he dado en llamar “Lado B” de la locura, donde están incluidos todos aquellos individuos que parecen muy normales, pero en verdad están en franco deterioro emocional y algunos pues están más allá de toda salvación. Se de personajes ilustres que llevan una dieta de dos miligramos diarios de ansiolíticos para poder vivir, también de otros que no salen de sus casas por fobias que no les permiten bajo ningún concepto caminar por las calles bajo el temor de cualquier atentado por parte del hampa y en ese lote entran los que corren por instinto cada vez que escuchan el sonido de una moto (transporte común de los malhechores nacionales), saltan al escuchar algún sonido que les recuerde a un disparo o se esconden al ver cualquier individuo de estampa dudosa. Los casos de depresión están cada día más a la vista e imagino que mucha de la violencia imperante comienza como derivados de la carga emocional mal distribuida gracias a la imposibilidad de tener alguna dosis de calma en este país.

Entre ese catálogo de nuevos (casi) locos están muchos politólogos aficionados de ambos bandos, hay unos cuyo delirio de grandeza no los deja en paz, por ejemplo, hoy me tropecé con uno quien aseguraba que Venezuela era el centro de una conjura internacional donde las grandes potencias harían aliviaderos de presión en caso de una hipotética guerra, que por eso lo del dialogo y la suspensión del juicio político, amén de la intervención del vaticano. Seamos sinceros, Venezuela en lo único que es potencia es en  malandros, corrupción y narcotráfico, eso sin hablar del hambre, la escasez y la hiperinflación que sumada a la brutalidad con la que se maneja el tema económico nos tienen en la banca rota más espantosa desde el siglo XIX, cuando 90 años de guerras dejaron el país en ruinas, lo curioso es que el hombre lo decía con erudición total, cuyo énfasis pretendía convencerme en que este país es la clave de muchos conflictos internacionales , de ahí la supresión de las medidas en contra del régimen pues las grandes potencias hacen presión para evitar roces innecesarios. Sigo creyendo que muchos de los males nacionales tienen su génesis en esa manía de creerse el ombligo del mundo cuando la realidad pareciera decir que podríamos hacer otro símil menos elegante para ejemplificar nuestro poderío en contraste con naciones más fuertes.

No soy psiquiatra ni mucho menos, sin embargo al intentar una conversa más o menos coherente alguien me sale con alguna explicación de ese tenor, donde se entremezclan las teorías conspirativas con justificaciones políticas que intentan explicar la dislocación de la realidad venezolana, se hace complicado no pensar en una suerte de epidemia de locura, quizás causada por hambre, desesperanza, esperanza , desesperación y vaya usted a saber cuántas cosas más pasan por la cabeza de la gente .ya ni importa el bando en que milite alguien, muchos parecen sucumbir a las manipulaciones de algún “dirigente” que basado en sesudos estudios políticos a partir de los no menos sólidos argumentos expuestos en las novelas de espías publicadas por el difunto “Círculo de lectores” en los años ochenta y noventa, hacen diatribas para que los distintos coordinadores políticos hagan rodar la información al grupo de electores que viven ávidos de cualquier cosa que les de ánimos para soportar el rigor de esta pobreza .

Estamos en un país donde la locura está tomando las riendas, los pocos cuerdos que quedan están huyendo como pueden por donde pueden para buscarse una mejor vida, mal nos veo, la lucidez una vez perdida jamás se recupera del todo, una nación enferma tiene futuro incierto, ojalá los genios de la política me leyeran y comparasen mis textos con algunas estadísticas serias que están rodando por ahí, les aseguro queridos lectores que las decisiones serian otras, el escenario aunque cruento por lo menos acortaría el calvario de esta locura que nos carcome cada mañana sin café, cada día con sueldos más tristes a pesar de los aumentos, pérdida de peso, desnutrición generalizada y lo peor, una depresión colectiva cuyo signo es la rendición total a la miseria como forma de vida.
José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback





sábado, octubre 22, 2016

Y no hubo referéndum…

La suspensión del referendo revocatorio era algo que veíamos venir, la gentuza del gobierno no va a permitirse el lujo de perder las prebendas del poder, aunque griten a los cuatro vientos que los hacen por “EL PUEBLO” no es ningún secreto que a ellos el pueblo les sabe a nada, simplemente somos la posibilidad de acumular riquezas que en algún momento podrán disfrutar a plenitud, mientras tanto les toca acumular para el futuro, hacer que sus hijos, nietos, sobrinos y demás personeros de su corte tengan las posibilidades que les puedan brindar, si la familia presidencial está siendo objeto de investigación por tráfico de drogas no quiero imaginar que más hay entre los funcionarios menores y con eso quiero decir que desde los ministros hasta el más insignificante distribuidor de la bolsita de miserias que llaman CLAP hace pingues negocios.

Esa suma es simple, perder el poder significa hasta quedarse sin libertad, eso es un imposible. Leía que Leonardo Padrón dice en un texto que ahora cree que el llamado Caracazo fue orquestado y no una “expresión popular”, tarde llegaste pájaro le diría yo, esa vaina la saben todos los militantes de la vieja izquierda, desde el MAS hasta Bandera Roja y por supuesto el PCV , de hecho José Vicente Rangel podría dar largas conversaciones sobre como desde la habana montaron el plan contando con el necesario aumento de la gasolina , para colmo con la anuencia de los que hoy día son grandes enemigos del régimen pero que apoyaron desde sus respectivas palestras la campaña mediática que llevó al “éxito” de la misión, el entrecomillado es porque muchos de los que he entrevistado coinciden que la cosa se les fue de las manos a las pocas horas, perdiendo el chance de lograr obligar la renuncia de Pérez, sin embargo al poco tiempo sale de la presidencia.

Hoy a muchos años de distancia me imagino que si los mandamases de los partidos, los militares, los dueños de medios y todos aquellos que se juntaron para sabotear algo que no entendían la historia sería diferente pues hasta la economía no estaría en este asco de vida que llevamos todos los que aún seguimos presos en el país.

También esa planificación de grandes movilizaciones de protesta son las que el gobierno teme, seria una carnicería de mayúsculas proporciones que si daría como respuesta la caída si no inmediata cuando menos a corto plazo de todos los mandamases ya que los menos culpables (fíjense que no hablo de inocentes) al ver que la cosa se les pone pequeña se voltearían hasta ser parte de los colaboradores para la caída del régimen , quien quita si hasta la excusa para que algún país amigo colabore con armas para lograr la meta , hay mucha hambre, excesiva pobreza, demasiada rabia sin drenar como para que cualquier cosa no pueda pasar, solo que no pasará pues no existe una organización seria montada en ese plan ya que todos los organismos de seguridad del estado están montados en monitorear cada uno de los movimientos de quienes pudieren ser factores agitadores de la gran masa de gente que está en desacuerdo con la calidad de vida que nos deja nuestro sueldo miserable .

Volviendo al tema, suspenden el referéndum que es constitucional, ignoran la asamblea nacional, los militares quienes por su función deberían defender la constitución corren prestos a limpiarse el orto con ella para que sus jefes se sientan complacidos, los de la coalición opositora negocian cualquier vaina, todos los critican pero muy pocos hacen alguna cosa más que protestar por las redes como si eso hiciera mella en la situación. Mi único ruego es poder sacar a mi gente pronto, irnos, botar tierrita y no jugar más, 15 años son demasiados como para no desgastarse en esta vida donde hasta la coprofagia se ve interesante, algunas veces cuando abres la nevera y te das cuenta de que lo único que sobra cada quincena es mierda.
José Ramón Briceño, 2016

@jbdiwancomeback


sábado, octubre 08, 2016

La vanidad inútil




Cuando pasamos de los cuarenta años ciertamente ya no somos unos jovencitos, tampoco ancianos venerables (cuando menos en este siglo XXI), en Venezuela en particular llegar a los 40 es un logro en sí mismo gracias cuando nos asomamos a las estadísticas de mortandad actuales, si por casualidad ha llegado a esa edad (como yo) sin haber pasado por matrimonios, divorcio , condenas penales ni grandes líos más allá de la supervivencia , sin mencionar claro ser padre de una preciosa hija recién entrada en la adolescencia quien carga desde ya la culpa de mi barba blanca y el aceleramiento de mi calvicie que en estos últimos 12 años ha sido invencible por lo que parezco una suerte de san Nicolás tropical , solo que  calvo, flaco de barba blanca pero con bigote negro.

Eso sin embargo no es el asunto del que vengo a hablar hoy, la verdad es que con esto del éxodo masivo he visto como muchos conocidos han empezado a hurgar en su genealogía para revivir abuelos extranjeros que les permitan resucitar herencias pérdidas o en todo caso reclamar el derecho a portar un pasaporte menos ominoso que el venezolano por aquello de la fama que nos han creado muchos compatriotas de mala entraña que andan haciendo sus maldades fronteras afuera. Cuando comenzaba a hablar de mi edad, mi hija y mi muy gran habilidad para huirle al matrimonio, también quise hablar un poco de las relaciones que he tenido con unas cuantas damas (las señoritas fueron hace demasiado tiempo para nombrarlas) , la verdad todas fueron bellas pues tengo la costumbre de que si una mujer no me parece bella entonces no tiene sentido alguno tener nada con alguien que no me atraiga físicamente, si además son inteligentes me parecen irresistibles, por supuesto uno no solo está con la mujer, también lo hace con su familia, así he podido admirar de cerca una significativa cantidad de gente aunque en realidad me agradan muy pocos se hace el esfuerzo por aquello del amor.

Entre la gente que menos me agradaba son aquellos que habiendo nacido acá, con esposas e hijos criollos exhiben un desdén muy incómodo sobre este país, los peores son esos que siendo nietos de europeos (o bisnietos) se creen de aquel continente y hasta se dicen portugués/venezolano, Colombo/Venezolano o cualquiera de esas combinaciones como si esas cosas los hicieran mejores personas o les diese un plus en eso de la inteligencia.

En el caso de los emigrantes viejos que se desviven en sus nostalgias, se les respeta pues cuando se hace vieja la gente ya su tierra le va haciendo más falta imagino que por aquello de la cercanía de la muerte que en tierra extranjera debe ser más terrible pero a los nietos o bisnietos cuyos recuerdos si acaso son de algún viaje o de los cuentos de los abuelos no me trago su necedad intro-xenofóbica que denota más ignorancia que otra cosa.

En este país todos tenemos un musiu ahorcado en nuestra genética, unos más otros menos pero al final de seguro si hurgásemos en nuestro árbol genealógico habrán españoles, portugueses, alemanes, franceses, senegaleses, caribes, iraquíes, sunníes y hasta aztecas , al final nadie sabe por lo que cualquier pretensión de superioridad racial se cae por tonta en esta tierra caliente donde la belleza de nuestras mujeres es así gracias a la impudicia de nuestros abuelos cuyos remilgos raciales al parecer solo estaban recluidos entre las grandes fortunas y aun así nadie sabe cuántos herederos famosos con fortunas de siglos pasados que se creen la gran cosa , en verdad no son más que el producto del despecho de una muy hermosa señora cuyo forzudo chofer consoló luego de descubrir las seis queridas que mantenía su esposo, que sabe cuánto pescador de la costa central es en verdad el heredero de algún reino africano cuyos tatarabuelos fueron traídos como esclavos en el siglo XVII, la única verdad es que nadie sabe nada.

Todo esto viene a cuento realmente pues creo que debemos tener nuestro gentilicio venezolano más allá de cualquier otra consideración, en verdad como me gustaría que tuviésemos un grito nacional como el mexicano, aquel “viva México cabrones” al que todos responden a coro, desde el catire hasta el indio, donde el país es más importante que los regionalismos (esos se ven luego) . ojalá en esta diáspora podamos comenzar a ver en las capitales de cada país algun “club Venezolano” con criterio de exclusión como lo han hecho por años los portugueses, españoles, chinos y otras nacionalidades , que son una especie de centros snob del tercer mundo donde se pasean los gentilicios sin mezclarse mucho con los nacionales de aquel país, aunque pudiesen tener la excusa de ser un espacio para las nostalgias también fungen de vitrinas para las vanidades más mediocres, aquellas de mucho ruido y poca inteligencia.
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José Ramón Briceño Diwan
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