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lunes, febrero 03, 2014

Dándole vueltas al tema del “cupo”



Enero no tiene 30 días, como nos engaña el almanaque, debe tener alrededor de unos sesenta  como lo resienten la billetera y la cuenta bancaria de muchos, no es asunto de los gastos de navidad, en el caso de quienes pretendemos sobrevivir a punta de tigres o trabajos a destajo, ya que realmente no hay tigres en la selva de concreto, todos los ha acabado la situación precaria del ciudadano común.

El comentario general es “que bolas lo que hicieron con el cupo viajero” “¿Cómo haremos ahora para ahorrar en dólares?” “¿Qué pasará con la cuenta en Panamá con que se presume ahorramos para la vejez?”, la verdad, aunque son preguntas válidas yo creo que no son las indicadas.

Puedo pensar con cierta tristeza que me quiero ir del país, la experiencia me dice que solo lo debo hacer si aparece un empleador dispuesto a darme un trabajo con futuro, a mis cuarenta años es complicado aventurarse a hacer “cualquier cosa, lo que salga” , también pienso que quiero viajar y conocer, cosa cada día más lejos por aquello de las fulanas divisas, su costo y ahora la complicación de la ausencia de aerolíneas a precios accesibles aunque sea en temporada baja, me da tristeza saber que mi hija no pueda conocer otras culturas solo porque una sarta de imbéciles ha decidido con premeditación, alevosía, mala fe y una dudosa ideología, que el país debe ser una versión suramericana de cualquier republíquela africana, de esas donde cualquier tipo con sueldo de más de 100$ es el millonario de la cuadra y los demás pues, comen lo que se les atraviese , donde cualquier migaja se acepta como dadiva , la envidia cunde por las calles, transformándose en plomo y acero.

Volviendo al tema de los cupos, es verdad que no son un regalo, que eso uno lo paga, en muchos casos con sacrificio, en otros más cómodos, pero igual es el dinero bien habido el que paga eso, no un estado forajido que los regala, tal como hacen ver con su discurso para retrasados mentales, pues solo ellos son los que se lo creen, claro, no estoy hablando de gente con problemas mentales de nacimiento, son esos otros inoculados con el virus del fecaloma mental que ahora abunda y que, al parecer, les provoca una profunda militancia entre las filas del “oficialismo rebuznante”.

Lo que me preocupa es lo que no dicen pues se supone que el dólar preferencial, el de 6.3 es para cosas prioritarias para el país. Los años y las acciones han dejado bien claro que las prioridades del estado no son las mismas de los individuos, no solo de caraotas vive el hombre y menos en la actualidad donde la tecnología, la medicina y hasta los medios de transporte forman parte intrínseca de la vida diaria, cualquier variación en sus precios tienen efecto directo en los costos de caminar por ahí.

Los comerciantes, vituperados, escupidos y hasta malditos por muchos no son los reales culpables de todos los males, tal  como hacen ver por todos los medios este estado, en su mayoría son gente honrada que viven gracias a la ley de la oferta y la demanda, si un distribuidor le vende a un alto precio, no pueden vender por debajo de este, sobre todo si por casualidad toca reponer inventarios y las ventas no alcanzan para un margen de ganancia que permita mantener los costos operativos , dejar algo para repartirse al cierre del año fiscal, la culpa es de una manga de estúpidos (perdón, ya lo dije, pero es que es un pensamiento recurrente) que mantienen la economía por debajo de la normalidad, donde lo normal es la inflación desaforada sin que nadie pueda hacer nada y cada acción del estado que dice intentar mejorarla, la empeora .

La culpa no es del cupo viajero, es de los viajeros que andan sin cupo, pero con mucho efectivo, de las transnacionales que se instalaron para beneplácito de los jerarcas en desventaja para con la nación, es en ese regalar el país a cuotas del que tanto protestaron y hoy siguen haciéndolo con más impunidad que el del sueño más loco de un adeco ochentoso, pero ahora se visten de rojo y son escoltados por malandros a lomo de moto, mientras nosotros vivimos encerrados por nuestra propia mano, sin mirar el futuro, deprimidos, desmotivados y con unos líderes de la oposición que dejan mucho que desear, al garete y soñando siempre con un empleo en otro país donde la vida sea un valor, el trabajo intelectual no sea visto como un pasatiempo para “ricos”, la vida se transforme en una vitrina de futuro y no ésta nada de esperar a que “algo pase” para poder respirar en paz en una patria de verdad, no esta ópera bufa con tintes de tragedia griega en que se ha convertido mi Venezuela.
José Ramón Briceño 2014
@jbdiwancomeback





viernes, enero 24, 2014

Cuando las explicaciones son insultos

Cada día, cuando reviso las redes sociales, me tropiezo con alguna cosa que ofende mi inteligencia, imagino que la de otros también, por ejemplo, hace un corto tiempo, un diputado de esos que saltó la talanquera el año pasado, como para congraciarse con sus nuevos jefes, dijo que Discovery Channel y sus asociados eran una cosa terrible , con una constante instigación  a la violencia, provoca vomitar con tal sarta de idioteces, pero digamos que es un imbécil al que no toca ponerle atención.

Tobias Elijuri, quien se supone es el mas informado en toda la escena gubernamental pues su cargo como jefe de la oficina de estadísticas asì lo parece, dió una declaración digna de su combo, según ese personaje hay escasez de papel higiénico por que ahora la gente come más y por tanto (suponemos) que ahora va muchas veces al baño, por tanto se gasta cuatro o cinco veces la cantidad usual, lo que trae como consecuencia un gasto desproporcionado por esa razòn, ademas de traer como resultado un desborde de la demanda natural, un triunfo màs de la revolución, coño, disculpenme pero ese es un INSULTO a la inteligencia de todos, no tiene perdón alguno, provoca escupirle los ojos aunque con cierta pena pues es un señor mayor y a mi , mi abuelita, quien me educò, me enseñò que a la gente mayor se le respeta, aunque en este caso podrìa hacer una excepciòn a mi prurito, una respuesta de ese calibre no necesita mayor explicaciòn para ser rechazada con asco.

Aunque los ejemplos son una suerte de infinito grotesco, pàra cerrar mi indignaciòn del dìa, la noticia de las limitaciones cambiarias para viajes son tambien un grave insulto, resulta que por la torpeza y estupidez de TODOS loes imbéciles que nos gobiernan, ahora, quien viaje tendrà la obligaciòn de tener su latita de aluminio para pedir limosnas, no solo recortaron el cupo, es que ahora de los miserables 3000 que pagas, pues no es un regalo, toca descontar los 500$ del efectivo màs los 400$ del cupo electrónico y lo que quede estará en tu tarjetas de crédito, pero eso si te aprueban esa cantidad por que lo màs factible es que te den si acaso los de efectivo ya que en esa cantidad de descuentos està una tabla según el sitio adonde vayas, coño, nos terminaron de matar la ilusiòn de viajar aunque sea para quedarnos en el sofà de algun familiar o amigo generoso, de resto ni eso se puede, pero si sakles acà lo màs factible es que te atraquen cuando no es que te maten o violen en esta tierra de gracia, que ahora se llamara asì por que lo más seguro es que te acoja la gracia divina por la rabia de vivir preso , sin camida, sin dinero, sin medicinas o el hampa te encuentre en esta lotería macabra de cada dìa.

Josè Ramòn Briceño Diwan, 2014
@jbdiwancomeback



miércoles, enero 22, 2014

La violencia nuestra de cada día

La violencia nuestra de cada día, al parecer es un misterio enterrado bajo las neuronas de los habitantes del Olimpo Miraflorino que atendiendo instrucciones de los dinosaurios de la re(in)volución les otorgan cada día, noche o en el momento que sea. A los ojos de este mirón de esquina, las causas de esa violencia son varias, sin embargo hubiesen podido ser atacadas desde la raíz si realmente se tuviesen ganas de extirparla de esta tierra.

Si tenemos una nación al filo de una eterna confrontación, donde hay miles de imbéciles alborotando a los barrios, armando patotas de motorizados que por su Bera Socialista gratis fungen de horda de choque ante cualquier manifestación opositora amén de causar terror en las calles, que de paso tienen patente de corso para hacer lo que les viene en gana con la anuencia de los jefes "Zoocialistas", si tenemos como modelo social privilegiado el PRAN, las cárceles son resorts de bajo presupuesto con todo lo necesario, a viva voz y sin medias tintas, los señorones del gobierno apoyan los grupos armados y tener un arma es el plus más interesante para cualquier joven, ustedes me dirán.

Resulta que de paso, la pobreza extrema de muchos aunada a la evidente inmunidad de los malandros quienes están claros que caer preso es un asunto de mala suerte (solo el 2% de los crímenes se resuelve), lo fácil ha invadido las barriadas de mi país con dignas excepciones pero todos sabemos que mientras más pobres menos ganas de hacer cosas importantes tienen, ademas claro con la caterva de misiones regalan becas hasta por orinarse en los pantalones , menos trabajo es la consigna. También ese mantra "novedoso" tiene su asidero en una economía de menestrales, todos sabemos que con un sueldo básico no se saca crédito ni para una bicicleta iraní, hacer mercado es un acto temerario de autocontrol y temple, una familia de tres personas necesariamente tendría que gastar dos sueldos básicos para medio comer, vestirse de manera decente es algo similar, tener casa mejor ni te lo imagines querido lector, todo eso se agrava si no eres ni bachiller (que tampoco vale nada), si eres profesional universitario la cosa mejora un poquito pero tampoco es que mucho, la clase media a menos que esté muy enchufada ya no es clase media, lo que les quedó fue la resaca de antañas riquezas, viven igual al borde de una miseria alentada y alimentada desde el estado forajido.

Ahora dicen que es culpa de la televisión la cosa. Desde que tengo memoria se ha repetido esa tesis sin que nadie me de todavía resultados realmente fehacientes, ciertamente hay por ahí un estudio donde afirma que cuando se mira la tele las neuronas funcionan menos que cuando dormimos, la verdad eso no me anima, pero estamos claros que la gente de a pie tampoco tiene muchas opciones. Desde mi esquina quisiera saber  ¿cuantas bibliotecas publicas han inaugurado en estos 15 años? ¿cuantos nuevos teatros se han erigido? ¿cuales son las bibliotecas de las escuelas y liceos? ¿que habrá sido de la vida del plan nacional de lectura que con tan mal pie nació? ¿cual ha sido la verdadera inversión del estado para masificar la cultura? ¿cuantos museos tiene  presupuesto para actividades? ¿cuales han sido las becas para los artistas?¿donde está la real intención de este estado por elevar el nivel cultural de la población?, pero la cultura de verdad, esa que pone a pensar, que es fruto del intelecto, no la de los tipos esos que hacen hiphop, los perrocalenteros, patineteros y hasta esos otros que no saben lo que es una pastilla de jabón, no aplica tampoco la burriquita y similares, esas son costumbres, automáticas, plenas de fe y pueblo pero no del ejercicio creador ni intelectual.

Al final, los culpables son esos que promueven la guerra, la lucha armada, salen en cadena nacional enarbolando un arma, enseñan a los niños a usar un fusil, demuestran que la fuerza es la manera y el cerebro un estorbo pues toca tener disciplina revolucionaria, así el aire huela a heces fecales y el futuro no esté, es el imperio el culpable, no sé, toca pensar un poco más, de seguro se me escapan otras cosas que más adelante referiré, pero "por ahora" hasta acá llego, la culpa es de muchos, no de los televisores, si quieren que no exista violencia, promuevan la real cultura, enseñen a la gente desde la más tierna infancia que existe otro mundo, apoyen el intelecto, hagan cumplir las leyes, impulsen una economía que haga ver un smartphone como un accesorio común y no un bien de consumo obligado para subir de estatus, en fin, veamos el progreso como producto del intelecto y no de la patraña política, para dejar de vivir esta violencia de cada día.
José Ramón Briceño , 2014
@jbdiwancomeback



A puerta de licoreria

Desde hace días pienso, ¿en que nos pareceremos los Venezolanos?, toca hacerse la pregunta al ver lo diferentes que somos, pasen por una licorería cualquiera y verán todo un rosario de miserias regadas con cerveza y quien sabe que más, gente desesperanzada compartiendo sus miserias a puerta de licorería sin ningún pudor, no digo que jamás lo haya hecho, pero debo confesar que cada vez me gusta menos, la verdad es que los restaurantes están fuera de mi posibilidad económica, además esa manía de no permitir fumadores provoca menos la cosa, siempre es mejor la sala de la casa propia o ajena, sin la presión social y sin el obligado roce de otros sitios.

Vuelvo a las licorerías, son sitios terribles, aunque muchos las consideran amables, la verdad yo no, de hecho tengo la impresión de que son el reflejo del país en pleno, ya no se ven muchos comprando licores, es más, en las estanterías solo hay licores baratos a precios de dolar negro, de esos que solo tomaban los jóvenes estudiantes de bachillerato para creerse muy hombres cuando se desmayan de la borrachera o tienen el peregrino sueño de embriagar a la niña más bella, claro hasta que descubren que lo peor que se puede hacer es embriagar a una mujer que no está acostumbrada a beber licor, es espantosa la cosa.

Si alguien hiciera un estudio serio, le recomiendo que se de una vuelta por las licorerias de su zona de residencia, verá que casi no existen diferencias entre las de las urbanizaciones otrora clase media y las de los barrios, claro, la gente en ambos espacios se viste diferente, pero en todas hay desde indigentes, obreros, jóvenes y hasta señores de mediana edad con estampa de profesionales universitarios a quienes les sale más barato beberse algo sin tener que pagar los exagerados precios de los restaurantes y sin el implacable mal gesto de muchas esposas con sus amigotes, de paso, así rinde un poco más el whisky importado que guarda tras el asiento del conductor y del que ahora bebe poco y ni comparte pues eso de pagar más de dos sueldos básicos por un licor está fuera de calculo, si acaso comparte un traguito medido y ligero para que rinda y de esa forma creerse el cuento del estatus perdido.

Entre todas las cosas que he visto, desde gente ejerciendo la prostitución por un par de cervezas, claro, toca imaginar la miseria del rincón para saber de que clase de gente estoy hablando, por cierto ese grupo de la "señora" que cambia besos por cervezas, hay desde piedras (de las que se fuman) hasta recogelatas, todos en un mismo lote, a unos metros, los señores bien vestidos al lado de sus camionetas, un poco más allá otros con estampa de obreros cansados de mediana edad que comparten su botella de caña clara, con la mirada perdida y el animo neutro, como medio apartados se ven grupos de estudiantes haciendo su coleta para la compra de esa tarde, en los puntos equidistantes y estratégicos nunca falta quien pide una limosna para completar su ración de alcohol, lo interesante es que ahora no hay grupos políticos frente a ningún local de esos, no es que sean menos miserables, es que seguramente ya nadie los soporta y en esos espacios venerar políticamente seguramente traerá no pocos problemas a quien lo haga, no creo que toda esa gente sea feliz, por cierto eso es algo que me llama la atención, se supone que el alcohol es un desinhibidor del sistema nervioso, usualmente la gente se alegra, pero no he visto en muchos años ya  la primera licorería que termine en fiesta, por lo menos desde mis años de universitario y vaya que ha pasado un rato de eso, lo que nos deja en el aire una pregunta ¿será que Venezuela está triste? ¿tanto así que ni el licor le sube el animo? , tocará buscar la respuesta, mientras me reservo la mía, a la vista de los acontecimientos no creo que andemos para seguir pregonando tristezas aunque tampoco para olvidarlas, saludos desde esta esquina. 

José Ramón Briceño Diwan 2014
@jbdiwancomeback



martes, enero 21, 2014

Vida de balas



Desde esta esquina siempre he tenido una duda. ¿Cuál será la razón para que los venezolanos parezcamos estúpidos ante el resto del mundo?, me explico, teóricamente somos una potencia energética, gas natural a borbotones, navegamos en un mar de petróleo, pero estamos quebrados, tanto así que se necesita de la “ayuda” de países amigos para poder explotar esta riqueza mineral.

En cuanto al tema petrolero, todos saben que es mejor mercadear productos terminados que crudos, sin embargo la industria manufacturera de derivados petroleros es inexistente y la que hay vive de materia prima importada en vez de ser al contrario, no estamos hablando de materiales exóticos para uso espacial, es mucho de lo cotidiano, desde suelas para zapatos hasta  chasis para aparatos electrónico o cualquier otra cosa hecha de plástico, la verdad es un misterio pues en el mundo somos famosos por nuestro ingenio, aunque al parecer para cosas serias no lo somos tanto. La gasolina más barata del universo la tenemos acá pero se destila en el extranjero, de paso desde el alto (¿?) gobierno nos dicen que estamos en la lucha por la independencia tecnológica, eso de la gasolina es lo único placentero en esta nación del “no hay” del “en tal supermercado hay pero toca hacer cola”, de resto todo lo demás es un rosario de quejas y terrores.

Ya parecemos una república de comiquita, donde lo que falta es Rambo o Chuck Norris en las calles, la política se ha convertido en un cáncer terminal en suspensión indefinida pues avanza hasta casi matar al paciente pero por un misterio no se decide a matarlo del todo, solo lo mantiene en una eterna terapia intensiva sin que su agonía lo termine de matar, la verdad es desesperante la cosa.

En las calles es cotidiano escuchar historias de horror de muertos, secuestros, atracos, disparos, puñaladas plenas de drogas, alcohol, policías inútiles, políticos complacientes e indignación pasiva, nadie se toma la molestia de molestarse en serio, de quemar aunque sea un periódico viejo, de gritar más allá de su indignación, usted dirá querido lector que yo con tan buena voz y mandando a cantar, sin embargo eso de pararse solo en una acera a gritar la bronca no es lo más sano, pues nos hemos convertido en un país donde nadie mete la mano por nadie, donde quien ve un atraco prefiere voltear la mirada, la policía te aconseja que seas complaciente con el ladrón, lo que falta es que recomiende tener un envase pequeño de vaselina para hacerle más sencilla la tarea si el hampón anda con algún deseo no satisfecho y de esa manera salvar la vida.
Puedo pensar que son bien intencionados los consejos de las autoridades, pero se supone que están allí para que los ciudadanos estemos seguros y tranquilos, no para apuntalar esta sensación de vivir en guerra soterrada, sin frentes ni enemigos reales, digo sin enemigos reales por que todos se parecen, uno no sabe si el motorizado es un ciudadano sin dinero para un carro y le toca andar acaballado en su moto para ganarse la vida de manera honesta o es un malandro más, de esos que atracan desde su moto, disparan a mansalva y nunca son atrapados por la policía, nadie sabe si el peatón que se sube al bus esconde una pistola al cinto y te quita el celular, ese mismo peatón puede apuntarte mientras metes el carro al garaje, brincar la cerca de tu casa, entrar a tu edificio , matar a tu familia, golpear a tus viejos, dispararle a tu hijo por un par de zapatos, en fin, todas las cosas terribles de las que puede ser capaz un ser humano, mientras, en el universo paralelo, hay un centenar de tipos y tipas cubiertos con varios escoltas, haciendo sus vacaciones en Miami, panamá o cualquier otro destino del mundo, negociando el futuro de la patria y haciendo alianzas con los mismos que nos tienen ahogados entre esta mierda de miedo y la incertidumbre de un futuro que se niega a mejorar.

Cada día, por los aeropuertos de este país se va quien puede, quien no, pues se queda soñando, los menos, como yo, con la rabia a flor de piel y el miedo  en la columna vertebral, haciendo malabares para vivir con poco sin claudicar, pero con la certeza de que por ahí hay una bala con mi nombre buscándome el cuerpo sin que yo pueda hacer nada más que evitarla, pensando en no pensar en ella, en mirar siempre sobre mi hombro, en disfrutar cada segundo con mi hija, mis amigos, mi novia, mi familia y hasta los cofrades de las tertulias políticas, literarias, artísticas o las de la nada habitual de tragos  , que la vida es una sola, que ojalá tanto libro místico tenga razón y hay vida después de la vida, si eso de la vida de ultratumba es en serio espero que la próxima vez reencarne con toda mi gente querida, mis afectos y mis anhelos para probar como se siente renacer con todo a favor para disfrutar con calma la dicha que este país nos niega.

José Ramón Briceño Diwan, 2014
@jbdiwancomeback



jueves, enero 16, 2014

Saludo al sol

No deja de sorprenderme la gente, aunque no siempre son sorpresas gratas, procuro que la mayoría de quienes me rodeen siempre anden con buena vibra, a la gente gris, sin animo ni ganas la dejo de lado y en la medida de lo posible prefiero evitarla, así sea familia, eso de la mala vibra se contagia, ya es bastante con abrir la billetera y vivir contando el dinero para buscar la manera de que rinda a pesar de todo.

En esto de escribir siempre surgen de esas sorpresas, todas son buenas, hay quienes aconsejan escribir menos, aunque no les hago caso, se agradece que se preocupen así sea de procurar estimular su flojera visual, otras me halagan de maneras inesperadas, eso siempre es bueno para el autoestima aunque no me envanecen pues la etapa de los halagos y el envanecimiento ya la pase cuando estaba activo entre salones de arte y exposiciones, un par de premios nacionales y unos cuantos moretones en el autoestima te preparan para recibir el halago con la humildad debida, sin mayores consecuencias que la de saber que vas bien. Pero nunca contamos con que nos lea un psicólogo de esos pocos buena gente que regalan su conocimiento por gusto, ya me tropecé con el primero, una amiga que ostenta tres doctorados y que es una lectora reciente, ella me dijo que le gustaban los textos pero que entre líneas había captado cierta rabia interna que por lo general no exhibo en persona, no le respondí, pero debería ser algo tácito saber que la rabia inmensa está en las calles, así no se vea mucho la cosa.

No creo que ningún padre, madre, abuelo, abuela, hermano, sobrino, tío , primo, amigo, en resumen, cualquier ser humano con hijos y esperanzas de mejorar su estilo de vida ande realmente contento en este manicomio con trazas de circulo de Dante, la verdad es difícil pensar que alguno no se arreche cuando hasta el ajo en polvo, ese de sobrecito que venía mezclado con perejil también en polvo escasea, sin hablar de los otros rubros, cuando uno sueña con viajar y la vaina se ve tan fácil como ganarse la lotería gringa, claro que toca estar arrecho. Salir a caminar es un asunto de valentía, ir al mercado y no molestarse es complicado, salir en bus no es la mejor opción para relajarse, la familia siempre es un motivo de preocupación por multiples motivos, de bolas que toca tener una rabia inmensa a flor de piel.
Todo eso poniéndose en el supuesto de que no tienes a nadie enfermo en la familia, no existe ninguna necesidad quirúrgica, no tienes carro y por tanto no toca buscar sus repuestos, tu hijo o hija no necesita una computadora para su estudio y tú tampoco necesitas una para trabajar pues para el internet cualquier perol sirve, digamos que estudias y sabes que salir a buscar empleo es cosa difícil sobre todo si aspiras más que el miserable sueldo básico, los zapatos que tienes toca comprar de los baratos pues los cómodos cuestan un par de meses de sueldo, el mercado cada día cuesta más y llevas menos, como el jingle de central madeirense ero al contrario, de paso los jerarcas del gobierno dicen que todo está normal, el desempleo ha bajado, la inflación también y tú te preguntas ¿de dónde sacan esas cifras? ¿Qué país es ese al que se refiere el hombre? ¿Cómo alguien puede ser tan cara de tabla y no morirse de un infarto fulminante?.
No sé la respuesta, es más si la sé, pero me niego a comenzar mi día que desde ya se muestra complicado insultando a nadie por mucho que se lo merezca, sobre todo después de la cadena de ayer, esa misma donde se desdibujo un país que no conozco pues el que miro desde mi esquina no se parece al que dicen desde el vidrio plano de mi Tv arcaica, tampoco al que me narran los poquísimos amigos progobierno que aún me hablan.

Intento que la rabia no me ciegue, que no termine en el diván de algún psiquiatra pues el terminará mandando a tomar un tratamiento químico que no podré comprar sin afectar mi riguroso  gasto magro modelo monje zen, terminar experimentando con la marihuana pues ahí si la ponemos de oro, sé que con el alcohol no será pues con tanta devaluación e inflación mi presupuesto da para licores sospechosos de producir ceguera por la calidad menos que pésima, dictado por su precio accesible y su grado alcohólico mata hígado.

Aunque intentaré seguir en la onda de la nueva era, he sustituido mi mentada de madre matinal por otro mantra menos nocivo para mi aura, seguiré con mi molestia, afilaré mis argumentos, estiraré mi léxico y ejercitaré mis dedos además de mi cerebro para seguir liberando mis demonios entre estas líneas, continuaré escribiendo mi incomodidad diaria e insultando de manera elegante al estado, al final sé que ni me entienden ni quieren hacerlo, su inteligencia no les da para tanto, no pienso en Mesías, pero sí creo en que algo pasará, pronto, antes que la epidemia de locura y verdadera rabia me alcance, lástima que con todo lo bonito que procuro ver el mundo aun mi país no me regala ninguna sonrisa, puras colas, tristezas y rabia , sobre todo a esa gente estúpida que sigue haciendo cola para comprar, que le sigue el juego a un estado sodomizador, esa que te dice escuálido pero que no se mira al espejo de la realidad, aunque con el secreto deseo de que mis letras me catapulten a mí y a mi gente amada a otra frontera donde ganarse la vida y mantenerla no sea una utopía, donde lo normal sea eso que ahora sentimos extraordinario y las nostalgias sean por otras razones y no este eterno desear y no tener en que se han convertido las calles de mi país.
José Ramón Briceño, 2014
@jbdiwancomeback









miércoles, enero 15, 2014

Ojalá

Ayer tuve una de las conversas más extrañas y tristes que he podido tener alguna vez, alguien me preguntaba cómo era el proceso para cambiar un cheque en el exterior, al preguntar yo, a su vez, para que hacia esa pregunta a mi interlocutor, ella me respondió que como la cosa estaba tan peligrosa estaba poniendo a punto lo del seguro de vida de la empresa en la que trabaja, para saber, en caso de que una bala la encontrara, como repartir la herencia y tener claro cuánto le dejaría a su hijo y a sus viejos, si algún extranjero me lee, pensará que es normal, pero si es venezolano sabrá que eso acá no se nombra a menos que se sienta la muerte cerca. Como no hacerlo si ya es difícil conocer a alguien que no haya sido víctima del hampa desatada, en cualquiera de sus variantes.

Si todos los días uno ha de salir con una reserva de dinero por si las moscas encuentras eso que no se ve nunca, la leche, el café, la harina (de maíz o de trigo) , el pollo y hasta el alimento de las mascotas, mientras escribo estas líneas mi gato está enfurecido a mi lado pues la comida que le gusta está desaparecida y la que le compré la detesta aún más que a los vegetales y al no poder hablar le queda la protesta silenciosa pero continuada, deberíamos aprender todos un poco sobre los animalitos.

Ahora entiendo eso de la prohibición de decirles negros a los panas, eso de ser afrodescendiente siempre me ha parecido una paja inventada por los izquierdosos cursis, sin embargo ante la situación ahora estamos más cerca de Zimbabue que de la metrópoli esa que han dado en llamar madre patria, con todo y muertos, escasez, ausentismo laboral, tiranos abusivos y situaciones ilógicas típicas de los relatos de horror de esos países afro originarios. Es raro encontrarse a alguie3n y que no te cuente una historia de terror diferente, esa de que mataron a fulano, mengano, el primo de tal sitio, la prima de tal parte, la parada de bus tal o cual o la señora, el niño. el viejito, la viejita , el señor o el muchacho que asaltaron en todas partes, ya ni las iglesias se salvan.

Ciertamente los organismos de seguridad no son adivinos para adelantarse a los hechos, impedir un atraco o un asesinato, pero con la lenidad con la que trabajan es complicado bajar los índices de violencia y hamponato si todos saben que de cada 100 crímenes, si acaso se resuelve uno, las cárceles son resorts de lujo para los capos quienes hasta negocian con el estado su estatus, la “gloriosa” Guardia Nacional les teme, tanto así que en un enfrentamiento se “escaparon” los jefes y sus asistentes mientras el penal estaba acordonado por tropas y armas, no sé, eso deja muy mal parados a los tipos.

Últimamente he leído no sin cierto asco, como algunos jefesuchos del estado malandro este, defienden a los hampones, justificando su violencia, diciendo que es culpa de la sociedad que sean así, el capitalismo, el racismo y cualquier otro ismo pendejo que usan como excusa para aminorar el odio que les tiene la gente de bien, esas justificaciones tipo Paulo Freire y todos los otros que en su visión izquierdosa han deformado la psique de sus seguidores, haciendo pensar que muchos de esos son víctimas y no los victimarios que realmente son, quizás es por un asunto político, pero mientras esos imbéciles del estado andan forrados de escoltas los venezolanos de a pie, en carro, en bus, bicicleta o en moto vivimos en constante sobresalto pues la hora siempre está esperando tras la puerta para darnos muerte, todos agradecemos volver, ver a nuestra gente querida pues nadie sabe si será la última vez, es una cagada esta sociedad del terror en la que nos hemos convertido.

Ahora resulta que a los malandros hay que tenerles lástima, pedirles perdón por la vida de miserias que tienen o que han tenido y que no han podido encontrar la salida, discúlpenme, pero que les den por el culo a todos con una tuna, hasta donde sé, el trabajo, el estudio y el progreso no van acaballados a lomo de bala, la flojera, la cortedad de cerebro y de metas si, todos quieren algo rápido que los saque de la miseria y estos quince años parecen haberles dado la razón pues tan malandro es el que asalta como el que expropia, bota y hace gala de su poder ante los reclamos justos de una sociedad que no entiende como siendo el país que éramos terminamos así como estamos. Cuando los jefes son unos malandros cuyo discurso de guapo de barrio les llega a esos otros delincuentes podemos entender un poco la razón de que todavía no podamos salir de esa plaga y ahora estemos pagando el precio.

Como es posible que un alto funcionario esté involucrado en la muerte de unos niños secuestrados y el muy maldito aun camine entre los vivos, cual es la razón para que tanto hijo de la grandisma  put_ aun sea alto funcionario y a nadie parece importarle, ahí está una de las causas para tanto malandraje desatado, el estado da un ejemplo equivocado y su réplica está en las calles aterrorizando a todos, mientras los maestros del mal vivir se disfrazan de rojo con boinas y consignas, los otros (nosotros) vivimos presos en nuestras casas y con miedo en las calles, lástima es lo que damos, para cerrar voy a usar las palabras de otro izquierdoso solo para que, si me leen les duela más, “…ojala se te acabe la mirada constante ,la palabra precisa, la sonrisa perfecta ,ojala pase algo que te borre de pronto ,una luz cegadora, un disparo de nieve ,ojala por lo menos que te lleve la muerte ,para no verte tanto, para no verte siempre ,en todos los segundos, en todas las visiones ,ojala que no pueda tocarte ni en canciones…”, ojalá.
José Ramón Briceño 2014
@jbdiwancomeback