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domingo, diciembre 16, 2012

De policías, ladrones y otros peores


Hoy domingo es día de elecciones regionales, es decir, se eligen los cargos de gobernadores y otros puestos de elección popular, a esta hora (11:30 am) ya ejercí mi deber-derecho de hacerlo, sin embargo vi, no sin preocupación, escasa participación de electores en todos los centros que recorrí. Imagino que muchos decepcionados no asistieron a las mesas por aquello de estar seguros que el gobierno ya cocinó alguna trampa para asegurarse el poder por los siglos de los siglos, esto de salvar a la humanidad pero volviendo mierda el país debe ser muy divertido.
Alguien hace días me preguntaba por qué no estaba con la revolución, si se supone que de alguna manera la intelectualidad ha de estar cuadrada con el progreso social y que ese es el fin supremo del proceso revolucionario, la verdad no le quise contestar con la amplitud que merecería pues quise saber que pasa en otros círculos para no pecar de egocentrista pues yo no estoy solo en el mundo y hay muchas cosas pasando de las que uno no se entera.
Pues bien, anoche tuve oportunidad de testear dos visiones de dos realidades muy distintas a las que uno vive día a día, la de un médico especialista en un hospital público y la de otro ciudadano de a pie que reside en la capital del país, ambas visiones se tocaban en lo referente a la violencia, el médico me comentaba la medicina de guerra que se aplica en su sitio de trabajo, de pacientes que necesitan operarse y no hay insumos, de resolver prótesis con  materiales de desecho o eso de unir huesos rotos que deberían ser operados, con yesos momentáneos que por lo general terminan siendo ,a solución ya que los pacientes no tienen dinero y el hospital no puede asumir los costes de las piezas metálicas (placas, tornillos, etc.etc) , además de la sorprendente cantidad de gente baleada que recibe su servicio a diario, con repuntes lógicos cada fin de semana. Este amigo me comentaba que el sesenta o más por ciento de esos ingresos de bala, eran ciudadanos que fueron atacados por el hampa, por robarles desde celulares inteligentes , motos, carros y hasta zapatos, lo increíble es que los carros robados lo son para dos cosas , o para cometer otros crímenes o para quitarles piezas de repuesto que no existen en el país , igual pasa muchas veces con las motos, en cambio los celulares son otra historia y su robo es para ser revendidos y así apuntalar el estatus de sus compradores quienes por lo general son gente de bajos ingresos que desean (aun no entiendo por qué carajo tener un aparato de uso ejecutivo cuando se es vendedor en alguna tienda). Va por mal camino mi país cuando la excusa para matar es un aparato tan común o una motocicleta de bajo coste que hasta a crédito te la venden.
El otro amigo me narró la historia de horror del robo de su carro, entrando al estacionamiento de su residencia fue asaltado por tres maleantes con intercambio de balas incluido, las balas las inició un vecino que harto (imagino) del abuso y la impunidad, recordemos que solo el UNO por ciento de los crímenes se resuelve en el país, decide estar armado para defender familia y propiedades, eso ayudó a que los ladrones perdieran el interés en los asaltados para responder las balas que desde el edificio les disparaban y así esconderse de cualquier otra idea genial que tuviesen los señores ladrones. Hasta allí todo transcurrió con el guion que por lo general te cuentan, golpes, insultos, y robo, con suerte no hubo muerte en ese evento, además el carro aparece tres días después en una barriada caraqueña con evidencias de haber sido usado en otro secuestro exprés, lo que se salió de madres fue el relato de su periplo por los organismos del estado para recuperar su vehículo, todos los policías pidiendo comisión para prestar el servicio por el que les pagan, hasta dicen haber oído a uno comentando en voz alta el negocio que haría este fin de semana con unos cadáveres de caídos por la violencia, eso para entregarlos a sus deudos de manera rápida, ya calculaba seis mil por cada uno y eran unos cuantos cadáveres, buena repartición de pagos extras por un trabajo por el que ya se les paga.
Toda una cadena de corrupción institucional avalada por chapas y jefes, de hecho, un abogado les recomendó no entregar la película de la cámara de seguridad del edificio a la policía pues por el modus operandi parecían efectivos de ese cuerpo quienes cometieron el atraco. Que cagada, ahora seguro saldrá un defensor del proceso y dirá que eso no lo saben las autoridades, que lo denuncien para que vean lo que pasaría cuando las inmaculadas autoridades de este país lo sepan, pues desde acá me adelanto a su pregunta y le respondo, no pasará nada si acaso los denunciantes sufran un accidente espantoso o les encuentren misteriosamente un paquete de un sospechoso polvo blanco y se les acuse de narco tráfico o algo similar  y en el peor de los casos los atraque (de nuevo) un motorizado para robarles los teléfonos con sus respectivos disparos de gracia.
Eso de que no lo saben se cae por su propio peso pues los cuerpos de seguridad tienen unidades de ¿inteligencia? Desplegadas en todas partes y seguramente saben como se mueve la plata proveniente de todo ese lucro ilegal, cuando en las cárceles mandan los llamados pranes con la anuencia de todos y están mejor armados que los custodios, no me jodan con eso de la ignorancia del crimen cometido reiteradas veces, es decir que las victimas lo son dos veces, la primera por los asaltantes y la segunda por las autoridades que se supone deben velar por la integridad de bienes y personas, que vaina más terrorífica.
En los hospitales del país se sufre una suerte de violencia en contra de los derechos fundamentales que dice defender el estado y en las calles la policía mantiene una empresa sobre la desgracia de los ciudadanos que trabajan todos los días, además de (tan evidente que me atrevo a afirmarlo) mantener una alianza con la crema y nata de la criminalidad criolla. En ambos casos se quebranta el derecho fundamental a la vida pues si no tienes un seguro médico acorde a la situación y te toca tener atención pública estas jodido. Si te atracan o matan a un ser querido también estás mal pues los criminales no son condenados y en muchos casos son los mismos que reciben la denuncia , en caso tal si saliste ileso del atraco quizás no lo hagas de la denuncia.
Entonces como estar con un estado que avala tal despropósito , que parece ser movido por lo electorero y el maquillaje para que crean que sirven para algo, que no resuelve nada a pesar de los millones de ingreso petrolero, donde policías y maleantes solo los diferencia el uniforme, y eso sin hablar de las acusaciones reiteradas de nexos criminales entre la alta cúpula militar y civil con el narcotráfico. Un estado plagado de informantes que detallan la vida y milagros de miles de venezolanos y asegura no saber nada del desastre de la administración de justicia.
Entonces no me jodan. A veces me levanto creyendo que todo es una pesadilla al mejor estilo de Stephen King, pero que la realidad me patea confirmando que no existe tal pesadilla. Nunca estaré de acuerdo con ningún estado criminal donde a fuerza de costumbre ya la gente agradece a los criminales que no los maten o hieran como si el solo hecho de la violencia no fuese ya una ofensa a la vida, donde los hospitales viven en una economía de guerra cuando la nación regala a manos llenas a cuanto presidente le jale bolas al comandante de las legiones salvadoras de la humanidad, otro crimen contra la vida, donde los militares ya no usan el uniforme verde oliva, si no el uniforme verde pimentón por aquello del guiso continuado. La vida desde cualquier ángulo es intocable pero si el mismo estado la lesiona por omisión o por acción ya estamos mal, lo peor es que ya nos estamos acostumbrando como nación a mal vivir, en esta historia de horror de una patria que alguna vez se consideró una sucursal del cielo pero que en estos años se ha transformado en un círculo infernal donde sus guardianes visten de rojo y hasta el diablo se fotografía en misa de cinco con crucifijo y lágrimas.
José Ramón Briceño
@jbdiwancomeback

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