Vivo en Venezuela, en un año he presenciado dos eventos históricos (solo
por hablar del 2026), en enero se llevaron al presidente (minúsculas merecidas),
desde mi balcón, a escasos kilómetros del sitio donde se guarecían esos oscuros
personajes, la metralla junto al estruendo las bombas alumbraron de madrugada el
apartamento alquilado donde vivo con mi esposa y mi gata. Seis meses más tarde,
la tierra se sacudió dos veces y solo bastaron veinte segundos para acabar con
todo, quien no perdió la familia, perdió su casa, su trabajo, sus familias y
hasta las ganas de vivir, personalmente soy de los afortunados que solo perdió
los nervios, tengo la familia intacta, donde vivir (y como pagarlo) , tengo trabajos
varios, los proyectos siguen su camino y cada día me fuerzo a encender mi pc
para ver como hacer crecer lo que hago hasta llegar al punto en que quiero
estar, en términos de negocios apenas vivo en el punto de equilibrio, pero
siendo Venezuela, eso es ya un avance.
Hace unos años intenté huir del país, me fui buscando un viento que jamás
llegó , fue un muy mal experimento pero tuvo su parte amable, descubrí que por
todo el continente la gente se queja de lo mismo, a pesar de mi sorpresa,
porque consideraba que en todos los países por donde pasé la gente vivía mucho
mejor que acá , igual se quejaban de un abanico de asuntos que iban desde lo
muy serio hasta lo ridículo, todos esgrimían razones que consideraban de peso,
afortunadamente soy un hombre educado y cuando estás en casa ajena o te amoldas
o te vas, en esa filosofía solo escuchaba a los demás y pensaba en cuan injusto
es ese asunto de quejarse si ellos vivían como reyes en comparación con
cualquier venezolano del montón (como yo) en plena crisis del 2017.
Mucha agua ha corrido bajo el puente, las crisis venezolanas desde el 2013,
la pandemia, la devaluación constante que le quitó 14 ceros a la moneda hasta
llegar a ganar un sueldo que equivalía a un dólar mensual, pero el 2026 fue la
cereza del pastel.
Una de las enseñanzas del terremoto del 24 de julio fue que en realidad
nada importa mucho, no tiene sentido alguno desgastarse en nada que no sea de
provecho, lo que no está en control tampoco merece mucho mi atención, no es que
me importe nada el horror que sucede en mi país, es que tampoco puedo hacer mucho
más y mi ya lastimada psique va a terminar por colapsar, eso me destruye solo a
mi , a mi familia mientras el mundo seguirá girando sin enterarse de mi
existencia, en todo caso los pocos que me recuerden tendrán que seguir sus
vidas, el olvido es el destino forzado de casi todos, así que tampoco tiene
mucho sentido amargarse por cosas que están fuera de mi control.
Lo que si tiene mucho sentido es tomarse un respiro, mirar lo afortunados
que somos los que aun caminamos por la tierra , que tenemos trabajo, techo,
comida caliente, agua corriente , familia e inteligencia como para buscarse la
vida, lo que debemos hacer es enfocar toda la impotencia, la bronca, la
impaciencia y (si, lo voy a decir) el odio ante las injusticias para
transformarlo en formas creativas que generen más recursos, enfocar toda esa
negatividad , algo natural cuando llevas años en la precariedad, en ser más
productivos , si no hay empleo púes te reinventas, ofreces un servicio, ¿no
quieres reinventarte? Pregunta a la IA que puedes hacer, aprende un oficio, ayuda
de la manera que puedas, pero jamás te desgastes en cosas que no tienes en
control, es como enfurecerse por la lluvia, no importa cuanto te molestes, lloverá
, entonces, en vez de desgastarte pensando en como odias la lluvia pues compras un paraguas, buscas formas creativas
para quitar las goteras y quizás hasta encuentres alguna forma de aprovechar el
agua en exceso que te cae del cielo, pues lo mismo pasa con la bronca, hay que enfocarla
en asuntos productivos.
20 segundos en un quinceavo piso cambiaron mi visión de la vida, 20
segundos escasos (en algunos casos menos) bastan para cambiarlo todo, ¿la
lección?, hay que vivir, disfrutar y no perder el tiempo en nada que no esté en
control, si acaso señalarlo para aprovechar la ola de las redes sociales para
formar parte del cambio, amanecerá y veremos.
Prof. José Ramón Briceño Diwan
Caracas 16/07/2026

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