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domingo, mayo 08, 2016

Breve manual de instrucciones para naufragos

El padre que me tocó en suerte siempre fue un soñador que buscaba atajos para obtener mejores medios de subsistencia, alguna vez intentó ser pescador a tiempo completo, luego que en una de esas temporadas donde no tenía empleo se enroló como parte de la tripulación de un bote pesquero, quince días después volvió  buscando la manera de tener su propia embarcación  para escapar de la monotonía que implica ser técnico radiólogo sin grandes estudios ni capital para tener equipo propio que le ahuyentase el mal trago de ser asalariado de sueldo mínimo mientras los jefes nadaban en dinero, la medicina siempre fue buen negocio e intuyó que si en esa campaña de pesca que los compañeros calificaron de no muy abundante, haciendo cálculos a vuelo de pájaro el capitán se había ganado el equivalente a tres años de sueldo, bien podría hacer el intento de lanzarse al mar para volverse un potentado menor, con el incentivo ver a su esposa una vez cada mes, lo que en su situación conyugal algo caótica no era mal negocio.

Haciendo malabares para solicitar un crédito, una año después se hizo con un barco de madera que tenía 15 metros de eslora, con un peso estimado de 40 toneladas, lo que no calculó era que el tal barco lo estaban vendiendo tan barato porque estaba mal construido para travesías largas, si acaso para transportar turistas entre la cosa y alguna isla cercana. El Papagayo (así se llamaba la embarcación) tenía tres motores fuera de borda de 75 HP que devoraban gasolina a raudales, cualquier marino sabe que el combustible es un asunto de vida o muerte en alta mar y cualquier motor que consuma tanto como el de gasolina iba a desangrar las finanzas de la embarcación por lo costoso y además no rendiría la cantidad de millas náuticas que debería cubrir el tal barco para poder realizar las campañas de pesca, en segundo lugar, no era marino, tampoco sabía nada de navegación, razón por la cual se perdió la carga en la primera campaña pues al no trazar la derrota (ruta) con exactitud , terminaron muy lejos del puerto con lo que hubo que botar carga para aligerar el bote y permitir moverlo con un solo motor, en fin, hubo tantos errores de novato que la empresa fracasó antes de un año, con tanta suerte que el banco que había dado el préstamo para la compra del barco quebró de manera estrepitosa y por alguna razón “extraviaron” todos los archivos, sin documentos probatorios la junta interventora jamás pudo cobrar el crédito, lo que fue un milagro pues de otra mi pobre viejo hubiese perdido hasta su casa.

Años después yo era un muchacho joven a quien de verdad lo único que le gustaba era hacer nada, perseguir mujeres, cabello por los hombros, odio feroz por el estudio formal y una habilidad asombrosa para encontrar parrandas gratuitas con amplias cantidades de licor, lo que invariablemente me hacía llegar borracho a casa con mucha frecuencia, una tarde tuve un encontronazo bastante fuerte con mi abuela, cuando la pelea estaba en pleno apogeo llegó mi padre quien de inmediato tomó cartas en el asunto, cuando la discusión bajo de nivel me puso en una disyuntiva,  tenía que aprender un oficio que me permitiese emplearme en alguna cosa útil para el futuro o me unía a prestar el servicio militar además amenazó con hablar con un tío político quien para la época era oficial activo de alto rango para que me buscase con la policía militar, casi inmediatamente encontré cupo en un instituto para estudiar administración, craso error, las matemáticas nunca fueron mi fuerte y la financiera es un galimatías, casi como aprender a hablar ruso con un diccionario de bolsillo, abandoné.

Un fin de semana en que papá vino de visita, comentábamos lo espantoso de las clases y mi decisión por abandonarlas, mi padre sacó una botella de ron que tomamos en el jardín, al quinto trago trajo a colación la tragedia del barco, habló con tono lastimero de como fracasó de manera terrible con aquella iniciativa y achacó muy certeramente ese fracaso a la ignorancia en materia de navegación, dijo que si yo estudiaba algo de eso, él gustosamente vendería lo que tenía para volver a comprar otro barco y fundar una empresa pesquera familiar, pintó un escenario de ensueño que nos resultaría de gran provecho en el futuro, al yo preguntarle donde estudiaría eso pues ni idea, él sacó un recorte de prensa donde publicitaban una pequeña escuela al norte de la ciudad, apenas a dos autobuses de distancia, era semi-internado y mataba dos pájaros de un tiro, le daba gusto y huía con éxito de la recluta que para aquel tiempo era el terror de quienes no estaban en la universidad pues la policía cobraba un bono por cada recluta entregado a los militares, dos años de cuartel eran el equivalente a diez años de cárcel.

El lunes siguiente estaba en el instituto haciendo el papeleo para la admisión, fue tan fácil que al instante ya me parecía una estafa, al final si lo fue y jamás utilicé esos estudios, es más, cuando terminé el curso no fui a la parada de graduación por negarme a comprar uniforme, los que tenía los vendí al día siguiente de haber terminado con éxito las clases, tampoco hice las pasantías por lo que el titulo no tiene validez. Todo eso trajo muchos problemas en casa, otra vez a buscar empleo, me dejé crecer el cabello y apareció la escuela de artes visuales donde hoy día trabajo.

 En una reunión familiar, tiempo después, papá hablaba con mi abuelo sobre mi inconciencia por no aprovechar los estudios, estaba triste pues pensaba que yo no serviría para nada jamás y que sería una carga para el futuro de la familia, el viejo contestó con una de sus sentencias; decía que se quedase tranquilo pues nada de lo que uno aprendía sobraba, en algún momento la vida mostraría la manera de utilizar ese conocimiento extra curricular alguna vez, el hombre era sabio realmente.

Con los años he podido comprobar la certeza de sus palabras, pues la verdad he hecho cursos de muchas cosas, desde fabricación de productos de limpieza, cocina (ese de modo autodidacta) , fotografía, contabilidad (no aprendí nada en ese y me retiré) y al final ha resultado que el que complementa mucho de mi filosofía de vida actual fue aquel periodo inútil de uniformes y gritos que duró dieciocho meses en los que se suponía sería “Marino mercante” un eufemismo para nombrar  al capitán de una embarcación menor de 40 toneladas , que en términos náuticos es poco más que una lancha de esas que usan los pescadores y quienes por cierto de casualidad escriben, así que como formación académica poco vale.

Era un instituto pequeño, el cuerpo docente estaba lleno de fulanos que ciertamente no sabían mucho del asunto y que disfrutaban con cierto placer sádico el cuento ese de la estructura militar, los uniformes , las ordenes, los castigos y las necedades propias de quienes usan algún traje lleno de insignias con galones que les de la ilusión de poder, los alumnos en su mayoría eran así también, exótica penitencia, las clases eran muy aburridas y hasta me gané la sospecha de ser homosexual por no asistir a los burdeles con mis compañeros quienes se gastaban sumas groseras en complacer a unas “señoritas” que les halagasen el uniforme blanco que usaban por pura necedad pues la verdad ese fulano uniforme náutico lo puede usar cualquier dueño de una embarcación así esta sea un bote inflable para pasear por el lago o un peñero, si eres el “patrón” se vale utilizar el uniforme de capitán sin que ninguna ley más que la de no hacer el ridículo en público te lo prohíba, lo de mi negativa al burdel aparte de la lógica razón económica se basa en que nunca he entendido el placer de pagar por algo que debe ser gratis, además las muchachas no eran ningún problema para mí, no necesitaba disfrazarme para conquistar, en cambio mis compañeros de clase sufrían una suerte de complejo de inferioridad que los obligaba a utilizar un disfraz que atrajera mujeres incautas que creían conquistar un futuro cuando al final solo eran un prospecto de obreros con permiso de utilizar uniforme vistoso, hasta el jorobado de nuestra señora de París se vería bien con uniforme blanco .

Hasta hace muy poco pensaba  que en esa escuela solo aprendí a dar órdenes, luego que un fulano oficial se diera cuenta que yo no me metía con los alumnos de menor rango, lo que causó  arresto severo con castigo físico para que aprendiese a ser malvado con los más débiles de la estructura. Eso me asqueaba la cosa pero le había prometido a mi viejo hacer lo posible por aprobar ese curso que al final la verdad tenía un nivel de exigencia académica como para retrasados mentales lo que no supuso esfuerzo alguno en esa área, cosa diferente en lo de la disciplina “militar” que si me costaba un montón, por un asunto de supervivencia terminé ladrando como mis superiores además de agarrarme a golpes con algunos compañeros equivocados que confundían amabilidad con mariconeria y educación con debilidad, tarde se enteraron que lo que me sobraba era calle, ahí lo primero que uno aprende (a la mala) es a defenderse.

En términos laborales ese curso  solo ha servido para dos cosas, la primera fue esgrimir el titulo como la gran cosa cuando en un empleo me ofrecieron sueldo de obrero pero el cargo era de fotógrafo y al final me dieron sueldo de técnico titulado que era tres veces lo que pagaba cualquier periódico local, con el agregado de que no habían guardias nocturnas ni de fin de semana además de horario de oficina con horas extras , los que han trabajado para periódicos pequeños en Venezuela saben lo que se agradece eso.  La otra es en este momento histórico donde la supervivencia sin terminar loco por la desesperanza es un asunto de aguante más que de cualquier otra cosa, para ello me enfoco en utilizar parte de lo aprendido en la clase de supervivencia en el mar que no es más que un seminario para sobrevivir en caso de naufragio.

Como se suponía que todo el pensum iba dirigido a formar personal para embarcaciones menores que harían si acaso  tráfico de cabotaje entre las islas cercanas y tierra firme, en caso de salir de los límites territoriales serio si acaso un grumete con sueldo de obrero en embarcaciones de mayor calado, las clases no eran la gran cosa pues se supone que si haces cabotaje y naufragas estarás siempre en rutas náuticas bastante transitadas, por tanto lo único que tenías que hacer era flotar y tener toda la calma del mundo pues en algún momento alguna embarcación te vería flotando para rescatarte a ti y a tu tripulación que tendría necesariamente que estar a la deriva en alguna balsa salvavidas.

Lo primero que cualquier capitán medianamente responsable tiene que verificar es que las balsas salvavidas estén debidamente equipadas y preparadas para uso inmediato pues la maniobra debe ser hecha con rapidez, no hay tiempo de vacilación ni para recoger nada, todo ha de estar en la balsa para el zarpe de emergencia, incluidos claro equipos de primeros auxilios, agua, comida y algún arte de pesca por si el rescate tarda más de lo debido. En otras latitudes se integrarían al equipo alguna boya GPS, un radio y un compás magnético, en Venezuela si acaso agua y galletas para no ser tan exigente.
Si ya caíste en el agua, trepaste a la balsa y te gradúas de hombre valiente al flotar a la deriva en la oscuridad de la noche sin llorar ni maldecir en exceso, te toca pensar con calma en lo que vas a hacer desde ese momento, luego debes hacer es un arqueo de recursos, saber exactamente con que cuentas para sobrevivir la mayor cantidad de tiempo posible, cuidar especialmente el agua pues el cuerpo humano puede sobrevivir muchos días sin comida pero no sin agua, sin ese liquido te mueres en horas apenas y la temperatura del sol tropical no colabora mucho para evitar la deshidratación , ese detalle es primordial para la vida.

Lo próximo es verificar que todos los alimentos estén distribuidos de manera eficiente entre los sobrevivientes, recordemos que es muy importante alargar la existencia de comida más allá de lo que considere posible , si están en condiciones y son lo bastante hábiles deben pescar para alargar más la vida de las provisiones, proteínas extras siempre se agradecen así provengan de algas flotando o de alguna gaviota distraída, la prioridad es alimentarse, si no queda de otra por ahí he oído que muchos náufragos se han comido compañeros de desgracia que no sobreviven, hay veces que la necesidad obliga a hacer cosas extraordinarias que jamás pensaste como el caso no es ser sibarita si no sobrevivir pues todo vale.

Mantener la mente activa es otro de los secretos de los marinos para sobrevivir a la soledad del mar, en muchos casos son gente gregaria a quienes no les agrada mucho el bullicio, eso ayuda, pero el abandono total tampoco es aconsejable, como no hay cines, televisión, libros, licores, mujeres, drogas, comida ni posibilidad inmediata de ayuda pues toca hacer un gran esfuerzo para no caer en la desesperación o peor, en el suicidio que en casos de desesperanza se transforma en una salida plausible para el náufrago, la manera para hacerlo menos doloroso se las ingenian los suicidas, casos sobran pero no es objeto de este texto dar pistas en ese sentido.

 Así que luego de establecer las raciones diarias de agua y comida  tiene que mantener la mente positiva, inventarse entretenimiento, hacer malabares mentales para olvidar a ratos la desgracia que están viviendo, la lucidez es importante cuando estas en situaciones extremas, el abandono o la locura si bien son salidas sencillas no son en ningún caso posibilidades exitosas, quizás sea usted religioso, en ese caso sea cual sea su religión ninguna deidad le perdonará que se quite la vida por su propia mano y cualquier infierno siempre será peor que el que está viviendo, aparte ese será eterno, en cambio el náufrago sabe que apenas son unos días, si es que las corrientes no terminan llevándolo a otro país, en cuyo caso podría ser un paseo aterrorizante pero paseo al fin (recordemos a los balseros cubanos), si no es religioso tampoco la incertidumbre de la muerte trae consuelo, no se a ustedes pero a mí me aterroriza la idea de terminar siendo abono orgánico después de tantos años pensando que puedo estar equivocado y el cielo existe, así que prefiero la inevitabilidad de una muerte tranquila que inventar alguna artimaña para dejar de pasar trabajo.

Si es supersticioso y piensa que el accidente es causado por algún mal de ojo, brujería u odio por parte de algún exsuegro, exmujer, examigo, compañero de trabajo, rival, enemigo jurado o simplemente algún familiar que lo odia tanto como para recurrir a eso, tampoco le dé el gusto, sobreviva e intente ser feliz que ese sería el peor castigo para quien haya inventado eso de echar maleficios por necedades y en último caso sea más necio que el diablo (o a Dios, uno nunca sabe), sobreviva aunque sea para sacarle la lengua cuando se muera de manera natural o por manos ajenas a su conocimiento y sin su consentimiento, hasta donde se nadie se va al infierno por ser asesinado a menos que el que lo mate lo haga en defensa propia, en ese caso el castigado será usted por mala gente y se merece su paila de aceite hirviendo por toda la eternidad. Hay excepciones claro, pero en un naufragio los enemigos son una cosa muy lejana, sus verdaderos enemigos son el hambre, la sed, la desesperanza y el desgraciado sol que se ensañará en su contra, así que entre otras cosas procure dormir vestido mientras está a bordo (por si naufraga), eso lo agradecerá cuando el mediodía tropical lo cocine vivo sin posibilidad de escapatoria.

Debe pensar mucho en su familia (si la tiene, de no existir las mascotas aplican), usualmente los hijos son un buen incentivo y si ama a su esposa también se vale imaginar volver a estar con ella, quererla aún más, quizás después de tanto pelear por sobrevivir, matar tiburones con sus manos, comer tortuga cruda, merendarse a los compañeros muertos que seguro serán un manjar secado por el sol  sazonado con agua de mar y si no pasa nada de eso no importa, invénteselo que le servirá para escribir un libro que quizás se venda y así nunca jamás volverá a ir al mar a menos que sea en la playa de algún hotel de lujo donde nada sea peligroso, toda su familia lo agradecerá , incluyéndolo a usted.

En verdad escribir un manual sobre las maneras para sobrevivir a un naufragio llevaría muchas páginas, sin embargo creo que esas pocas instrucciones son suficientes para organizar más o menos un plan viable de supervivencia en el mar.

A más de 25 años de aquellas clases que asumí como inútiles pero que ahora encuentro bastante importantes para la supervivencia, si bien es cierto que las últimas veces que me he embarcado ha sido para ir a alguna playa donde no hay carretera o si acaso una visita a mi hermana en la llamada “Lancha Rápida” que zarpa de Cumaná hacia Margarita, sumando que desde hace varios años me he dedicado sin extraordinario éxito a la fotografía y la docencia , últimamente me ha dado por sentir que soy un náufrago que vive al borde entre la depresión y la desesperanza, tal como un náufrago cualquiera del tercer mundo, aquel somero entrenamiento se agradece.
José Ramón Briceño, 2016

@jbdiwancomeback

martes, mayo 03, 2016

El revocatorio y yo



Que decir, como pensar o que desear son tres cosas difíciles de explicar sin caer en algún incomodo lugar común, sobre todo en estos momentos en los que el país está más debajo de lo que nunca jamás ha estado ya que los fulanos y sus acólitos al parecer en su manía con la independencia les dio por hacer retroceder al país hasta el siglo XIX, cuando entre los muertos de la guerra, el abandono de los campos, la nula importación y producción de nada además de que cualquiera se moría de cualquier cosa pues recordemos que no existían medicamentos ni antibióticos, tal cual estamos ahora, aunque si existen están escasos o no se encuentran por tanto estoy seguro que en estos momentos, mientras escribo este artículo muchos compatriotas se están muriendo de cualquier cosa que en otra época se hubiese curado con dos pastillas que costaban menos que un caramelo de menta.

Lo peor son las declaraciones de los tipos, hacen mítines, cadenas de radio y televisión , amenazan hasta con la estrella de la muerte si los derrocan pero ninguno explica la razón por la cual el gobierno nacional ignora la decisión de las mayorías, me explico, se hicieron unas elecciones parlamentarias y por algún misterio del universo no las trucaron (quizás sí pero no se atrevieron a más) , luego de mucho negociar por fin dieron los resultados oficiales dándose cuenta que perdieron la mayoría parlamentaria y con ella mucha de la legitimidad de sus desmanes, enseguida comenzaron a buscar la vuelta hasta lograr que un muy regalado tribunal supremo les otorgase la potestad de ignorar olimpicamente las decisiones emanadas desde la asamblea nacional, pero son democráticos.

No sé ustedes señores pero a mí me ofende que me tomen por imbécil, ahora con lo del referendo revocatorio buscaran las mil maneras de hacer imposible o cuando menos inviable esa posibilidad para generar la transición. Aunque no viene a cuento yo firmé cuando aquel primer intento de revocar al galáctico, lo comenté voz en cuello y por muchos años asumí estar en la lista Tascòn lo que produjo que hasta perdiera un empleo que tenía por aquellos años  cuando en un ataque de sinceridad y asco le dije a mi jefe que yo no soportaba tanta idiotez revolucionaria, el tipejo me despidió y jamás pago ni liquidación ni el último mes de sueldo que bastante falta me hacía pues mi hija venia en camino, la parte más trágica es que años después descubrí que no estaba en la fulana lista, lo que significa que algún funcionario retiró un lote grande de firmas entra la que estaba la mía junto a la huella dactilar que por cierto ratifique pero jamás aparecí como firmante.

Seguramente a muchos les sucedió lo mismo, se de buena fuente que mucho cobarde retiró su firma de manera voluntaria y hasta cartas pidiendo perdón hubo por ahí, yo jamás me retracté ni he ocultado mi animadversión en contra de la gentuza chavista y ahora que son menos gente que nunca menos lo voy a hacer, de hecho, no tengo el cargo titular de mi cargo porque me niego a hacer un curso político que desmiente los años de universidad y la experiencia docente para cobrar la miseria de docente estadal a quienes no nos han  dado ni el aumento recientemente aprobado para los profesores de educación básica y de seguro este último general tampoco llegarà.

Todos sabemos que el gobierno va a seguir burlándose de los electores, la diferencia entre aquel primer revocatorio y este, es que por aquella época el sueldo nos alcanzaba para comer, podíamos planificar nuestra vida aunque pareciera difícil y las tragedias de hoy parecían ficción, ahora seguramente hasta los chabestias más recalcitrantes rumian su impotencia encerrados en sus casas por el miedo a que cualquier cosa pueda pasar.

En este inicio de referendo revocatorio ha vuelto a salir el fantasma de la lista Tascòn , sin embargo esta vez sí quiero estar ahí, fueron muchos años engañado pensando que pertenecía a los parias que voluntariamente firmamos para ser inmediatamente odiados por no querer que esto que hoy vivimos sucediese, sería justo que ahora si estuviera y les aseguro que cuando salga la fulana lista la publicaré en mis redes para que quede constancia que no solo detesto al régimen y a sus corifeos, también he sido consecuente con mis ideas, al final igual tengo en este blog miles de páginas escritas en torno a lo que no me agrada del gobierno y a describir los horrores a los que estamos sometidos por obra y gracia de las “mayorías” que mantienen a la gentuza en el poder, sin embargo ahora que son minorías siguen ahí por la fuerza buscando millones de pretextos para no irse.

Ojalá el “Imperio” de verdad odiara la revolución y colaborase con nosotros para salir de esa gentuza, hacer una limpieza profunda en todo el país para que no quede ni el recuerdo de su paso por la tierra, dinamiten el panteón ese del cuartel de la montaña y por favor metan ahí a toda la plana mayor que la menos cabrá en las cárceles luego de la razia necesaria en todas partes pues los tentáculos del poder , lo mejor es que mi nombre estará en la lista de quienes nos hemos opuesto, si la fulana guerra que amenazan todos los voceros del régimen llega ya me he entrenado en pasar hambre y vivir de sueños, igual hay escasez, no hay medicinas ni modos para escapar  asì que cualquier cosa que pase ya tenemos el entrenamiento necesario para resistir.
José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback



domingo, mayo 01, 2016

Un mundo perfecto , capitulo 3 (novela)

Hoy , como cada domingo que tengo oportunidad les estoy trayendo el tercer capitulo de mi novela , los dos primeros tambien los pueden leer en este blog (Capitulo uno y capitulo dos ) recuerden además que la novela está en venta en Amazon Un mundo perfecto (novela completa para descargar) 
3
De vuelta en el hotel, hablé vía skype con mis hijos  para luego caer dominado por la resaca. Dormí catorce horas de un tirón, tuve una pesadilla, en ella estaba sentado al pie del salto Ángel admirando el paisaje cuando salió de la selva un tipo como de dos metros de estatura, vestido cuan explorador inglés del siglo XIX, con estampa más bien nórdica, tenía acento zuliano, se acercó tranquilo y sin aspavientos, como si fuese casualidad, al verse de frente  invitó un porro que acepté sin vacilación , recuerdo que dije a mi extraño interlocutor que la había probado unos años atrás, cuando hacía  posgrado de  física nuclear y por ocio entraba de oyente al doctorado de biología molecular en la Universidad de Oxford, fue con unos  canadienses, también maestrantes , al recordar las sensaciones de aquellos años, esa de la ingravidez me fumé lo que ofrecía sin pensar mucho, en seguida sentí una paz difícil de explicar, de pronto desapareció todo y solo se escuchaba la voz del gigante maracucho que  decía, entre risas que se dejara de esa vaina de negar a Dios, que no importaba que supiera la verdad, pero que la gente lo iba a rechazar y que terminaría  loco.
En el sueño intentaba una discusión teológica  ya que creía firmemente en la verdad científica, el gigante se burló espléndidamente, comentó que (yo) era famoso en la otra dimensión, ya habían hecho apuestas en el bar sobre si terminaba loco o era aceptado,  le dijo que se había metido en sus sueños sólo para obligarlo a reflexionar por ese tema, también me dio la razón, ciertamente la iglesia era un parapeto y todas las religiones una farsa, pero que los humanos normales eran felices en su mediocridad, no tenía sentido sacarlos de su error, que hace más de dos mil años se intentó hacer cambiar a la gente y cada tanto algún enviado bajaba a intentar hacer su parte, pero nada, la gente prefería matarse por pendejadas, crearon sus religiones, las convirtieron en guetos, se inventaron libros sagrados, los usaron para matarse y hasta allí la cosa, se decidió, desde este siglo XXI, dejar la vaina a los humanos, en algún momento todos se morirían o se matarían, allí comenzaría una nueva tarea.
Mientras tanto en la otra dimensión, decidieron dejarse de peleas entre “buenos y malos” satanás hizo una apuesta con Jesús, el Dios padre dio su aprobación y ahora pues ustedes (los humanos) son una versión macro del juego ese de Sim City, cada uno es un personaje y lo manejan según el estado anímico de su controlador, esa es la razón para tanta locura, por eso ahora Cuba  es miembro del comité de derechos humanos, los chinos ya no son comunistas además quien quita si las carmelitas descalzas terminen siendo una transnacional del sexo con todo y canal porno, todo depende de la creatividad de los apostadores.
Desperté sobresaltado a media mañana, sudaba como poseso y agradecí tener todavía lexotanil que no me había tomado desde que, en el aeropuerto de Venezuela hace apenas  unas semanas, estuve a punto de batirle por la cabeza a un guardia la computadora cuando este pretendió que la encendiera para poder ver el contenido de los documentos que portaba, igual le grite, lo insulté y hasta lo amenacé, pero gracias al hijo de un amigo de la familia, quien por su envestidura de oficial en servicio me sacó del apuro, y  como regaló  dos pastillas para bajar la presión.
Este sueño me dejó demasiado ansioso, así que me voy a tomar las pastillas, no importa que sean de  seis miligramos cada una, cuando por fin hicieron efecto me sentí relajado, como en el sueño, tomé nota mental, toca visitar Uruguay apenas pueda para probar ese milagro sin quebrantar las leyes, me di una ducha caliente y salí al encuentro pautado el día anterior con  el cura.
Llegué puntual a la cita, aunque el desgraciado  taxi me cobró el equivalente a tres meses de sueldo en Venezuela,  por el momento eso no importa, total, tengo un préstamo, además, mientras le pagaba al taxista pensé con cierta satisfacción en la cuenta corriente que tengo en Panamá, donde me depositan las ganancias de los libros, si bien  la verdad no es tanto,  si es lo suficiente para estas vueltas de locos en las que ando.
 El cura ya  esperaba en una mesa, sonaba en el aire la música de un ensamble criollo, mezcla de virtuosismo académico con bandola llanera e instrumentos ajenos a esa tierra del sur, pero agradable, habían unos estudiantes italianos acompañados de otros tantos venezolanos que pedían a gritos Ron y tequeños de chocolate suizo a falta del de Chuao, hablaban todos a gritos, excitados entre tanta catira ojiverde con ganas de marcha latina. Continuación











martes, abril 26, 2016

Despedidas



No me gustan las despedidas, me desmoralizan cada vez toca pasar por algún trance de ese tipo, cada vez que puedo las evito, en algunos casos la gente no entendió que no estaba molesto con ellos, que la verdad es que las despedidas me dejan un amargo en el paladar que tarda años en quitarse, que la nostalgia me ataca y que al final lo peor es no saber si quien se despide soy yo o son los que se van quienes me dicen adiós, hace que me sienta como quien lo hace al borde de una fosa cuando un ser querido se muere, uno está al fondo sintiendo cada adiós como la palada de tierra que sepulta al féretro.
 
Quizás suene exagerado , alguien dirá alguna vaina sobre las redes sociales (por favor no lo haga, evítenme el mal trago de la obligación de ser grosero) el internet, la comunicación automática gracias a las aplicaciones que  facilitan eso de la cercanía así estés al otro lado del mundo, en algún momento se encontraran por Facebook, se mandaran foticos bonitas  por tuiter, Instagram , algún video por snapchat y hasta extensas cartas (al principio) vía email que luego se irán diluyendo mientras el viajero se adapta a su nueva condición y país, jamás será lo mismo del trago los sábados una vez por mes, la llamada para cuadrar, el encuentro casual que se agradece y hasta compartir el escape de las mujeres para emborracharnos como adolecentes y solo muy ebrios reírnos de la ocurrencia a pesar de la maledicencia femenina, los rituales, la familia, los amigos, en fin todo aquello que se pierde con la distancia.

Al final los muertos nos quedamos y los vivos se van, ¿Por qué la analogía con la muerte?, simple, imagínense haber muerto y poder conectarse con sus amigos vía Facebook o cualquier red social, unas nutridísimas conversas, intercambio de fotos, habrá quienes tuiteen o monten en  su muro hasta las veces que vayan al baño (en la tierra) o paseen por las puertas del purgatorio, que se yo lo que se haga cuando estás muerto, se intercambian promesas de visitas vacacionales, se analizan posibilidades de viajar pero el 99% jamás se logran, ¿la razón?  muchos no pueden, no hay pasajes, no hay dólares, no hay donde llegar y los amigos o familiares tampoco quieren tener un espanto acunado en el sofá, igual te vuelves un fantasma más que solo se puede comunicar vía internet pues ya no servicio de llamadas internacionales hay en este purgatorio tropical.

No sé , yo me siento así, además me han tocado ya tantas despedidas que me es muy difícil volver a encarar la posibilidad de hacer otra, cada vez que me invitan a un almuerzo, una cena, un “festejo” para despedir a alguien que se va me siento como si estuviese a las puertas de una cita con aquel desgraciado dentista sádico al que me llevaban cuando era niño, algo ineludiblemente doloroso que dejará huellas por un rato, en algunos casos ha habido despedidas que me han dejado imposibilitado por meses detonando profundas depresiones , lo peor es que todavía falta seguirme despidiendo de gente querida y hasta de mi hija. No importa cuántos argumentos válidos en torno a toda gama de posibilidades hablen, de lo bien que le va a ir, de las ventajas que tiene no seguir viviendo en este moridero, de que allá no hay escasez, ni control de cambio ni malos sueldos para los profesionales y si ella (mi hija) se queda quizás termine de puta muy educada como las cubanas socialistas, no importa igual me mata la idea aunque no tengo ninguna otra opción que dejarla ir.

Un buen amigo a quien no le salí con una grosería pues me consta que lo hace de muy buena fe, envió un mensaje a mi teléfono que tenía un cumulo de recomendaciones para evitar el estrés que conlleva a la depresión, entre las muchas cosas interesantes habían una serie de  ítems imposibles de llevar, como aquel de no pensar en la ´política y procurar que nuestra mente esté ocupada en cosas provechosas a fin de que la frustración no nos alcance y terminemos de pacientes de los mismos tipos que ya no saben qué hacer pues NO HAY con que medicar a nadie, ahora me encantaría que alguien me contase como no seguir puteando al gobierno que nos tienen así, cuando hasta los asuntos más sencillos como lo es este de los afectos se desmorona porque una manga de imbéciles decidió hace unos años que la democracias era mejor hacerla cleptocracia, que no tener comida se le llama dignidad y que un mal sueldo ha de ser el estándar , para transformar este otrora país de oportunidades en un purgatorio donde pagar las culpas de alguna vida pasada donde al parecer morir y vivir se parecen mucho, sobre todo cuando te despides de quien quieres porque sabes que nunca más lo volverás a ver si no encuentras la manera de escapar tú también, de resto te conviertes en un espanto más que deambula esperando pasar al fin a otro plano donde por lo menos no pasaras hambre, total ya te has acostumbrado a la idea de las despedidas definitivas que son la parte más dura de estar muerto.
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José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback
 
Foto: Luis Brito (QEPD)