lunes, diciembre 05, 2016

El camino del exilio (parte 2)


En un post anterior conté algunas de las cosas que me sorprendieron en el camino, hoy voy a contar como comenzó todo este periplo hasta Uruguay. Debo acotar que a veces las desgracias ajenas se transforman en bendiciones que permiten ciertos lujos. Un par de semanas antes de la fecha fijada para mi salida, la abuela de mi hija tuvo un accidente que si bien en una persona joven no reviste mayor problema, a una abuela promedio la puede hasta matar, la señora estaba hospitalizada y mi hija (quien vive con su madre y la abuela) estaba sola ya sentía como abandono eso de que nadie la esperase al volver de la escuela, la ayudase en las tareas, la despertase para el ritual matutino antes de ir a clases, en fin todo aquello que forma parte del día a día con los hijos.

Una tarde que fui de visita a verla, su madre me propuso quedarme allí esa semana para cuidar de mi hija, para ser sincero solo me hizo falta hacer fanfarria pues antes de partir quería para mucho tiempo con ella evitando el tema de la despedida por lo dolorosos que son esos episodios. En fin, pasé una semana haciendo las veces de padre amo de casa, pasando tiempo con mi hija, fuimos al cine, comimos lo que quisimos, hicimos tarea, la llevé a la escuela, le hice desayunos, almuerzos y cenas. Debo admitir que fui feliz esa semana (como todo el tiempo que paso con ella), hasta que llegó el momento de partir, simplemente nos despedimos como si fuésemos a vernos el próximo fin de semana, un abrazo, muchas bendiciones y algunas lágrimas que me tragué por el natural desconcierto de no saber a ciencia cierta cuando la volveré a ver.

Eso fue un domingo por la mañana, de ahí salí a la casa paterna a buscar la maleta que tenía lista, debo contar que la casa donde vivía estaba a cien kilómetros de mi hija, por suerte ya había hecho la maleta a grandes rasgos, me había desecho de recuerdos y de las cosas que no cabían ya que debía pesar menos de 25 kilos para no pagar sobrepeso en el caso de tomar algún avión pues los fondos eran (y son) escasos. El lunes temprano me desperté, cerré la maleta y entregue las llaves a mi madrastra no sin antes avisarle que le legaba mi ventilador a control remoto que si bien a simple vista no parece la gran cosa, en Venezuela son carísimos además la crisis apenas permite mal comer, mucho menos esos pequeños lujos que se compraban hace algunos años y que ahora son casi imposibles para quien solo vive de sueldo básico y pensión de ancianidad.
Como ese barrio donde vivía era un tanto particular, el transporte público siempre es un caos , además que por peligroso no pasaban taxis, así que con maleta y todo terminé de pasajero en la parte trasera de una pick up que cobró un pasaje excesivo hasta el terminal de Los Teques ,donde abordé un autobús hasta mi ciudad natal donde sería más fácil la travesía.

Por primera vez mi familia me acompañó al terminal de buses desde donde saldría mi primer tramo, hubo abrazos, lagrimas, bendiciones, despedidas y tristeza porque todos sabemos que pasará un rato antes de vernos, el cariño es una vaina seria que le agua la fiesta al más pintado, sobre todo cuando hay distancia de por medio. Fueron mis tres tías que han fungido de hadas madrinas durante toda mi vida, como toda ocasión de ese tenor, hubo unos abrazos más dolidos que otros, en especial el de mi tía Irene con quien tengo una triple filiación ya que es mi tía, mi madrina de bautizo y además madrina de mi hija sin contar que hizo por muchos años las veces de madre adoptiva en franca colaboración con mi abuela además de mi viejo quien hizo todo el acopio de entereza que pudo pero cuya aura lloraba la pena de separarnos, ellos saben que volveré pero que no será muy pronto, de mi hija me había despedido el día antes, si ella me lo pedía capaz y no salía .

Hay una línea de autobuses que te lleva directo desde Puerto Ordaz hasta Boa vista, por una cuestión pragmática preferí tomar la ruta larga, además en Puerto Ordaz un desgraciado chofer de autobús rompió mi maleta pues al sacarla del maletero le arrancó una de las ruedas lo que obligaba a cargarla en vilo y caminar las ocho cuadras hasta el sitio donde tomaría el bus para Boa Vista no era recomendable, en principio porque en esa ciudad las cuadras son kilométricas pero a eso toca sumarle un calor infernal, dejé de lado el plan original y compré pasaje hasta Santa Elena de Uairen.

Un detalle, en el autobús hasta Puerto Ordaz boté mi teléfono móvil (la verdad no sé si fui robado pero otro evento me da razones para pensarlo) así que tomé la decisión más interesante, dejé mi equipaje guardado previo pago en la misma oficina que me vendió el pasaje y caminé varias cuadras hasta un centro comercial cercano donde alquilé una máquina , usando las redes sociales recuperé varios números telefónicos , la verdad pretendía pasar un rato en ese centro comercial pero entre los precios exorbitantes de todo lo que allí vendían y el ambiente musical navideño que mezclaba gaitas con canciones en inglés para hacer una mixtura infernal entre nueva york y el Zulia pero a muchos kilómetros de distancia y con cuarenta grados a la sombra no me hizo ninguna gracias, razón por la cual volví al terminal que si bien es bastante feo como todos, por lo menos no existía ese ambiente musical que quizás por mi ánimo resultaba repulsivo.

Hice llamadas, coordine logística gracias a mi ex que por un misterio del universo nos tratamos con bastante camaradería y ella desde su Watsapp hizo la conexión necesaria con mi amigo en Boa Vista. La espera en el terminal fue larga y ya para la siete de la noche abordé un autobús que me llevaría hasta la frontera, la verdad con poco dinero se hace la travesía hasta esa frontera pues en los dos pasajes desde Maracay hasta Santa Elena apenas gasté 10 mil bolívares. En ese bus conocí gente interesante como una hermosa profesora de la UCV que iba en camino a un congreso en Boa Vista sobre un asunto de género, a mi lado se sentó un fulano local que me contaba cómo era la vida en la frontera y de cómo estaba haciendo planes para generar más ingresos, además de como su esposa ha decidido vender empanadas para abandonar su cargo de maestra ya que eso no alcanza ni para el pasaje al trabajo, el rebusque de vender pimpinas de gasolina a 700 bolívares el litro y que compran al gobierno por un bolívar, a menos claro que negocien directo con el dueño de la bomba quien les suministra el combustible en 300 bolívares el litro cuando por eso paga a bolívar cada litro, haciendo una ganancia descomunal por todas partes y él no se podía quedar atrás , vende eso, hace de taxista y según hasta compra en Brasil y revende donde sea y como en frontera cualquier cosa es posible la verdad creo que hay mucho de cierto en su cuento.
La conversa languideció y me quedé dormido sin embargo al rato me desperté con frio, solo para darme cuenta que mi chaqueta, la cual tenía puesta por encima la usaba un fulano en la fila de atrás, quien imagino que me la quitó en medio del sueño esperando que no me diese cuenta, me desperté y se la quité sin mucha delicadeza, aprovechando mi tamaño para amedrentar un poco al abusador, no hubo más contratiempos, solo que los fulanos bajaron corriendo del bus como para evitar preguntas.

Al bajar en Santa Elena y luego de la requisa tomé un taxi hasta un punto de encuentro pactado de antemano con mi amigo, con la sorpresa de que en todo el pueblo solo hay un teléfono público que sirve , desde ahí hice varias llamadas para concretar logística. Al bajar en el centro del pueblo me quedé de piedra, primero no vendían mi marca preferida de cigarros en ningún lado (comenzamos muy mal), en segundo había de todo en los anaqueles, cosas que ya daba por olvidadas volví a verlas en cantidades bárbaras, sin colas ni guardia nacional repartiendo números pero a precios de bachaqueo, me explicaron que todo era de Brasil y allá pagaban el Reais a precio de dólar negro imagino que por eso en ningún lado había punto de venta, todo era en efectivo ya que del otro lado de la frontera cambias Reais a dólares sin mayor problema. Parecía un universo paralelo donde la gente andaba con maletas de billetes de a cien bolívares como si de chuchería se tratase, en todas las cajas registradoras de supermercado hay máquinas para contar billetes, todo es muy caro pero hay, en cambio hasta el día anterior no había encontrado toallas sanitarias para mi hija en todo Maracay, sin embargo en otra parte del país no falta nada, un incentivo más para tenerle bronca al gobierno desgraciado que mantiene en la miseria al resto del país por una excusa tan barata y mal oliente como el tal socialismo.

Mientras me tuve que conformar con una caja de cigarros que si bien son muy famosos en Venezuela, saben terrible, pero a falta de pan toca fumar lo que se encuentre. La cola pasó por mí a mediodía, el dueño del carro andaba buscando maneras de cargar gasolina de este lado de la frontera pero ya había pasado la cola de los extranjeros que compran combustible , solo estaba la cola (diez cuadras) de los residentes que iban a poner combustible, mi amigo muy contrariado decide comprar en el mercado negro, hizo la transacción con unos fulanos que andaban en motos y quienes nos hicieron pasar a la trastienda de una casa , el fulano llamó por teléfono y al instante aparecieron tres motos con dos pasajeros cada una donde uno de ellos cargaba una garrafa de diez litros de gasolina pues mi amigo solo pudo comprar veinte litros que fueron treinta mil bolívares, sentí que había presenciado una transacción por drogas pues todo fue rápido, silencioso, escondido y caro, cosas que se leen y no se creen pero al verlas entiendo muchas cosas.

Luego de las vueltas de rigor haciendo compras para la casa de mi amigo nos fuimos a tomar carretera, el primer punto de control fue para sellar mi salida del país, los funcionarios fueron bastante amables, me preguntaron un par de cosas y me dejaron ir, un par de kilómetros más adelante está el puesto de la policía brasileña, allí bajé de nuevo con mi pasaporte junto a mi certificado de vacunación (en internet hacen énfasis en la vacuna de la fiebre amarilla que me hizo parir para conseguirla) , el funcionario tomó mi pasaporte e hizo a un lado el fulano cartón de la fiebre amarilla, me preguntó un par de cosas que no entendí y me expidió un permiso de residencia por siete días, nada de los noventa días como turista que seguro es por la gran cantidad de venezolanos que se cuelan, además te cobran una gran multa si te pasas la fecha de estadía en su país sin permiso.

La travesía por la carretera hasta Boa Vista es espectacular, son dos horas y media más o menos, esa noche el cielo estaba estrellado y debo admitir que pocas veces he visto tantas estrellas juntas en un cielo tan limpio. Fuimos conversando todo el camino, entramos a la ciudad a descansar en la casa que mi amigo comparte con su esposa, su madre (la de él) y sus tres hijos y quienes me acogieron por unos días en su casa a pesar de las estrecheces normales de unos recién emigrados como ellos, desde mis paginas quede constancia de mi agradecimiento, sobre todo por la ayuda para proseguir mi viaje.



José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback









viernes, diciembre 02, 2016

Desde esta otra esquina (mi exilio, parte I)


Me he mudado de esquina, ahora más hacia el sur, me fui por tierra y un trecho por aire, fue un asunto emocionante, desde que comencé a planteármelo , tres fronteras diferentes , dos países más, unas culturas diferentes en cada caso , ver en Brasil que hacen publicidad para alcohol y cigarrillos, cervezas hasta en la farmacia, todo muy pulcro, organizado, desde en la más humilde bodega hasta el lujoso sitio igualmente impolutos, un tercer mundo con visos de primero donde se nota la diferencia en contraste con el caos venezolano.

Pero no todo es tan bueno, ahí por primera vez me sentí tratado con desdén y antipatía por los nacionales, como si eso no fuese poco, los mismos venezolanos se tratan mal entre sí, incluyendo algunos que se niegan a hablar español. Por ejemplo, escuche a un fulano decir, muy orgulloso que no jamás se sintió venezolano  solo por tener un abuelo europeo, la cosa me dio asco en verdad, vale, no somos la gran cosota que se diga pero que un tipo tan musiú como yo , me diga que no se siente parte del país que lo vio nacer porque el de sus abuelos estaba en una crisis de hambre o de guerra cuando aquel abuelo se mudó hasta mi país natal, me pareció de  alarmar ya que seguro hay muchos como ése personaje que no aportan nada más que mala vibra por su condición introxenobica y una ignorancia vil pues el tipo a la primera oportunidad se identificó como profesor de matemáticas egresado de una universidad nacional , es de suponer que un título universitario debe darte un proceso de pensamiento que te permita ejercer la inteligencia no diciendo tamañas idioteces como esa de negar su gentilicio .Sin tocar el tema de la bronca entre unos y otros todo el tiempo, total, tenemos muy mala fama por múltiples razones aunque en mínimo numero pues me niego a pensar que todos los emigrantes son así.

Me entristece saber que los compatriotas se tratan mal entre sí, casi tanto como enterarme de malvivientes con mi mismo pasaporte que andan por ahí abusando de la buena fe local, por las malas condiciones por las que a todos nos sacó del país, como de la envidia manifiesta entre unos y otros ya que (sospecho) que todos se miden por un asunto de mala costumbre  por creerse más por lo que hacen y no por lo que son, la verdad no entiendo. Si hubiesen más inteligentes debería existir aunque sea un restaurante para venezolanos , así como hacen otras comunidades cuyos clubs funcionara , además, como centros de negocios y hasta espacios que terminarían como  potenciales instituciones que pudieren mejorar las condiciones de los compatriotas con ganas de trabajar y aportar cosas buenas para el país que los acoge sin la necesidad de olvidar el propio, eso me encantaría en verdad, de seguro en esta última etapa de diáspora , los que nos vamos y hemos conocido el hambre a pesar de tener empleo formal con supuesto sueldo  de profesional especialista, así que es una tragedia común donde no te puedes traer a todos tus seres queridos por razones económicas, conocen más de cerca la destrucción nacional, quizás ellos puedan ser luego más comprensivos y colaboradores con esos tantos que vienen atrás y como si fuese poco, lavar la cara a la mala percepción de nosotros como gentilicio en exilio gracias a otras actividades culturales, deportivas , artísticas o científicas entre instituciones educativas , comerciales o empresariales  de cuyo intercambio nazca otra mirada a nuestros connacionales en el exilio, lo contrario, eso que vi en Brasil no me agradó, lo peor es quizás solo una manifestación de un fenómeno global.

Estar divididos ha sido nuestro gran pecado nacional, a pesar de toda la buena gente venezolana que he conocido en mi vida, de lo cual me siento orgulloso  de ser sus compatriotas , al salir por Maiquetía parecen sufrir algún tipo de lesión cerebral que los convierte en seres tan negativos. Pero estoy generalizando mucho, debo admitir que también me han tratado muy bien en otros sitios, un buen amigo venezolano me prestó toda su ayuda, desde hospedarme en su casa hasta nacionales que me prestaron apoyo con la compra de pasajes en las distintas ocasiones, desde una intrincada ruta aérea a un excelente precio que me ahorró 60 horas menos de carretera hasta un humilde pasaje de bus en algún remoto rincón brasilero.

Sin embargo y aunque prefiero pensar otras cosas , ya cuando tomé el bus desde Boa Vista , en un punto de control pidiendo documentos a los pasajeros , la policía me ordena bajar para mostrarles mi equipaje , la parte que levanta sospechas es que solo nos detuvieron a tres mujeres con toda la estampa de compartir oficio de magdalenas en alguna calle y a mí, es decir, a mí y a tres putas nos bajaron para revisarnos documentos, esa cosa de mezclar a uno, todavía no sé si pensar que ellos creían que o era el proxeneta de las mujeres o me nivelaron en el mismo aroma de legalidad que también cumplen las sospechosas de usar su vagina como materia prima para su sustento, asunto siempre mal visto por las razones morales universales, sostengo que me pararon por estar sorprendidos de mi condición legal y mis intenciones manifiestas solo de ir de paso. El joven policía militar me solicita abra la maleta que ya con cierta lástima por su estado físico (el de la maleta) , al mirar su contenido me preguntó en portuñol que había ahí, le dije que ropa, documentos y zapatos, se encontró mi trípode ,preguntándome si yo era fotógrafo y cual equipo  usaba, le contesté y mostré mi humilde D5100 , ahí mismo estaba el envoltorio de mi título universitario hecho de cartón con botellas de agua mineral (un detalle de mi padre cuya sutileza raya en lo extravagante) , le explico mi grado de profesor de lengua y literatura mientras pensaba como justificar un par de cajas de alprazolam que me traje para ayudar con el estrés. El oficial abandonó la requisa con una sonrisa de conmiseración, me invitó a cerrar la maleta con una par de palmadas por la espalda como disculpa por haberme bajado junto a las tres mujeres de oficio cuestionable como sospechoso de pertenecer al bajo mundo que al final resultó un fulano de los más honorable en títulos y oficio.

Igual cosa me sucedió con un guardia nacional en Santa Elena de Uairen , quien al ver mi evidente esfuerzo al cargar en vilo una maleta muy pesada  sin un minuto de perdida me mandó a requisar con un sargento de muy amarga cara quien me hizo un par de preguntas y me solicita abrir mi maleta, mientras reviso con cierto nerviosismo mi billetera pensando que había botado mi cedula se me caen dos carnets, uno de profesor de la escuela de arte de Maracay y otro de profesor de la UBA en Venezuela, el guardia al ver los documentos y esperando que le esgrimiese alguna credencial policial que le hiciera la vida más amarga de lo que ya pinta su cara (por aquello del rango y sus monstruosidades), al yo explicarle que eran de mis dos trabajos, el hombre cerró la maleta, pidió disculpas y me dejó ir , supo de inmediato que un profesor no tendría nada de valor y mucho menos capital, lo más seguro es que ambos terminen llorando y el profesor le martille un par de cajas de cigarros , cuando no el almuerzo para ahorrase una comida en el viaje, creo que hasta se espantó. Eso da una idea, en el primer caso de cuanto somos respetados los docentes en el extranjero y de que tan poco nos valoran como profesionales en nuestro país, que los matraqueros nos consideran perdida de tiempo.

Esta  ranchificación mental que ha sufrido mi nación desde que los vivos, valiéndose de una retórica tan falsa como trasnochada han capitalizado el resentimiento entre la clase educada y la clase “obrera” en Venezuela ,logrando como primer y único gran logro revolucionario es retrotraer a la economía haciendo un país cuyos valores educativos iban delante del nombre , a otro donde es mal visto ser de verbo más elegante o menos grosero que el de sus propios líderes , sin mencionar el hecho  que el 98% de la población nacional navega ya en el maloliente pantano de la pobreza miserable que les habían prometido como el mar de la felicidad. Por tanto va perdiendo por mucho la academia y con ello un país ignorante es precisamente el germen de su propia destrucción.

En fin , el resto de Brasil lo vi desde la ventana de un bus, otra parte desde el cielo en cuatro vuelos que tomé en un solo día, en una noche durmiendo en un aeropuerto y donde (muy orgulloso) compré tiempo de internet con el dinero que me ha dado la venta de mis libros ya que es un momento especial, descubrir que algunos te compran tus libros y de paso ese dinero lo puedo usar sin tener que molestar a nadie , todavía tengo la esperanza de que algún día se lo suficiente no para pequeños lujos mínimos si no para vivir de mi esfuerzo intelectual, sería una maravilla terminar como Bukowsky quien después de vivir tanta miseria terminó sorprendido en su vejez por unas comodidades que solo soñaba en su juventud.

Por el momento son algunas cosas que he visto, aún faltan otras por digerir, solo quería notificar que mi esquina se ha mudado, ahora está en Uruguay comenzando una aventura que va con aires suaves pues estoy recién llegado con más expectativas que realidades pero donde tengo la firme esperanza de mejorar mi situación económica y la de mis seres queridos será una pronta realidad, además claro de algunos sueños que quedan por cumplir.
Desde hoy puedes donar 
José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback

El amigo Venezolano que me recibió en su casa, mientras estuve en Boa Vista

Rio Branco, Boa Vista

Boa Vista








domingo, noviembre 06, 2016

Venezuela, entre la depresión y la locura


Hace unos años, cuando por fin se corrió la noticia de que el galáctico tenía cáncer, yo trabajaba en una dependencia gubernamental con un cargo ornamental gracias a las intrigas de aquel infierno pequeño, como yo era un jefe más para muy pocos indios, por lo general drenaba la frustración del día de trabajo con algunas cervezas al salir de la oficina. Esa tarde no fue la excepción pues era el anuncio de que en poco tiempo terminaríamos desempleados (cosa que sucedió pero para los otros yo renuncié por hastío) al salir de la oficina me fui con unos compañeros a beber y uno de ellos, profesor universitario con cátedra fija y además especialista en historia, muy buen amigo pero su único gran defecto fue su creencia casi religiosa en “el proceso” además de ser fanático de cientos de teorías conspirativas cada cual más imaginativa que la otra. A la onceava cerveza me dijo, muy sereno y con cara de sobrado “no se preocupe jefe ni se alegre, los presidentes del mundo tienen una clínica secreta donde curan el cáncer, el comandante sobrevivirá, este es otro alarde electorero”, como estaba más que achispado no aguanté la risa y le solté una imprecación de grueso calibre que por la calidad del bar a nadie importó, por supuesto la historia es otra y hasta ese momento caí en cuenta de tanto loco suelto con estampa de cuerdo que anda por esas calles, eso fue hace varios años.

Para esos cuerdos que no lo son tanto me he creado una categoría que he dado en llamar “Lado B” de la locura, donde están incluidos todos aquellos individuos que parecen muy normales, pero en verdad están en franco deterioro emocional y algunos pues están más allá de toda salvación. Se de personajes ilustres que llevan una dieta de dos miligramos diarios de ansiolíticos para poder vivir, también de otros que no salen de sus casas por fobias que no les permiten bajo ningún concepto caminar por las calles bajo el temor de cualquier atentado por parte del hampa y en ese lote entran los que corren por instinto cada vez que escuchan el sonido de una moto (transporte común de los malhechores nacionales), saltan al escuchar algún sonido que les recuerde a un disparo o se esconden al ver cualquier individuo de estampa dudosa. Los casos de depresión están cada día más a la vista e imagino que mucha de la violencia imperante comienza como derivados de la carga emocional mal distribuida gracias a la imposibilidad de tener alguna dosis de calma en este país.

Entre ese catálogo de nuevos (casi) locos están muchos politólogos aficionados de ambos bandos, hay unos cuyo delirio de grandeza no los deja en paz, por ejemplo, hoy me tropecé con uno quien aseguraba que Venezuela era el centro de una conjura internacional donde las grandes potencias harían aliviaderos de presión en caso de una hipotética guerra, que por eso lo del dialogo y la suspensión del juicio político, amén de la intervención del vaticano. Seamos sinceros, Venezuela en lo único que es potencia es en  malandros, corrupción y narcotráfico, eso sin hablar del hambre, la escasez y la hiperinflación que sumada a la brutalidad con la que se maneja el tema económico nos tienen en la banca rota más espantosa desde el siglo XIX, cuando 90 años de guerras dejaron el país en ruinas, lo curioso es que el hombre lo decía con erudición total, cuyo énfasis pretendía convencerme en que este país es la clave de muchos conflictos internacionales , de ahí la supresión de las medidas en contra del régimen pues las grandes potencias hacen presión para evitar roces innecesarios. Sigo creyendo que muchos de los males nacionales tienen su génesis en esa manía de creerse el ombligo del mundo cuando la realidad pareciera decir que podríamos hacer otro símil menos elegante para ejemplificar nuestro poderío en contraste con naciones más fuertes.

No soy psiquiatra ni mucho menos, sin embargo al intentar una conversa más o menos coherente alguien me sale con alguna explicación de ese tenor, donde se entremezclan las teorías conspirativas con justificaciones políticas que intentan explicar la dislocación de la realidad venezolana, se hace complicado no pensar en una suerte de epidemia de locura, quizás causada por hambre, desesperanza, esperanza , desesperación y vaya usted a saber cuántas cosas más pasan por la cabeza de la gente .ya ni importa el bando en que milite alguien, muchos parecen sucumbir a las manipulaciones de algún “dirigente” que basado en sesudos estudios políticos a partir de los no menos sólidos argumentos expuestos en las novelas de espías publicadas por el difunto “Círculo de lectores” en los años ochenta y noventa, hacen diatribas para que los distintos coordinadores políticos hagan rodar la información al grupo de electores que viven ávidos de cualquier cosa que les de ánimos para soportar el rigor de esta pobreza .

Estamos en un país donde la locura está tomando las riendas, los pocos cuerdos que quedan están huyendo como pueden por donde pueden para buscarse una mejor vida, mal nos veo, la lucidez una vez perdida jamás se recupera del todo, una nación enferma tiene futuro incierto, ojalá los genios de la política me leyeran y comparasen mis textos con algunas estadísticas serias que están rodando por ahí, les aseguro queridos lectores que las decisiones serian otras, el escenario aunque cruento por lo menos acortaría el calvario de esta locura que nos carcome cada mañana sin café, cada día con sueldos más tristes a pesar de los aumentos, pérdida de peso, desnutrición generalizada y lo peor, una depresión colectiva cuyo signo es la rendición total a la miseria como forma de vida.
José Ramón Briceño, 2016
@jbdiwancomeback





sábado, octubre 22, 2016

Y no hubo referéndum…

La suspensión del referendo revocatorio era algo que veíamos venir, la gentuza del gobierno no va a permitirse el lujo de perder las prebendas del poder, aunque griten a los cuatro vientos que los hacen por “EL PUEBLO” no es ningún secreto que a ellos el pueblo les sabe a nada, simplemente somos la posibilidad de acumular riquezas que en algún momento podrán disfrutar a plenitud, mientras tanto les toca acumular para el futuro, hacer que sus hijos, nietos, sobrinos y demás personeros de su corte tengan las posibilidades que les puedan brindar, si la familia presidencial está siendo objeto de investigación por tráfico de drogas no quiero imaginar que más hay entre los funcionarios menores y con eso quiero decir que desde los ministros hasta el más insignificante distribuidor de la bolsita de miserias que llaman CLAP hace pingues negocios.

Esa suma es simple, perder el poder significa hasta quedarse sin libertad, eso es un imposible. Leía que Leonardo Padrón dice en un texto que ahora cree que el llamado Caracazo fue orquestado y no una “expresión popular”, tarde llegaste pájaro le diría yo, esa vaina la saben todos los militantes de la vieja izquierda, desde el MAS hasta Bandera Roja y por supuesto el PCV , de hecho José Vicente Rangel podría dar largas conversaciones sobre como desde la habana montaron el plan contando con el necesario aumento de la gasolina , para colmo con la anuencia de los que hoy día son grandes enemigos del régimen pero que apoyaron desde sus respectivas palestras la campaña mediática que llevó al “éxito” de la misión, el entrecomillado es porque muchos de los que he entrevistado coinciden que la cosa se les fue de las manos a las pocas horas, perdiendo el chance de lograr obligar la renuncia de Pérez, sin embargo al poco tiempo sale de la presidencia.

Hoy a muchos años de distancia me imagino que si los mandamases de los partidos, los militares, los dueños de medios y todos aquellos que se juntaron para sabotear algo que no entendían la historia sería diferente pues hasta la economía no estaría en este asco de vida que llevamos todos los que aún seguimos presos en el país.

También esa planificación de grandes movilizaciones de protesta son las que el gobierno teme, seria una carnicería de mayúsculas proporciones que si daría como respuesta la caída si no inmediata cuando menos a corto plazo de todos los mandamases ya que los menos culpables (fíjense que no hablo de inocentes) al ver que la cosa se les pone pequeña se voltearían hasta ser parte de los colaboradores para la caída del régimen , quien quita si hasta la excusa para que algún país amigo colabore con armas para lograr la meta , hay mucha hambre, excesiva pobreza, demasiada rabia sin drenar como para que cualquier cosa no pueda pasar, solo que no pasará pues no existe una organización seria montada en ese plan ya que todos los organismos de seguridad del estado están montados en monitorear cada uno de los movimientos de quienes pudieren ser factores agitadores de la gran masa de gente que está en desacuerdo con la calidad de vida que nos deja nuestro sueldo miserable .

Volviendo al tema, suspenden el referéndum que es constitucional, ignoran la asamblea nacional, los militares quienes por su función deberían defender la constitución corren prestos a limpiarse el orto con ella para que sus jefes se sientan complacidos, los de la coalición opositora negocian cualquier vaina, todos los critican pero muy pocos hacen alguna cosa más que protestar por las redes como si eso hiciera mella en la situación. Mi único ruego es poder sacar a mi gente pronto, irnos, botar tierrita y no jugar más, 15 años son demasiados como para no desgastarse en esta vida donde hasta la coprofagia se ve interesante, algunas veces cuando abres la nevera y te das cuenta de que lo único que sobra cada quincena es mierda.
José Ramón Briceño, 2016

@jbdiwancomeback


sábado, octubre 08, 2016

La vanidad inútil




Cuando pasamos de los cuarenta años ciertamente ya no somos unos jovencitos, tampoco ancianos venerables (cuando menos en este siglo XXI), en Venezuela en particular llegar a los 40 es un logro en sí mismo gracias cuando nos asomamos a las estadísticas de mortandad actuales, si por casualidad ha llegado a esa edad (como yo) sin haber pasado por matrimonios, divorcio , condenas penales ni grandes líos más allá de la supervivencia , sin mencionar claro ser padre de una preciosa hija recién entrada en la adolescencia quien carga desde ya la culpa de mi barba blanca y el aceleramiento de mi calvicie que en estos últimos 12 años ha sido invencible por lo que parezco una suerte de san Nicolás tropical , solo que  calvo, flaco de barba blanca pero con bigote negro.

Eso sin embargo no es el asunto del que vengo a hablar hoy, la verdad es que con esto del éxodo masivo he visto como muchos conocidos han empezado a hurgar en su genealogía para revivir abuelos extranjeros que les permitan resucitar herencias pérdidas o en todo caso reclamar el derecho a portar un pasaporte menos ominoso que el venezolano por aquello de la fama que nos han creado muchos compatriotas de mala entraña que andan haciendo sus maldades fronteras afuera. Cuando comenzaba a hablar de mi edad, mi hija y mi muy gran habilidad para huirle al matrimonio, también quise hablar un poco de las relaciones que he tenido con unas cuantas damas (las señoritas fueron hace demasiado tiempo para nombrarlas) , la verdad todas fueron bellas pues tengo la costumbre de que si una mujer no me parece bella entonces no tiene sentido alguno tener nada con alguien que no me atraiga físicamente, si además son inteligentes me parecen irresistibles, por supuesto uno no solo está con la mujer, también lo hace con su familia, así he podido admirar de cerca una significativa cantidad de gente aunque en realidad me agradan muy pocos se hace el esfuerzo por aquello del amor.

Entre la gente que menos me agradaba son aquellos que habiendo nacido acá, con esposas e hijos criollos exhiben un desdén muy incómodo sobre este país, los peores son esos que siendo nietos de europeos (o bisnietos) se creen de aquel continente y hasta se dicen portugués/venezolano, Colombo/Venezolano o cualquiera de esas combinaciones como si esas cosas los hicieran mejores personas o les diese un plus en eso de la inteligencia.

En el caso de los emigrantes viejos que se desviven en sus nostalgias, se les respeta pues cuando se hace vieja la gente ya su tierra le va haciendo más falta imagino que por aquello de la cercanía de la muerte que en tierra extranjera debe ser más terrible pero a los nietos o bisnietos cuyos recuerdos si acaso son de algún viaje o de los cuentos de los abuelos no me trago su necedad intro-xenofóbica que denota más ignorancia que otra cosa.

En este país todos tenemos un musiu ahorcado en nuestra genética, unos más otros menos pero al final de seguro si hurgásemos en nuestro árbol genealógico habrán españoles, portugueses, alemanes, franceses, senegaleses, caribes, iraquíes, sunníes y hasta aztecas , al final nadie sabe por lo que cualquier pretensión de superioridad racial se cae por tonta en esta tierra caliente donde la belleza de nuestras mujeres es así gracias a la impudicia de nuestros abuelos cuyos remilgos raciales al parecer solo estaban recluidos entre las grandes fortunas y aun así nadie sabe cuántos herederos famosos con fortunas de siglos pasados que se creen la gran cosa , en verdad no son más que el producto del despecho de una muy hermosa señora cuyo forzudo chofer consoló luego de descubrir las seis queridas que mantenía su esposo, que sabe cuánto pescador de la costa central es en verdad el heredero de algún reino africano cuyos tatarabuelos fueron traídos como esclavos en el siglo XVII, la única verdad es que nadie sabe nada.

Todo esto viene a cuento realmente pues creo que debemos tener nuestro gentilicio venezolano más allá de cualquier otra consideración, en verdad como me gustaría que tuviésemos un grito nacional como el mexicano, aquel “viva México cabrones” al que todos responden a coro, desde el catire hasta el indio, donde el país es más importante que los regionalismos (esos se ven luego) . ojalá en esta diáspora podamos comenzar a ver en las capitales de cada país algun “club Venezolano” con criterio de exclusión como lo han hecho por años los portugueses, españoles, chinos y otras nacionalidades , que son una especie de centros snob del tercer mundo donde se pasean los gentilicios sin mezclarse mucho con los nacionales de aquel país, aunque pudiesen tener la excusa de ser un espacio para las nostalgias también fungen de vitrinas para las vanidades más mediocres, aquellas de mucho ruido y poca inteligencia.
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José Ramón Briceño Diwan
@jbdiwancomeback