jueves, abril 16, 2015

Cadena de favores

Los tiempos duros tiemplan el espíritu, o nos quebramos o nos hacemos más fuertes, no existen medias tintas en ese sentido. Cada día estoy más convencido de que mucho de lo que supuestamente somos como nación, la percepción que tenemos de nuestro gentilicio está viciado por años de propaganda gubernamental e institucional, es decir que la mayoría de las bondades del venezolano son puro cuento chino, eso de la solidaridad, el don de gentes y demás cosas que aparentemente tenemos como pueblo, son una falacia inventada desde la propaganda.

En estos tiempos de diáspora me he dado cuenta que tan desnaturalizado es el venezolano con sus semejantes, he leído quejas de la soberbia y el nivel de mala gentes que se vuelven muchos compatriotas en otras tierras, hasta vi de unos esposos que fueron deportados gracias a su estúpido cerebro que escupía no menos idiotas conceptos sobre no sé qué cosa. En las periodos en los que he estado fuera del país me he empeñado en investigar cómo es todo en ese otro país para intentar emigrar (deseo compartido de casi todo el país) con cierto orden pero con la seguridad de encontrar un empleo que le permita comer a mi familia, en el 98% de los casos se hacen los locos, todos son los panas del alma , hasta que les pides empleo, ahí comienza a ponerse incomoda la conversa, hasta la abrupta despedida con cualquier excusa.

En el caso de las redes sociales la cosa es más o menos igual, todo bien hasta que les pides trabajo o les quieres cobrar por alguna cosa que escribas, mientras todo sea gratis y sin compromiso, muy bien la cosa, los porcentajes son similares, también aplican los ofrecimientos de sofá y baño prestados “mientras te acomodas” a la hora de la verdad nunca nadie puede, a menos claro que tengan algún vinculo consanguíneo que “obligue” de resto, por ahí te pudras mi querido amigo, parecen decirte sin hablar.

Desde que comenzó el éxodo venezolano he visto con cierta tristeza como casi todos mis amigos se han ido a mejores destinos, sé que en muchos casos la realidad es menos grata que la que muestran vía redes sociales, la verdad algunos me han ofrecido su sincera ayuda, pero como no he podido moverme de mi país pues no he podido aceptarles las invitaciones. Debo decir que creo en las buenas energías y en que las buenas acciones crean buen Karma o Dharma según entiendo, me he empeñado en hacer una suerte de red entre mis amigos emigrantes para que los recién llegados se conozcan entre si y si pueden se ayuden, no cobro nada ni espero favores de vuelta, de hecho en los pocos contactos realmente efectivos donde se ha logrado que los amigos encuentren alguna cosa que necesiten lo único que les pido de vuelta es que si tienen chance ayuden a otros panas que estuviesen en la misma situación, creo necesario hacerlo, una vez intenté emigrar y la cosa no funcionó, ser ilegal es ser un paria del que todos quieren sacar ventaja, hasta la familia te explota y se hacen los locos pues te hacen un favor.

Al conocer esa realidad de primera mano uno termina sensibilizándose, quizás mi iniciativa sirva para inspirar a otros tantos que andan por el mundo, mis amigos se han resignado a escuchar mis favores, en unos casos me responden, en otros pues se hacen los locos (están en todo su derecho) pero sería muy bueno que TODOS nos pusiéramos en el plan de ayudar a quien necesite ayuda, por supuesto, no monetariamente pero si con contactos, orientaciones y hasta apoyo legal en caso de necesitarlo para que la comunidad venezolana se borre el estigma de ser indeseable en muchos sitios, quienes no se lo merezcan o traicionen la confianza que se les ha depositado pues bien merecido tienen ser ignorados, los otros ( quiero estar convencido que son más los buenos que los malos) que están entre asustados, perdidos, amenazados y buscando el futuro para la familia bien vale que se les de una mano.

A quienes me leen , si se fueron y pueden dar una mano, háganlo, si no se han ido pero gracias al internet tienen posibilidades de establecer redes de apoyo pues comiéncenlas, sin presión, solo vale escribirle a los amigos que puedan ayudar a otros amigos y en vuelta de un corto tiempo tendremos una gran red de apoyo al Venezolano, al Colombiano, al Mexicano, al Español o cualquier emigrante que conozcamos y a quien se le pueda tender una mano, el karma se devolverá en algún momento y si pues siempre es satisfactorio saber que ayudamos a alguno a estar mejor, siempre debe haber espacio para los nuevos amigos.

A quienes ya andan en eso muchas gracias, a quienes pueden hacerlo muy agradecido también, espero que cuando pueda irme encuentre algunas manos amigas que nos tiendan la ayuda que necesitamos, mientras pues seguiré haciendo lo propio desde mi esquina, esperando que otros tomen conciencia y puedan hacer algo por los demás, una cadena de favores usualmente genera muchas ganancias.
José Ramón Briceño, 2015

@jbdiwancomeback

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