Ayúdame con un click

Mostrando las entradas con la etiqueta documental. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta documental. Mostrar todas las entradas

jueves, noviembre 21, 2019

Crónica de un día cualquiera en Venezuela



Cuando tenía once años, en alguna de las vacaciones escolares, estaba de visita en una casa que tenía mi padre cerca del mar, aquella residencia  tenía un amplio patio, tan grande que comunicaba con la calle de atrás por donde invariablemente salían los vehículos estacionados. Había ido con mi abuela que si bien era una buena mujer sufría de manía organizacional que usualmente iba mezclada con un muy débil manejo de la ira súbita que brotaba ante el primer intento insurreccional de quien fuese, y yo no era una excepción, aquella casa vacacional tenía un amplio patio trasero que fungía como estacionamiento  cuyo suelo no estaba asfaltado ni con construcción alguna, aquella mañana cayó una profusa lluvia que había dejado empantanado todo el patio, por lo que andar hasta el carro sin terminar sucio era toda una proeza. Como es normal en el trópico y tanto más cerca del mar, andaba descalzo, al salir al patio había dejado mis zapatos en una ventana con el agravante de haber dejado los calcetines usados dentro del calzado, razón por la cual mi abuela ordenó que las sacase para que no oliesen mal.

Eran tiempos en los que no existía la televisión por cable ni la satelital, cuando menos no para gentes de clase media tirando a baja como nosotros, por lo que la única opción de entretenimiento era lo que hoy llamaríamos televisión de señal abierta, en aquella casa había un aparato que tenía una larga antena aérea en el patio trasero, que a su vez era sostenida por unos alambres que evitaban que se balanceara mucho cada vez que hacia viento , uno de esos alambres pasaba justo por encima de un cable eléctrico con el que hacia contacto pero al cual nadie había puesto atención bajo el supuesto de que todos sabían y evitaban tocar nada de aquel aparato, bueno, nadie me avisó y al ir a buscar los zapatos quise evitar pisar un charco que circundaba la base agarrando la antena para saltar, recordemos que llovió toda la noche, estaba mojado el piso y andaba descalzo, lo último que sentí fue esa desagradable sensación de la descarga eléctrica fluyendo por mi cuerpo sin alivio posible, abrí los ojos en un hospital de pueblo rodeado de caras asustadas mientras un médico hacia lo que después supe eran 15 puntos de sutura por donde (según los entendidos) salió la electricidad, ahí supe que había estado muerto algunos minutos y que ese equipo médico me trajo a la vida.

Cuarenta y tantos años más tarde
Hay madrugadas, mientras me preparo para ir a trabajar, cuando pienso que morí en aquel accidente y por algún movimiento karmático me tocó el infierno venezolano ya que a los once años difícilmente pude haber cometido algún acto que mereciera tal castigo. Quizás fue la vez aquella en la que luego de una fiesta me quedé dormido en una esquina cualquiera de un barrio peligroso y cuando desperté estaba frente a mí un fulano con un pico y una navaja preguntando por otro que le había robado algo de casa, a lo mejor por uno de esos misterios del universo parte del castigo es recordar esos episodios de casi muerte (o 10 minutos de muerte en el caso de mi accidente infantil) como para que la duda perviva cada mañana mientras me preparo para ir a un trabajo que dista dos horas o más de distancia por un sueldo que  alcanza si acaso la subsistencia mínima, tanto es el drama que hasta sufro una crisis gástrica por estrés.

A pesar del mal humor matutino por la idea del viaje al trabajo, cuando salgo a la calle evito detallar el terrible entorno urbano en el que resido para  distraerme con los colores y la forma de los cielos desde la montaña en la que vivo, siempre son una maravilla, tanto que muchas veces me pierdo en pensamientos menos trágicos al amparo de la ensoñación matutina del amanecer, todo más o menos bien hasta que llego a la estación del metro de caracas, vuelvo a pensar en la idea del castigo infernal.
En esas estaba pensando en la perfidia del diablo quien puede fácilmente hacer de Venezuela una capital infernal menor, honor que comparte con Siria , Afganistán, Irak, Corea del sur y otros países con similares esplendores de artificio infernal, de seguro entre los colaboradores del inframundo la cosa es como los empleos gubernamentales donde todos son expertos pero como nadie sabe nada se desviven en ser imprescindibles para los jefes adornándolos con cuanto halago se les ocurre , hasta serviles se vuelven para poder figurar. Los esclavos infernales han de ser algo así y los delegados por transformar Venezuela en un espacio idóneo para el solaz de Belcebú en persona , se esmeran en llevar la retorcida cuerda de la maldad hasta cotas insólitas que están al borde de dejarse descubrir, asunto importantísimo para el departamento de  defensa del infierno tropical #3 , que ha sido el designado para ejecutar la operación de dimensionado diabólico  bajo la expresa asistencia técnica por parte de varios miembros importantes de la corte de condenados modelo como el padrecito Stalin , el camarada Fidel y el comandante de sabaneta , quienes desde su insondable sabiduría maligna intentan reducir su pena diseñando infiernos a la medida de la exigencia que se espera de un consejo experto de tal talla.

Estos infiernos “menores” existen como una suerte de pre-castigo donde las almas condenadas hacen su pasantía y al morir, cuando pasen unos cuantos miles de años en la eternidad del castigo final, cuando el dolor y el miedo ya no tienen más espacio donde crecer para convertirse en una normalidad cualquiera que ya ni molesta de lo acostumbrada que está el alma castigada, en ese momento de aburrimiento, cuando busques las que por lo general deberían ser los recuerdos más felices, los de la vida. En ese instante el castigo sube un par de peldaños más en el momento en que caes en cuenta que estás mejor ahora en el infierno pues peor ya no hay, en cambio en vida, siempre hay capacidad para vivir de modos más infames.

Es un pensamiento terrible que mastico durante el tiempo que voy viajando en el metro, por lo menos los días en los que no tengo nada que leer para perderme hasta llegar a mi estación. Lo peor es que es absolutamente factible que así sea, lo que no vuelve menos aterrador el pensamiento debido a la  imposibilidad de validar alguna tesis , sobre todo desde que tomas conciencia de que si mi pc inventa miles de mundos   a partir de personajes casi humanos recreados en un laboratorio digital o en la sala de algún adolescente , quien quita , quizás pudiéramos ser entes creados para el disfrute de alguna civilización interdimensional , la locura e inconsistencia de la humanidad dan para pensar que tanta ridiculez que sucede en el planeta pueda formar parte de alguna realidad organizada por un ejército de resentidos sociales que fabrican las cosas más absurdas, dolorosas , espantosas y hermosas que hace la especie humana , todo eso hace complicado pensar que sucedan de gratis sin aplausos en alguna parte del cosmos, de otra entonces peor la sensación de saberse participante activo del eterno naufragio de la tierra que vive así quizás como trauma genético luego del seguramente espantosa inundación del diluvio universal que dios regaló como ofrenda a su muy querida obra , en este caso también vale criticar un poco a un dios omnipotente que hace mal su trabajo fabricando seres sin la perfección esperada de tan elevado espíritu (punto para la teoría infernal) a quien seguramente las matemáticas se le deben dar mal, quizás el dios sea la parte en combate con el verdadero creador más cercano al infierno que otra cosa, aunque aparentemente los celestiales del barrio elegante del inframundo se metieron por diversión a molestarle el oficio al sabio Lucifer quien por pura envidia pobló la tierra como campo de pruebas para castigos futuros en otros planetas y dimensiones , ese tráfago de colonizar la obra de satán terminaron por entrenar las legiones Romanas que luego mutaron las espadas por los misales para catequizar el mundo , así se metieron por todas partes y volvieron a construir un imperio más vasto que todo el conquistado por las espadas , parte de la diversión es hacerle creer a las pobres victimas que al morir van al paraíso cuando en realidad terminan en el infierno, una cosa macabra entre las entidades con las que me enseñaron a creer.
De todo eso es factible que esta dimensión sea una suerte de regalo de consolación que le entregaron a Luzbel en vez de pagarle la liquidación mil millonaria de varios milenios de servicio, le dieron en trueque la oportunidad de ser dios sin las complicaciones de la bondad. Recordemos las guerras, los asesinatos por causas raciales, religiosas o sexuales, los robos, violaciones, tiranías políticas donde todo lo demás es parte de su normalidad, además claro de las mil cosas extrañas que le suceden a uno mientras transita por ahí. Como todo el entramado religioso/católico/cristiano depende directamente del castigo como consecuencia de las maldades pero si tienes la suerte de tener un sacerdote cerca al momento de la muerte, con un acto de arrepentimiento el delegado celestial con poderes extendidos sobre todo el asunto espiritual de criaturas menores (como los humanos) , te da el perdón de todos los pecados cometidos en vida dándote un pase VIP al cielo sin castigo por tus maldades pero si caes al descampado hasta el beso que le robaste a la niña aquella con la que cursaste el primer grado C decidirá el tiempo que pases en el infierno pero si viste en función de media noche a Jane Fonda en Barbarela y tuviste sueños lúbricos con ella , te ganas un pase directo a la paila número siete por cometer el pecado de lujuria , el subconsciente es el verdadero YO de la personalidad múltiple que implica ser humano . tan perverso el panorama que en realidad pone en duda la historia del génesis cristiano, no es necesario ser filosofo para verle las costuras al personaje divino por lo que acrecienta mis sospechas de que en algún momento se traspapeló la cosa, si Lucifer es el verdadero creador, entonces lo malo es aquello que parece  ser bueno, eso explicaría la razón de ese placer sensual que les produce a muchos la maldad, si fuésemos una especie tan inteligente ser malvado seria la excepción y no la regla en esta calle tan enmarañada.

Todo pensamiento externo se borra en horario laboral, mis reflexiones están enfocadas a hacer mi labor con la mayor pulcritud posible, responder emails, publicar mis escritos de manera tan vedada que nadie sospeche que soy opositor acérrimo trabajando junto a una piara de fanáticos gubernamentales acompañados de sus hermanos mayores, los militares. Como consolación, justo al salir del metro y caminar las ocho cuadras hasta el edificio donde laboro , termino por pensar que todo esto de haber pasado a otra vida luego de alguno de los múltiples episodios de casi muerte (o muerte) por los que he pasado en mi vida , todo eso es una patraña para justificar una depresión con la que me he tenido que acostumbrar a vivir, una formula menos complicada para lidiar con esta cotidianidad aplastante de existir nadando apenas para no ahogarte pues la corriente no te deja remontar hasta la orilla por mucho que te esfuerces.

José Briceño 2019



sábado, noviembre 29, 2014

Este fascismo nuestro de cada día

Desde muy joven he leído de todo, no he discriminado nada a excepción de las malísimas novelitas románticas que venden en los kioscos de periódicos, de esas que son el equivalente a las telenovelas de tan fáciles de adivinar que son. Crecí en una familia de clase baja que por algún misterio de la genética se interesaba siempre en la lectura, libros habían de todo tipo en mi casa de la infancia, claro, hace cuarenta años no había televisión por cable ni internet y en mi caso, hijo único criado por la abuela paterna y en una barriada de dudosa calaña, no quedaba más que encerrarse, inventarse juegos y la lectura, creo que el asunto de la lectura fue más bien una alternativa para evitar en principio el espantoso método palmer y las desgraciadas planas que me traumaron de por vida.

Esa costumbre se me ha quedado hasta el día de hoy, por supuesto con bastantes años y algunos estudios uno se vuelve un poco más “exquisito” al momento de asumir la lectura de algún texto. Por esta cualidad mía de leer de todo he tenido el placer de pasearme por toda Latinoamérica sin jamás haber salido del país, he presenciado el auge y la caída de Idi Amín Dada en África, de François Duvalier  en Haití , Franco en España, Videla en Argentina y hasta Pinochet en Chile, he leído cientos de relatos terror de las víctimas, los de los victimarios y de los periodistas que cubrieron esas fuentes y las transformaron en libros.

Eso me ha creado la costumbre de ubicar más semejanzas que diferencias en esta aldea global, aunque la mayoría prefiere creer que todos son hechos aislados que nada tienen que ver con nuestra actualidad, me es dado pensar que si bien las razones básicas de la situación de los distintos países es diferente, en el fondo la psique humana es la misma vaina en cualquier parte del mundo, las miserias son las mismas.

En estos últimos días me he leído una biografía del “Duce” Benito Musolini , sobre todo por saber exactamente en que consiste esa cosa de tan feo nombre que llaman “Fascismo” y que desde la palestra oficial acusan a toda la oposición de ser partidarios de eso pues ellos (el estado) son de lo más “democráticos” que se puede pensar. Yo que los fulanos asesores del gobierno cambiaría el discurso ya que las cosas que he leído al respecto se asemejan tanto a ellos que difícilmente no pueda quitarme de la cabeza esta compulsión a imaginarme a los militares y los acólitos, los primeros con uniformes negros en vez de verdes y a los últimos con sus franelas pardas, demostrando por la fuerza que ellos tienen la razón así estén destrozando el país.

Quizás la única diferencia es que aún no nos han metido en ninguna guerra, pero si lo vemos desde otra perspectiva, 250.000 o más muertos en 15 años por lo de la violencia es una demostración de que estamos en guerra perenne.

Veámoslo sin tocar mucho el asunto ideológico pues allí se empastela todo y toca escribir unas 20 páginas más para explicar a vuelo de pájaro en que consiste. Pero veamos el desarrollo, hay una crisis de gobernabilidad post guerra, el Duce ha hecho cientos de mítines y se alza con el ministerio de la defensa y después con la cancillería, el pueblo lo aclama, organiza grupos de choque para la defensa del fascismo, instauro un estado policial, se asoció a bandas criminales para que ejecutasen sus planes de sometimiento a la población “incomoda”, aplica una censura férrea a todos los medios de comunicación que le son adversos  para ello dispone tano de bandas armadas como de sanciones económicas, se reúne con la mitad de las fuerzas aliadas para terminar de pupilo de Adolfo Hitler, quien por cierto lo rescata y lo restituye en el poder una vez que un golpe de estado lo releva de sus funciones y lo arresta en un hotel alpino, al final el pueblo se le voltea gracias a la escasez, la pobreza, el hambre y la miseria que los acosan, sumando a eso las gracias de sus “aliados” alemanes quienes se comportaron como un ejército de ocupación sometiendo a la población a situaciones atroces, en algunos casos fusilando a todo un pueblo para vengar a sus colegas caídos por la resistencia, clamaba por una Italia libre y soberana pero les regaló todo a los alemanes y los japoneses en pos de la guerra, al final lo mataron en un linchamiento público a él y a su amante básicamente por regalar su país y sus riquezas a potencias extranjeras.

Este resumen dice en pocas líneas lo que significó en fascismo para Italia y el fin del Duce, espero que mis lectores puedan encontrar las semejanzas, los fascistas son los comunistas estos que nos tienen aterrorizados, pobres, miserables y hasta con hambre, no digo que al presidente y a su primera combatiente les suceda lo mismo, los prefiero presos y pobres de por vida para que piensen cada día en todas las estupideces que cometieron, junto a ellos su gabinete integro además de unos cuantos acólitos salvajes, con los colectivos no se podrá hacer mucho, de esos ya sabemos que les toca por respuesta pues sus preguntas también van cubiertas de plomo.
José Ramón Briceño,2014
@jbdiwancomeback





viernes, noviembre 14, 2014

El desván de las promesas


Mi abuela, que en paz descanse, al principio era simpatizante del  galáctico, igual mi viejo. Eso fue hace mucho tiempo, yo era apenas un fulano que solo quería beber y salir con las amigas de turno además claro de los infaltables amigotes, para ese tiempo ya las promesas del galáctico me sonaban a papelillo de fiesta infantil, pura bulla y nada de cumplir, esa abuela y mi viejo me regañaban pues “Tú eres muy joven y no sabes nada, nosotros los viejos sabemos más y ese tipo es el hombre”, años después el tiempo me dio la razón, hoy me he levantado pensando en esa época, sobre todo por el desconsuelo de no haber cobrado ni la quincena ni los efímeros “aguinaldos” aun.
Me ha dado por imaginar cómo sería la vida de todos si lo prometido hubiese sido verdad y quisiera compartirlo con todos a ver si con un ejercicio imaginativo logran (si es que algún oficialista me lee) la tristeza de este país, más allá de la fiesta y las mujeres hermosas.

En unos días vienen las vacaciones navideñas, esta tarde comparé el pasaje a Margarita para celebrar la navidad con mi novia y los hijos (el de ella y la mía) a la orilla del mar, menos mal que me dio por seguir la profesión docente, así tengo trabajo fijo y el sueldo me alcanzará para todo lo que deseo, el día de navidad le daré la sorpresa de la casa que compré, tal como la soñé, montada sobre una montaña sin vecinos ni regeton, la acabo de financiar por el ministerio de educación a 25 años sin intereses y las cuotas apenas se llevarán el 10% de mi sueldo, no me preocupa la cosa pues si nos enfermamos vamos al hospital y listo, sin colas ni tramites complicados nos atenderán, tenemos la vejez ya planificada pues lo que más preocupa lo tengo listo, pensión y gastos de medicinas corren por cuenta del estado, para eso tenemos petróleo a borbotones.

Debo pensar además en cambiar el carro este año no vaya a ser que se deprecie, he visto varios modelos y me interesa uno pequeño con aire acondicionado, el que tengo se lo regalaré a mi hija para que vaya a la universidad, mientras tanto se quedará en casa para tenerlo de repuesto por si el de diario se daña y toca llevarlo al mecánico, menos mal que eso de los repuestos lo resuelvo por internet y el mismo vendedor se lo lleva al mecánico, así no tengo que salir de mi casa a nada, total, como hay de todo lo más preocupante es encontrar un buen precio por el  repuesto.

La verdad no sé qué haré este año, ya me tienen harto familiares y amigos pidiéndome medicinas o alojamiento todas las vacaciones, la verdad los quiero pero cada navidad tengo un gentío en mi casa, el problema no es darles de comer o de beber, eso es hasta agradable, el problema es que ya la casa no aguanta más gente en ese eterno peregrinar de gente entre el sofá y las hamacas, todos esos que esperan turno para viajar por tierra, hasta un muy buen amigo se viene todos los años a pasar el año nuevo con su familia y amigotes en la orilla del mar, siempre se trae una carpa inmensa con todos los peroles para el camping, la deja en mi garaje para irse a Choroní o a Ocumare de la costa, dice que acá todo es tan seguro que pagar hotel es un desperdicio de dinero.

Llegan a mi ciudad en un tren que cruza el país de frontera a frontera, del mar hasta la selva, transita las 24 horas por todo el territorio nacional y es más barato y cómodo que andar en carro propio o en bus, todos te respetan, no hay malvivientes y hasta la policía es servicial.

En cuanto a mis aficiones, me propondré hacer un par de exposiciones individuales este año, espero vender la mitad de las fotos cuando menos para sufragar parte de los gastos del viaje de vacaciones de agosto, quiero ir a Grecia con mi novia, eso lo pago en 24 meses con un interés casi ridículo, los muchachos verán que se inventan a mi edad ya puedo planificar lo que quiera, hoy espero no olvidarme de llamar al editor a ver que ha pasado con los libros que quiero publicar, si no se venden no importa, cumplí una meta y eso es lo importante así toque regalar al mayor para que algun día uno de mis nietos se tropiece con algo escrito por el abuelo y pueda envanecerse por alguna cosa de su familia y mi hija lo use en la universidad para aterrorizar a profesores y compañeros de clase como usualmente hace desde pequeña.

Hay más cosas que se pudieran imaginar pero el espacio es poco, las carencias muchas y las esperanzas como el jabón de lavar, el champú, el enjuague, el jabón de baño o la leche en polvo a precio regulado, escasas y caras.
José Ramón Briceño Diwan
@jbdiwancomeback








miércoles, julio 09, 2014

Progreso revolucionario del siglo XXI

Una tarde cualquiera en Caracas, cuando como de costumbre me di una vuelta por los sitios de libros usados a ver que me compraba, en un puesto que ya no existe por cierto, me interpeló el vendedor, quien a su vez tenía estampa de ser más buhonero que librero, sin embargo el señor al ver mi interés por su mercancía me buscó conversación y no halló mejor tema que abrir un texto de esos de autoayuda para mostrarme una página donde decía que la gente era pobre por que le daba la gana. Como no es de buen gusto andar discutiendo ni polemizando con extraños, le sonreí, dije cualquier cosa y me fui, recuerdo haberle comprado unos libros que pensé devolver no por malos si no porque me los vendió un resentido social más de esos tantos que pululan por estas calles.

Recuerdo haberme ofendido ante la conversa pues estoy seguro que el vendedor ganaba más que yo como docente, aunque debo admitir que vender libros en Venezuela cada vez es peor negocio, sobre todo porque los tales buhoneros pretenden venderte un libro amarillo de hongos a precio de cadena de librería, al final todo es asunto de regatear.

Bien, la cosa de la pobreza es un asunto de dedicación, ciertamente a nadie le agrada ser pobre pero toca trabajar en función de dejar de serlo, incluido claro estudios y perfeccionamiento del oficio, quejarse y lamentarse sin hacer nada realmente productivo no tiene sentido, pero el inmediatismo es cosa seria en este país y creo que en toda Latinoamérica, si no me creen váyanse un viernes cualquiera (mejor si es quincena) a la licorería de barrio más cercana, tómense una cerveza y busquen conversa a los parroquianos que allí estén, verán que la mayoría son obreros con sueldo mínimo que se dan el tupé de beberse media semana de sueldo allí y que de una vez planifican lo que beberán el sábado y el domingo, planificando también que mentira le dirán al jefe para solicitar un adelanto del sueldo que les permita comprar un mínimo de comida para que la esposa no los bote de la casa, cuando no es que se comentan con cierto orgullo que su mujer los mantiene vendiendo cualquier cosa en cualquier parte. Si no les convence, cambien el escenario por cualquier sitio de apuestas, igualmente verán a gente de muy escasos recursos gastándose sus modestos ingresos en fantasías de premios instantáneos donde el único que gana es el dueño de la franquicia, igual se quedan sin dinero para nada, igual de pobres y quejándose de que el mundo los odia.

Particularmente no entiendo eso, seguro soy una suerte de extraterrestre, igual me agrada la farra, la fiesta, las mujeres, el alcohol, la conversa y sueño con no ser tan pobre que no me pueda comprar el vodka que me gusta ni la casa de mis sueños y mucho menos salir con mi familia de vacaciones a CanCun , bueno, la verdad ni a Choroní me alcanza. Pero no puedo pensar en gastarme el mísero sueldo de docente en fiestas hasta que no cumpla las obligaciones, de seguir intentando mercadear mi trabajo, de estudiar, escribir, trabajar hasta los fines de semana para redondear el ingreso. Luego de cumplidas las obligaciones (si algo queda) se vale bebérselo, total acá, en este país ahorrar no tiene sentido pues la inflación se come lo que guardes antes de un mes.

En esta reflexión tiene mucho que ver la política, aunque siempre han existido los “vivos” y timadores que andan a la saga de vivir sin trabajar, antes, cuando yo era niño, se estilaba que las familias apuntasen hacia el estudio y el esfuerzo común para progresar, se apoyaba e inculcaba el estudio como fuente para poder dejar de lado la pobreza, conozco muy de cerca bastantes ejemplos de lo que digo, podría hasta documentarlo. Ahora en cambio el lugar común es el de la trampa, la mentira, el rastrerismo, la politiquería y con ella la malversación revolucionaria, las misiones, el odio visceral en contra de la burguesía (mal entendida por cierto) donde cabemos todos los que de alguna manera algo hemos hecho, el pensamiento crítico, la reflexión y hasta la investigación son cosas del pasado y además muy mal vistas por los menos afortunados económicamente hablando.

Algunos hablan de que en la cuarta no había oportunidades de estudio, cuando la realidad es otra cosa pues conozco muchos profesionales exitosos que hicieron sus carreras a punta de becas, comedor universitario, empleos de medio tiempo y miseria del bolsillo pero riqueza mental y animo de superación, además algunos hasta posgrados hicieron en el extranjero patrocinados por los programas de Funda Ayacucho, así que esa es una falacia decir que no se podía, todo es parte de un discurso maniqueo destinado a camuflar la incapacidad gubernamental y a impulsar la dependencia ya que un “pueblo” dócil es fácil presa de cualquier barbaro que pretenda gobernar a punta de petrodólares que diciendo que quiere el futuro más bien lo ahoga en miserias tal y como (yo) lo estoy viendo en este momento.
José Ramón Briceño, 2014

@jbdiwancomeback

martes, febrero 18, 2014

Dando vueltas entre fuego y piedras


Contra de todos los consejos de gente que me quiere salí, me fui a dar una vuelta, conversar con unos amigos nuevos y a ver si lo que decía tuiter sobre lo que sucede en Maracay era cierto, me llevé una sorpresa, la verdad no sé si decir que fuese grata pues ciertamente la calle encendida no es un espectáculo agradable para nadie, sin embargo, en vista de la situación de mi país y de la normal pasividad aragüeña, tanta gente en la calle, resteada, sin visos de echarse atrás es un avance cualitativo en esta lucha, lo mejor, los partidos se han tenido que mantener al margen pues su llamado a volver a casa no ha sido escuchado por nadie.

Las concentraciones por lo general son hechas en otro espacio, sin embargo el genio del gobernador y sus secuaces secuestraron ese espacio desde temprano, impidiendo así la reunión, pero la gente, puro muchacho menor de veinticinco a decir por sus estampas, no se amilanaron, se embravecieron y trancaron una de las avenidas más grandes de la ciudad, en horas de la tarde fueron atacados por los colectivos armados del gobierno, me cuentan que hubo piedras, molotovs del lado de los manifestantes, contra disparos y cohetones (explosivos usados en los festejos que son potentes y generan mucho calor, pero en tierra hacen bastante daño), los muchachos lograron que uno de los que disparaba se cayera de su moto, fue rescatado en medio de balas por parte de sus compañeros y la moto fue incinerada, acto seguido se trasladaron a otra avenida cercana que también trancaron con barricadas, la policía intentó sacarlos a fuerza de lacrimogenas pero no pudieron, ya los vecinos hartos del abuso policial pues los gendarmes lanzaban bombas lacrimogenas a los edificios y los colectivos dispararon contra los balcones, pues, los vecinos y sus hijos bajaron a apoyar la protesta, en medio del caos vi muchos muchachos de los barrios cercanos, ya no es una protesta de la clase media solamente.

Cuando volvía un señor se me acercó y me dijo que se unía a la protesta porque no aguantaba este eterno trafago de colas, devaluación, hampa y zozobra, aunque a decir verdad lo dijo en un lenguaje más fuerte y coloquial que no pienso reproducir, seguí caminando y me quedé un rato en el centro de la manifestación, maravillado con la descarga de adrenalina, extrañando mi cámara, la cual he decidido no sacar más pues la cosa no está para tentar a la suerte, rifarme unos tiros, una noche de cárcel, quizás hasta la muerte, pero lo peor es que si pierdo esa cámara los mil dólares que me costó difícilmente los podré reunir a la brevedad y un fotógrafo sin cámara en estos tiempos es terrible pues uno siente que se queda ciego.

Mientras todo esto pasaba, vi un señor a mi lado, ha de tener como unos sesenta y tantos pues tenía estampa como la de mi padre pero bajito, en ese momento venían unos motorizados, comenzó una confusión de gritos y carreras, el señor, calmado entre tanto caos se agachó y tomó unas cuantas piedras de un montón que tenía a sus pies, se subió a la acera y esperó, tranquilo pero atento, me sorprendió y lo imité, allí estábamos, conversamos mientras mirábamos alrededor, atentos ante cualquier sorpresa, luego llegó su hija quien estaba recolectando piedras y se paró a nuestro lado, la cosa me emocionó en grado sumo, un padre y su hija haciendo acto de presencia entre tanto muchacho, un señor mayor como muchos que en vez de quedarse viendo la televisión por cable o pegado al tuiter salió a poner de su parte, ojalá todos los hiciéramos.

El país está encendido, ya las protestas salieron de su rango focalizado, al norte donde conviven casi que pared a pared las urbanizaciones de lujo con los barrios periféricos, al parecer están entendiendo que la cosa no es de pobres contra ricos como dicen desde las alturas del poder, el asunto es salir de la peor administración de toda nuestra historia, que, para ponerlo en un símil histórico como tanto gustan los marxistas, han cambiado la casa Guipuzcoana, los vascos aquellos que nos puso el rey de España para exprimir sus colonias por el cacao, para clavarnos a los reyezuelos de verde olivo que tienen tiranizada a su islucha desde hace más de cincuenta años por nuestro petróleo, sin parar mientes al hecho de que la escasez no es solo ya de cosas de comer, también es de medicinas, libros, repuestos y otras muchas cosas para vivir, ahora somos los mendigos de latinoamerica a pesar de que en los últimos 10 años hemos tenido la bonanza petrolera más grande de nuestra historia, la cual solo ha enriquecido a los boliburgueses mientras que el resto de los ciudadanos hemos presenciado con estupor la debacle económica, que nos ha quitado hasta el miedo por que ya no tenemos nada.
José Ramón Briceño Diwan,  2014
@jbdiwancomeback
@neurocaotico



miércoles, febrero 06, 2013

El Orinoco, el Guaire, la trilla o cualquier río en patineta




Hoy ando de bronca, no es que antes no lo estuviese, sin embargo lo de hoy es especial, me ha tocado conocer de primera mano y sufrir lo que es tener una emergencia y sin dinero para respaldarla, me explico, esta mañana tuve un accidente casero, pendejo como todos los accidentes, me torcí el tobillo con todo y la carga de dolor que eso significa, por supuesto tocaba hacer una radiografía y ser visto por un especialista.
Hace años tuve una emergencia similar y en un ambulatorio cercano me atendieron muy bien, no me cobraron medio y no tocó hacer ningún examen externo, al final salí de esa emergencia , también muy dolorosa por cierto, era uno de los llamados cólicos nefríticos, dolorosísimos pero solo necesitan tratamiento antibiótico para la posible infección por las micro hemorragias internas de riñón y conductos urinarios, además de calmantes indovenosos para calmar el dolor, y hasta allí todo, se orina la arenilla, se inyecta calmante y listo.
Basado en esa experiencia me fui para ese ambulatorio, llamado Ambulatorio del norte, en la avenida principal de la cooperativa, en Maracay, la experiencia la verdad fue terrible, la primera impresión fue la de ver a dos porteros en la entrada de emergencias que me ven cojeando y con cara de pocos amigos y me preguntan que por qué estaba allí, que iba a hacer en ese sitio, cuando lo correcto es preguntar en que podía servirme, buscar una silla de ruedas y tener un poco de amabilidad, carajo, no creo que nadie vaya a una sala de emergencias a pasarlo bien, luego me quedo sentado en una silla y escucho que alguien quien por cierto resulta ser el ¿medico? Que me atendió, solo miró desde su escritorio,  por cierto estaba en medio de la sala de emergencias cuan puesto de vigilante y estampa también por cierto, de no ser por la bata uno lo confunde fácilmente. Desde su atalaya de cartón piedra miró mi pie y dictaminó sin tan siquiera tocarlo que es un esguince, acto seguido me da un papelito lleno de garabatos donde se supone dice una orden para rayos X y la referencia para un espacialista.
La sorpresa, no hay Rayos X en ese sitio, tampoco especialistas, menos vendas e insumos para inmovilizar el pie. ¿Entonces?, que carajo hace la salud pública sin insumos, sin médicos, sin nada, una cascaron vacío con gente disfrazada o profesional, pero que sin insumos son adornos Kitsch de esa estructura, que recitan “no hay” tal cual bodegueros de la salud.
Uno que medio trabaja, digo medio porque la verdad es que casi ni gana suficiente para vivir, con todo y título universitario, no puede costearse la salud privada sin tener seguro médico, que quedará para los millones de seres que ni para el pasaje tienen, imagino que la costumbre de mal vivir los obliga a mendigar, a unos cuantos se los llevará el orgullo de no mendigar nada a nadie, los otros pues agacharán la cabeza y les toca aceptar lo que les den, de paso hacer propaganda de las miserias y silencio de las ausencias.
 Mientras hay millones de dólares sin auditar, perdidos en el laberinto del estado, regalados a los países “amigos” para paliar sus propias carencias mientras que por estos lados seguimos pateando en la tristeza, el miedo a el hampa y el terror a enfermarse sin tener seguro ni dinero pues los hospitales, ambulatorios y similares son más parecidos a mataderos que a centros de salud.
José Ramón Briceño, 2013
@jbdiwancomeback

viernes, enero 18, 2013

La educación y sus ausencias




En estos días hablaba con un grupo de amigos y caímos en el tema de la educación, ciertamente, en teoría cuando menos, hoy día somos más educados que nuestros padres y abuelos, no me refiero a niveles académicos, más bien a la forma en que vivimos todos, ya saben los adelantos tecnológicos que cuando éramos niños parecían cosas de ciencia ficción y hoy pues son cosas tan normales que a nadie sorprende por ejemplo, los celulares que hasta como máquinas para escribir funcionan, demás hacen fotos, te conectan a las redes sociales, sirven de agenda y hasta te sacan de apuros por obra y gracia de la Wikipedia, fíjense que hace solo veinticinco años lo más parecido era el zapatofono del súper agente86.
En cuanto al trato entre humanos  y su lenguaje hemos avanzado cuantitativamente, ya nadie le dice a nadie enano, los homosexuales son tratados como gays de manera pública, respetados y hasta admirados, ya no se esconden como hace años, nadie habla de negros, habla de afro descendientes, en las escuelas tampoco existen los castigos físicos o denigrantes a los niños, ya los padres no le dan correazos terapéuticos a sus hijos, nadie fuma en lugares públicos para respetar el espacio vital de los no fumadores, hasta inventaron darle nombre al acoso escolar que en antaño costaba golpes, mordiscos y arañazos en las escuelas por parte de todos los jóvenes, era una suerte de iniciación por la que todos pasábamos, la diferencia es que hace 30 años eran solo puñetazos y ahora los niños han de darse por bien servidos si no hay plomo y acero en cualquier tangana escolar, cosa mala. La sociedad al parecer ha tomado conciencia y ya no venden cigarrillos a menores de 18 para cuidar los pulmones y la vida de los muy jóvenes.
Ya no hay recluta obligatoria, es decir que quienes cumplen el sagrado deber de cuidar la patria lo hacen por razones muy personales y no por que un policía redondeo su quincena levantando muchachos en las calles para entregarlos en los cuarteles para que estos hicieran una pausa de dos años en sus vidas, la educación básica no es un tormento para nuestros niños, ahora tienen derecho a repetir los exámenes de reparación tantas veces como sea necesario para así no reprobar el año escolar y alcanzar pronto el tan ansiado  paso a la universidad, ya los anticonceptivos no son un tabú y pueden ser adquiridos por cualquiera para poder alcanzar su futuro sin que los niños no planificados se lo trunquen, la cultura está al alcance de un click con la popularización del internet y la televisión por cable.
Muchas universidades dejaron de lado las pruebas de admisión para que cualquiera tenga acceso a la educación, en fin, somos en estos tiempos un país con muchas diferencias del aquel que vivieron nuestros padres y abuelos, lo que debería ser, en líneas generales un avance en todos los niveles del vivir.
Sin embargo y a pesar de todo lo descrito anteriormente, a diferencia de aquellos tiempos ahora la violencia tiene límites de película clase B, niñas embarazadas en los liceos, todos los días matan a la gente por pendejadas, por robar desde un par de zapatos hasta el teléfono celular arrechísimo de esos que cuestan unos cuantos sueldos básicos, los profesionales salvo contadas excepciones no tienen el gran nivel, los muchachos no solamente se toman su tradicional anís con limón, ahora se meten cualquier cosa (Cocaina, heroína, extasis, pastillas, marihuana y cualquier otra cosa que les de “algo”), los bachilleres pues en su mayoría pasan de largo en el liceo.
No es que antes no hubiese nada de violencia, pero no recuerdo haber leído cuando menos tan seguido los relatos de horror que a diario se cuelan desde los periódicos y las redes sociales, no sabía que matasen a mansalva en las calles, ni que los hijos matasen a sus padres o abuelos por gusto, ahora al parecer , en ciertos estratos sociales es un honor haber pasado por la cárcel y ser amigo de los malandros más peligrosos, la prostitución era casi un tabú, ahora es un oficio con columna propia en los clasificados de los periódicos físicos y digitales, las drogas eran mal vistas por todos, ahora raro es el que no se fume aunque sea un porro por aquello del estrés lo cual no es el gran problema a menos que terminen en piedra y se vuelvan un peligro para ellos y sus familias.
El lenguaje ha cambiado, pero se han inventado nuevas formas de insulto público, emanados e impulsados desde la cúpula política del país, lo que ha degenerado en una suerte de apartheid con la diferencia que no está afianzado en el color de la piel si no en el color de sus ideas políticas.
En contrasentido, las escuelas se han ido humanizando sin embargo la inversión cultural en los museos y salas de teatro han mermado hasta casi vivir con asignaciones de menestral, abandonados y sin apoyo estatal, los espacios culturales están en un estado de letargo total y abandono increíbles, por tanto ese esfuerzo de quienes hacen cultura se diluye dejando a esa gran masa emergente a merced del vallenato, el regeton y cualquier otro género que ensalza cosas que no deberían ser arte de la formación de una generación, me explico, si un joven desde sus primeros años oye insistentemente que ser malandro no es malo y que drogarse es un escape, considerará que no es la gran vaina hacer esas cosas, si primero sabe del perreo que de la poesía, pues no hay mucho que decir.
A pesar de todos los adelantos mi país, por no decir el planeta y dejar de lado la joda de ayudar al avance de la humanidad, estamos cada día peor, la brecha entre quienes se forman de manera correcta y quienes se dejan pervertir por las presiones del medio, la formación de las nuevas generaciones está en manos de la televisión y al gobierno le interesen más las estadísticas que la calidad educativa , así como la calidad de vida de sus docentes, merecemos un holocausto con hornos de cremación y todo pues hacia allá vamos, ya que vivimos en un eterno estado de guerra, los Venezolanos seguramente viviríamos tranquilos en cualquier país en guerra ya que desde hace unos años salimos a la calle mirando hacia todos lados, intentando descifrar las intenciones del peatón que cruza la calle, del motorizado que viene por un lado, del colector en el bus, la desconfianza por todos es una cosa que se cuenta y no se cree, eso sin hablar de que ya en las ciudades el sonido de las chicharras y las luces de las luciérnagas fueron sustituidos por el de las armas y sus luces al ser detonadas.
Ojalá los grupos contra la violencia crezcan, el discurso oficial cambie, la economía prospere y el malandraje desaparezca para que mi país, mi ciudad, mi entorno sea el que quisiera para mis hijos y dejar de ser el país de los emigrantes en potencia por obra y gracia de la educación y su ausencia.
Jose Ramon Briceño Diwan, 2013
@jbdiwancomeback